Rousseff se mide hoy con Neves y Silva en las urnas

Millones de electores acudirán a votar en una jornada donde la actual mandataria parte como favorita para repetir en el ejecutivo de Brasil.

Brasilia

Más allá del resultado que arrojen las elecciones presidenciales que se celebran hoy en Brasil, lo cierto es que pasarán a la historia como las más imprevisibles desde que el gigante latinoamericano retornó a la democracia en 1985.

Esto porque las encuestas divulgadas la tarde de ayer indicaban que la presidenta Dilma Rousseff se afirmó como favorita, pero, para sorpresa de los analistas, el senador Aécio Neves saltó al segundo lugar y desplazó al tercero, por escaso margen, a la ambientalista Marina Silva, abriendo así la interrogante sobre quiénes disputarán una eventual segunda vuelta en octubre.

“A estas alturas todo es posible. La presidenta está preparada para enfrentar a cualquier adversario si hay segundo turno; si lo hay, nosotros seguimos esperanzados en que ella sea reelecta con más del 50 por ciento”, declaró en Brasilia un miembro del equipo de campaña de Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), consultado por Milenio después de divulgados los guarismos de Datafolha.

Según la encuestadora Rousseff, heredera del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), vencerá con 44 por ciento, seguida con 26 por ciento por Neves, apadrinado por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003).

Si se confirma la proyección de Datafolha, con números similares a la consultora Ibope, esto significa que en el sprint final quedó fuera de carrera, con 24 por ciento, la ambientalista Marina Silva, quien hace solo un mes se perfilaba como favorita.

Silva irrumpió en la campaña en agosto, cuando su compañero de fórmula, Eduardo Campos, falleció en un accidente aéreo, y súbitamente conquistó la simpatía de millones de ciudadanos, especialmente jóvenes y segmentos de clase media, seducidos por un discurso identificado con la “nueva política más allá de las ideología y los dogmatismos”.

Con las semanas el encanto de Silva comenzó a eclipsarse, debido a sus declaraciones contradictorias y actitudes místicas, originadas por su pertenencia a una iglesia evangélica que predica la intolerancia con gays y rechaza el aborto.

Si la disputa se desarrolla hoy entre Rousseff y Neves, se confirmará que Brasil optó por la polarización entre dos ofertas opuestas: una cargada a lo social y el estrechamiento de relaciones con países emergentes; otra con énfasis en la apertura económica y la recomposición de las relaciones con Washington.

La mandataria, que busca el cuarto gobierno consecutivo del PT, reivindicó ayer en Belo Horizonte la Bolsa Familia, que distribuye ayuda económica a 50 millones de pobres, y el programa Más Médicos, que diseminó 11 mil profesionales cubanos en favelas y en estados de la Amazonia.

En la otra esquina del ring electoral está Neves, quien aseguró ayer, en la misma ciudad, que disputará la segunda vuelta y derrotará a Rousseff, porque su programa “tiene reglas claras” para los inversionistas desencantados con un gobierno manchado “por casos de corrupción”.

Neves reivindicó el programa económico aplicado por Fernando Henrique Cardoso en los años 90 y aseguró que si es electo, Brasil se “reinsertará” en la economía global, requisito para garantizar “el crecimiento” de una economía afectada por la recesión en el primer semestre del año.

El representante del Partido de la Socialdemocracia Brasileña sostuvo en entrevistas recientes que en los 12 años de gobiernos petistas la política externa se “ideologizó y partidizó” en perjuicio de “una diplomacia pragmática” con EU.

El PT postula que un segundo gobierno de Dilma Rousseff tendrá como bandera “profundizar” el Mercosur y “avanzar” en la consolidación del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Asegura que la jefa de Estado, disgustada por el espionaje de la agencia NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EU) contra Petrobras, aún no decide si viajará a Washington tras haber recibido un convite de Obama.

CLAVES

SEGURIDAD

El conteo de los votos se realizará a partir de las cinco de la tarde, tiempo local, y promete ser un momento de máximo suspenso para los 142 mil 38 millones de electores.

Las elecciones de este día definirán también a los gobernadores de los 26 estados más el Distrito Federal (Brasilia) y el Congreso nacional, es decir, la totalidad de la Cámara baja  (513) y 27 de los 81 senadores.

Más de 400 mil miembros de las fuerzas del orden, incluidos 30 mil militares, fueron movilizados desde ayer en todo el extenso territorio brasileño para garantizar la tranquilidad de las elecciones.