Rousseff ve una “campaña sistemática” en su contra

La mandataria brasileña asegura que detrás de las críticas por el elevado costo que tuvo la organización de la copa de futbol existe una estrategia para minar su eventual reelección.
Hoy se cumplen cuatro días de paro parcial en el sistema de transporte de Sao Paulo.
Hoy se cumplen cuatro días de paro parcial en el sistema de transporte de Sao Paulo. (Nelson Antoine/AP)

Sao Paulo

A unos días de la máxima fiesta internacional de futbol, la tensión aumentó en Brasil tras las afirmaciones de algunos líderes sindicales de que la huelga de trabajadores del Metro de Sao Paulo podría extenderse hasta la inauguración del Mundial 2014, el jueves próximo, y tras la denuncia realizada por la mandataria Dilma Rousseff, sobre una “campaña sistemática” contra su gobierno y el torneo.

 “Mientras tenga fuerza, el movimiento va a continuar y puede que llegue hasta la Copa del Mundo”, declaró  a la agencia francesa de noticias AFP Rogerio Malaquías, portavoz del sindicato del sistema colectivo de la ciudad de mayor población de Brasil.

Tres de las cinco líneas del Metro de esta urbe de 20 millones de habitantes operan parcialmente y 34 de 65 estaciones están abiertas.

Rousseff denunció el viernes una “campaña sistemática” que busca debilitar la imagen de su gobierno a cuatro meses de las elecciones generales en las que buscará la reelección y parte como favorita, de acuerdo con sondeos.

“Hoy hay una campaña sistemática contra la Copa del Mundo. Es, de hecho, no contra la Copa del Mundo, es más una campaña sistemática contra nosotros”, afirmó Rousseff en un acto de su Partido de los Trabajadores (PT).

Aseguró que las críticas a su gobierno por gastar millonarias sumas de dinero en el torneo —sobre todo por la construcción de estadios en ciudades sedes sin tradición de futbol— forma parte de la “desinformación”.

Rousseff no dijo quién estaba detrás de esta campaña. pero hizo referencia a una edición de la revista conservadora Veja, de 2011, en la que sugería sarcásticamente que los 12 estadios no estarían listos en décadas.

Rousseff, una ex guerrillera presa y torturada en la dictadura militar (1964-1985), pidió además que “no confundamos la Copa del Mundo con la política”.

La mandataria ha insistido en que el dinero público invertido se traducirá en un importante legado de aeropuertos e infraestructura urbana que beneficiará a Brasil en los próximos años.

Pero muchos de los proyectos prometidos, entre ellos sistemas de trenes y nuevas carreteras, se han quedado en el papel, mientras cuatro de los 12 estadios aún no han sido terminados en su totalidad, incluido el de Sao Paulo.

La popularidad de Rousseff —con miras a los comicios del cuatro de octubre— cayó a 34 por ciento en junio —de 37 por ciento en abril— según una encuesta publicada esta semana.

El Metro es uno de los principales medios para llegar al estadio mundialista Arena Corinthians, sede del partido inaugural Brasil-Croacia, por lo que la paralización supone una fuerte presión sobre las autoridades; sin embargo no ceden a las demandas de los trabajadores. Entre 90 y 95 por ciento de los 9 mil 500 empleados apoya la huelga.

La paralización —que persigue un aumento de salario del 12.2 por ciento— entró ayer en su tercer día seguido, cuando el número de usuarios es exponencialmente inferior al flujo en la semana de unos 4.5 millones.

Según miembros del sindicato, hoy se celebrará una audiencia en el Tribunal Regional del Trabajo que decidirá si la paralización del Metro de Sao Paulo es legal.

“Al margen de lo que decida el tribunal, nosotros votaremos en una asamblea a las 14 horas si continuamos o no con la huelga”, aseguró un vocero del Sindicato de Metroviarios.

“Un poco injustas”

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló ayer que su presencia en la inauguración del mundial de futbol será también una muestra de apoyo a la presidenta Dilma Rousseff.

“El próximo jueves 12 de junio estaré en Sao Paulo viendo la inauguración del mundial de futbol”, dijo Correa en su informe semanal de labores. “También es una muestra de apoyo a nuestra compañera Rousseff ”, agregó.

El presidente ecuatoriano agregó que las protestas en Brasil son “un poco injustas” y aclaró que no se quiere “meter en asuntos internos”. En su opinión, “nunca ha estado tan bien Brasil” como en estos años.