Rousseff rechaza intento de «tercera ronda electoral» en Brasil

La presidenta brasileña arremetió contra los opositores que organizan una manifestación popular para el 15 de marzo en demanda de un juicio político en su contra, lo que supondría una "ruptura ...
Los recientes escándalos han debilitado la figura de Dilma Rousseff, que está decidida a cumplir su segunda presidencia
Los recientes escándalos han debilitado la figura de Dilma Rousseff, que está decidida a cumplir su segunda presidencia (EFE)

Brasilia

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, embistió hoy contra la oposición, a la que acusó de buscar una "tercera ronda electoral", lo que supondría "una ruptura democrática".

La mandataria, quien fue reelegida por estrecho margen en los comicios de octubre pasado, atacó también a los sectores que organizan para el 15 de marzo próximo una manifestación popular en demanda de un juicio político en su contra. Según Rousseff, tienen que existir "razones para un juicio político", que no sean la celebración de "una tercera vuelta de las elecciones".

"No es posible que en Brasil la gente no acepte la regla del juego democrático. La elección se acabó. Hubo la primera y la segunda ronda. La tercera ronda de las elecciones ... no puede ocurrir, salvo si uno quiere una ruptura democrática", enfatizó.

Manifestaciones anoche

Las advertencias de la mandataria fueron lanzadas un día después de manifestaciones de repudio registradas anoche en varias ciudades brasileñas, cuando Rousseff pronunciaba un discurso a la nación en cadena de radio y TV.

La protesta se reflejó en "bocinazos", "cacerolazos", tintinear de luces de automóviles y de viviendas y sonoros abucheos que, según la prensa, ocurrieron en al menos doce capitales provinciales: Belém, Belo Horizonte, Brasilia, Curitiba, Fortaleza, Goiania, Maceió, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Sao Paulo y Vitória.

Al comentar hoy la manifestación de descontento, el ministro del Gabinete Civil de la Presidencia, Aloisio Mercadante, afirmó que el gobierno brasileño reconoce el derecho del pueblo a protestar, pero no acepta una "tercera ronda electoral".

"En Brasil (los comicios presidenciales) sólo tienen dos vueltas. No hay tercera vuelta", disparó el ministro, quien afirmó que los comicios de octubre pasado generaron un ambiente de "radicalización" en el país.

"Nosotros hemos vencido las elecciones por cuarta vez, y esto debe ser reconocido", advirtió en rueda de prensa el ministro, al aludir a la cuarta victoria consecutiva del Partido de los Trabajadores (PT), que llegó al gobierno en 2003, con la elección de Luiz Inacio Lula da Silva.

"La protesta es un derecho de los ciudadanos... Reconocemos en forma plena el derecho a la manifestación, pero preocupa el hecho de que las últimas elecciones fueron muy polarizadas, con momentos de radicalización, y nosotros necesitamos construir una cultura de tolerancia, diálogo, respeto", agregó.

"Sesgo golpista": PT

El PT, por su parte, aseguró que las protestas sólo ocurrieron en barrios de las clases media y alta, y sostuvo que las manifestaciones de hostilidad fueron organizadas por partidos de oposición al gobierno, supuestamente interesados en impedir que Rousseff logre completar su mandato de cuatro años.

"Existe una organización con sesgo golpista que se origina principalmente en los sectores de la burguesía y en la clase media alta", sostuvo hoy el vicepresidente del PT, Alberto Cantalice. La protesta ocurrió durante el discurso en el que Rousseff defendió el ajuste fiscal que está implementando su gobierno para recomponer el deterioro económico, y que consiste, entre otras iniciativas, en aumento de impuestos y reducción de algunos beneficios fiscales y laborales.

La presidenta pidió "paciencia y comprensión" a la población y exhortó a la ciudadanía y al Congreso a acompañar los esfuerzos necesarios para superar la situación, a la que calificó de "pasajera". Al mismo tiempo, aseguró que la crisis brasileña "no tiene la dimensión que afirman algunos".

Además de los problemas económicos, Rousseff enfrenta una crisis política generada por el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, que el viernes pasado llevó a la apertura de investigaciones a 47 políticos, casi todos oficialistas.

La lista de sospechosos incluye a los presidentes de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros, ambos del principal socio del gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que también pertenece el vicepresidente de la República, Michel Temer. 

También serán investigados, entre otros, cinco ex ministros de Rousseff, una ex gobernadora, doce ex diputados, el ex presidente de la República Fernando Collor de Mello y el tesorero del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Joao Vaccari.

Las protestas a lo largo y ancho del país fueron registradas en vídeos caseros que fueron compartidos por los internautas a través de las redes sociales. El "cacerolazo" de la noche pasada antecede a una manifestación programada para el próximo domingo en demanda de la renuncia de la presidenta y que viene generando gran expectativa.

La convocatoria para dicha protesta se realiza a través de Internet y cuenta con el apoyo expreso, entre otros, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cuya dirección aclaró, no obstante, que respalda la movilización pero no el pedido de destitución de Rousseff

Modelo se agotó: Cardoso

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) se pronunció hoy en contra de un eventual proceso de destitución de la mandataria Dilma Rousseff. "No sirve de nada sacar a la presidenta", dijo Cardoso, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de acuerdo al portal Valor.

Durante un seminario en Sao Paulo, Cardoso afirmó que el sistema político actual está agotado. "Se agotó el presidencialismo de coalición, que en realidad es el presidencialismo de cooptación. Este sistema está agotado", dijo al criticar a los Gobiernos de Rousseff y de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Por su parte, el senador Aloysio Nunes, quien fue candidato a vicepresidente por el PSDB acompañando al aspirante Aecio Neves el año pasado, enfatizó que quiere ver "sangrar" al Gobierno de Rousseff, durante un evento en el Instituto Fernando Henrique Cardoso (IFHC).

"No quiero que ella salga, quiero ver al Gobierno sangrar, no quiero ser gobernado (por el vicepresidente) Michel Temer", subrayó Nunes, quien afirmó que Brasil vive una "polarización sin diálogo entre los polos".

Diversos grupos opositores, en las redes sociales, han organizado para el próximo domingo 15 una manifestación en contra de la presidenta, en el marco del escándalo de corrupción en la empresa petrolera estatal Petrobras. Uno de estos organizadores es el llamado Movimiento Brasil Libre (MBL), que hoy ganó visibilidad al publicar una columna de opinión en el diario Folha de Sao Paulo.

Derrumbar al PT

"El principal objetivo, por el momento, es derrumbar al PT (el oficialista Partido de los Trabajadores)", escriben en una columna publicada en la página 3 de Folha de Sao Paulo los coordinadores del llamado Movimiento Brasil Libre (MBL), Kim Kataguiri y Renán Ferreira Santos.

El MBL es uno de los convocantes para la protesta del próximo domingo en varias ciudades del país, que tiene entre sus principales motivaciones el escándalo de corrupción en Petrobras, por el cual están bajo investigación 49 políticos. Kataguiri y Ferreira Santos escriben que el partido de Rousseff "es el principal enemigo de la libertad y de la democracia" pero que el objetivo final del movimiento es reducir el tamaño del Estado.

"Pero el lector no debe engañarse: una vez derrocado este coloso del estatismo, habrá mucho trabajo para hacer. Quieran o no, el Estado seguirá gigantesco y esto no será culpa apenas del PT", advierten. Los convocantes a la protesta contra el Gobierno dicen que son un "movimiento no apenas de reacción sino de proposición".

La columna del MBL en el periódico fue publicada un día después de que se produjeran, en varias ciudades del país, protestas con golpes de cacerolas y bocinazos mientras la presidenta Rousseff ofrecía un discurso en cadena nacional para explicar el nuevo plan económico.

El vicepresidente del PT, Alberto Cantalice, afirmó en un comunicado que las protestas del domingo responden a "una orquestación con sesgo golpista que parte principalmente de los sectores de la burguesía y de la clase media alta".

Según el PT, las protestas con "cacerolazos" fueron organizadas y "financiadas" por partidos de la oposición y "fracasaron", puesto que no se generalizaron "y no repercutieron en las áreas populares".