Rusia acusa a Ucrania de crímenes de guerra

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, denunció el hallazgo de varias fosas comunes por los separatistas prorrusos en la región de Donetsk.

Moscú, Kiev

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó hoy a Ucrania de "crímenes de guerra" tras el hallazgo por los separatistas prorrusos de varias fosas comunes en la región de Donetsk.

"Esta es una tragedia horrible, un evidente crimen de guerra. Ya se han encontrado más de 400 cadáveres en enterramientos cerca de Donetsk. Y esperamos que las capitales occidentales no acallen estos hechos", dijo Lavrov en una rueda de prensa.

Lavrov calificó de "artificiales" las afirmaciones de Kiev de que el Gobierno ucraniano garantizará "una investigación completa, abierta e imparcial tan pronto como recuperen el control sobre esas zonas". "Estos crímenes claramente ocurrieron precisamente cuando esas zonas eran controladas por los militares ucranianos", señaló.

El jefe de la diplomacia rusa aseguró que Moscú ha informado sobre las fosas comunes a la ONU, la OSCE y el Consejo de Europa, y expresó su confianza en que esas organizaciones internacionales asuman una "postura clara, imparcial y objetiva" al respecto.

Y acusó a los medios de comunicación occidentales de "intentar claramente ocultar" esos hechos. Esta semana el Comité de Instrucción de Rusia (CIR) abrió un caso penal por lo que calificó de genocidio de la población rusohablante de las regiones orientales ucranianas de Donetsk y Lugansk por parte de las fuerzas gubernamentales de Ucrania.

"Dictaron órdenes dirigidas al completo exterminio precisamente de los ciudadanos rusohablantes que viven en el territorio de las repúblicas de Donetsk y Lugansk", afirmó Vladímir Markin, portavoz del CIR.

Markin aseguró que "el genocidio de la población rusohablante" ha sido perpetrado por "individuos no identificados de entre los altos cargos políticos y militares de Ucrania, las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y el Sector de Derechas", una organización ultranacionalista, cuyos voluntarios participaron en los combates.

Como resultado, desde el pasado 12 de abril y en violación de la Convención de 1948 sobre Genocidio y otras leyes internacionales, habrían muerto no menos de 2,500 personas en Donetsk y Lugansk, añadió.

Moscú reaccionó así al hallazgo por parte de los separatistas de varias fosas comunes en la región de Donetsk, una con una treintena de civiles en la localidad de Telmanovsk y otras dos dentro de una mina con cinco milicianos y cuatro civiles.

Según informaron los separatistas, unos 400 cuerpos, la mayoría de civiles, se hallan en las morgues de la región de Donetsk tras haber sido encontrados en distintos enterramientos masivos desde el inicio del conflicto.

Por su parte, las autoridades ucranianas dicen haber hallado tres fosas comunes en la ciudad de Slaviansk, en la misma región, una localidad controlada por los milicianos prorrusos hasta comienzos del pasado julio.

Diez personas, incluyendo a maestros y padres de alumnos de una escuela, murieron el miércoles en bombardeos en Donetsk, bastión de los separatistas prorrusos en el este de Ucrania, pese a la tregua acordada entre estos últimos y el gobierno de Kiev.

Cuatro personas murieron y otras ocho resultaron heridas cuando un obús estalló cerca de un colegio situado en el distrito de Kievski, a 4 km del aeropuerto, escenario de combates intensos en los últimos días.

Cuando cayó el obús, más de 200 personas se encontraban en el recinto del centro escolar, entre ellas 70 niños con motivo de la vuelta al colegio, que en esta región tiene lugar un mes después que en el resto del país. El ayuntamiento aseguró que los niños bajaron a un sótano y se encuentran ilesos.

Otras seis personas perdieron la vida en un autobús alcanzado por un cohete, precisó la administración en un comunicado. Es el mayor balance de víctimas civiles desde la entrada en vigor, el 5 de septiembre, de un alto el fuego concluido entre Kiev y los insurgentes, con la participación de Rusia y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) tras meses de combates.

En el hospital de la ciudad, el conductor del autobús explicó a la AFP que unos quince pasajeros viajaban en el vehículo cuando tuvo lugar la explosión, al tiempo que unas tres o cuatro personas más esperaban en la parada.

"Estaba llegando a la parada (...), iba a abrir las puertas para que los pasajeros subieran y bajaran. Hubo una explosión, nadie entendió lo que pasaba. Fue en la parte de atrás del autobús. Yo quedé herido en una pierna, alguien me sacó de allí", contó Mijail Drobotun, de 48 años. "Esa parada queda en un lugar en el que suelen caer cohetes", puntualizó.

Vika Steigalo, una pasajera de 33 años, que se quebró ambas piernas, acusó al ejército ucraniano de lo ocurrido. "Estaba en el autobús con mis hijos. No entendí lo que pasó. Algo explotó y luego yo estaba afuera. Vi chispas.. humo... y luego estaba en la calle", agregó.

"Estaba con una amiga que murió en el acto. Tenía una hija de un año y siete meses. ¿Cómo va a hacer para vivir ahora? La gente que hace eso no es humana, es inhumana", dijo y se puso a llorar. "Había tanta gente, tanta sangre", prosiguió Steigalo, acusando al presidente ucraniano Petro Poroshenko.

Por su parte, el gobierno regional de Donetsk favorable a Poroshenko, que ahora tiene su sede en la ciudad de Mariupol, controlada por el gobierno de Kiev, acusó a los insurgentes prorrusos de haber atacado la escuela.

En este contexto, observadores de ambas partes y de la OSCE tenían previsto desplegarse hoy a lo largo de la línea de demarcación entre las fuerzas de Kiev y los rebeldes, con el fin de vigilar el cumplimiento del alto el fuego. Los prorrusos controlan una zona de unos 230 kilómetros por 160, que representa 3% del territorio ucraniano y 9% de su población.

La canciller alemana, Angela Merkel, insistió hoy en una conversación telefónica con el presidente Vladimir Putin en la "responsabilidad de Rusia para ejercer una influencia moderadora con los separatistas prorrusos", según un comunicado del portavoz gubernamental alemán.

El alto el fuego "debe ser totalmente respetado por fin", añade el comunicado, y precisa que ambos dirigentes "comparten" la misma "inquietud" sobre la persistencia de las violencias.

La OTAN afirmó el martes que centenares de soldados rusos, incluidos miembros de las fuerzas especiales, continúan desplegados en el este de Ucrania. No obstante, "desde que comenzó la tregua (a principios de septiembre) se registró una retirada significativa de las fuerzas convencionales rusas de Ucrania", agregó la OTAN.