Tribunal otorga a Dilma Rousseff más tiempo para responder a cargos

La presidenta de Brasil recibió 15 días adicionales para reforzar su defensa contra las acusaciones de que falsificó cuentas públicas el año pasado y que podrían llevarla a un juicio político.
El Tribunal de Cuentas Federal le otorgó tiempo extra a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para responder a sus cargos.
El Tribunal de Cuentas Federal le otorgó tiempo extra a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para responder a sus cargos. (Reuters)

Brasilia

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió 15 días adicionales para responder a acusaciones de que falsificó cuentas públicas el año pasado, lo que retrasa la decisión de un tribunal que podría allanar el camino para su juicio político.

El Tribunal de Cuentas Federal, conocido como TCU, otorgó el tiempo extra y podría ahora retrasar hasta septiembre la decisión de si rechaza o aprueba la administración del presupuesto que hizo Rousseff el año pasado.

Un rechazo podría darle a sus opositores un respaldo legal para buscar el juicio político de la presidenta por violar la ley de responsabilidad fiscal del país.

Este mes, Rousseff entregó una respuesta de 110 páginas a las acusaciones luego de que el TCU le diera 30 días para presentar su defensa.

El tribunal dijo que adoptó un pedido de legisladores para que la presidenta tuviera más tiempo para reforzar su defensa y responder a los nuevos hallazgos hechos por los auditores de la corte.

La acusación de un fiscal del TCU de que Rousseff retrasó 40 mil millones de reales (11 mil 500 millones de dólares) en pagos sociales para artificialmente reforzar las cuentas fiscales es considerado el principal argumento para un posible rechazo del presupuesto, dicen expertos legales.

La popularidad de Rousseff se ha desplomado en medio de un estancamiento económico.

Pero el tiempo adicional otorgado por el tribunal se da luego de que Rousseff logró un acuerdo con el Senado esta semana para impulsar una legislación pro mercado para contrarrestar una cada vez más rebelde Cámara Baja, y es la señal más reciente de que un poco de la presión política en su contra está cediendo.