Rusia alista anexión/última

El objetivo final de Vladimir Putin es construir un nuevo Imperio, Eurasia, que incluya a los ex Estados postsoviéticos.
La ciudad, anexada en 1783, quiere volver a esa situación.
La ciudad, anexada en 1783, quiere volver a esa situación. (Reuters)

Moscú

Por una amplia mayoría, la población de Crimea aprueba su reincorporación a Rusia. "Crimea es nuestra", repiten numerosos rusos. "Con Crimea, Rusia levantará la cabeza. Durante dos siglos, nuestro país vertió su sangre por ella, primero para conquistarla, luego para defenderla. (...) La justicia triunfa. Es un impulso sensacional para la identidad de los rusos, que sufrieron humillación tras humillación en los años de 1990", asegura Konstantin Zatulin, diputado pro-Kremlin y defensor de los rusos en el extranjero. "Teóricamente, yo seré feliz viendo a Crimea en el seno de Rusia. La adquisición de un territorio poblado con mi etnia es sin duda un plus estratégico", explicaba, el 8 de marzo, Yulia Latynina, analista de oposición, en la radio Ecos de Moscú.

La conversión de la mentalidad rusa a los valores occidentales nunca se dio. Rusia sigue estando profundamente militarizada, marcada por el espíritu de subordinación, fascinada por los golpes de fuerza. Vladimir Putin lo sabe, por eso se apoya en los resortes de la nostalgia de la "Gran Rusia", primero zarista y luego soviética.

Inclinado a presentar a su país bajo los trazos de una fortaleza asediada por un Occidente arrogante, débil y depravado, Putin aplica a la letra las tesis de Alexandre Duguin, el ideólogo principal del Eurasismo. "La independencia de Ucrania es muy negativa para los rusos, ya que ella es un paso hacia la guerra. (...) Algunas reivindicaciones territoriales son muy peligrosas para el proyecto de Eurasia. (...) No se puede dejar vivir una Ucrania unitaria, el país es divisible en muchos pedazos. Sin resolver el problema, no se puede hablar de geopolítica continental rusa. De Ucrania hasta Abjazia, es esencial controlar este lado. Todo el litoral del mar Negro está en el proyecto eurasiano y debe depender de Moscú", escribe en su libro Los fundamentos de la geopolítica rusa, publicado en 1999. Para él, "el nuevo imperio ruso será eurasiano, continental y planetario".

Construir un nuevo imperio ruso, una Unión Eurasiática prevista para ver su día en 2015 entre los antiguos Estados soviéticos con Rusia como primer violín, tal es la ambición de Vladimir Putin para su tercer mandato. Sin Ucrania, Unión pierde su razón de ser. La revolución del Maidán, en Kiev y la huida del presidente Viktor Yanukóvich echaron por tierra el castillo de naipes del jefe del Kremlin.

"Putin intenta justificar lo que es impensable desde el punto de vista del derecho, él está en un registro emocional. Está al frente de Rusia con un único objetivo: reforzar su poder personal e ilegítimo con las elecciones falsificadas en 2011 y 2012.

La toma de un pedazo de territorio está dirigida a abrirle los ojos a los ciudadanos rusos", afirma el empresario Konstantin Borovoi, fundador de la primera Bolsa de Moscú en los años 1990, y llama a la comunidad internacional: "Putin no se detendrá ahí. Después de Crimea, vendrá el turno de Ucrania oriental, de Kazajastán, de Letonia y de la ciudad de Narva en Estonia".