Rousseff inicia campaña con defensa al Mundial

En el acto donde el PT la proclama candidata a la reelección, la mandataria asegura que la “Copa está dando una goleada descomunal a los pesimistas”.
Unos 800 delegados aprobaron ayer por aclamación la candidatura de Dilma Rousseff para repetir en la presidencia de Brasil.
Unos 800 delegados aprobaron ayer por aclamación la candidatura de Dilma Rousseff para repetir en la presidencia de Brasil. (Eraldo Peres/AP)

Brasilia

En plena efervescencia que vive Brasil por la Copa del Mundo, el Partido de los Trabajadores (PT) proclamó ayer a la presidenta Dilma Rousseff como candidata a la reelección en los comicios de octubre.

“Está aprobada” la candidatura de Rousseff a la presidencia, proclamó el presidente del PT, Rui Falcão, en un palco cubierto con las estrellas rojas que son símbolo del partido de izquierda y flanqueado por grandes fotos de la mandataria, en un hotel de Brasilia.

Unos 800 delegados confirmaron la candidatura por aclamación, incluido el padrino político de Rousseff, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

“Es hora de seguir adelante, es hora de hacer más cambios, mis queridos compañeros”, expresó Rousseff tras ser proclamada.

El ex mandatario confirmó que participará intensamente en la campaña para la reelección de Rousseff y defendió lo bien que pueden convivir el “creador y la criatura” (refiriéndose a él mismo y a la actual mandataria).

El acto se convirtió en una defensa de la organización de la Copa del Mundo y de una agenda de cambios para el próximo mandato presidencial, en clara respuesta a las protestas callejeras que irrumpieron en Brasil desde el año pasado contra los elevados gastos públicos en el Mundial, que muchos brasileños pretendían que se destinaran a mejorar los servicios públicos.

“La Copa está dando una goleada descomunal a los pesimistas, los que decían que Brasil no tendría Mundial”, afirmó Rousseff, quien fue insultada en el partido de apertura del torneo el pasado 12 de junio en el estadio Arena Corinthians de São Paulo .

La mandataria también defendió ayer un plebiscito para llevar a cabo una reforma del sistema político, otro de los grandes reclamos de los manifestantes.

Participó en el evento con Rousseff su compañero de fórmula, el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro-izquierda), una gigante y poderosa sigla plagada de liderazgos y poca lealtad política, que hace dos semanas dio un ajustado apoyo a la candidatura de Rousseff (59% de sus delegados a favor frente a 41% en contra).

Rousseff, de 66 años, una ex guerrillera que fue presa y torturada en la dictadura militar (1964-1985), es favorita a la reelección con 39% de la intención de voto, según la última encuesta Ibope. No obstante, la mandataria, que llegó al poder en 2011 con 56% de aprobación para su gobierno, ha perdido popularidad, que en tres meses cayó de 36% a 31%.

Su principal rival es el senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, con 21%.

Para los analistas, Rousseff pasó el primer round del Mundial, que puede tener una fuerte influencia en la elección y que se ha desarrollado en un clima de fiesta y sin mayores problemas, con protestas muy reducidas.

Sin embargo, aún está el reto de la economía: las elecciones de octubre coinciden con el cuarto año de crecimiento moderado de Brasil, que este año puede rondar 1%, y una elevada inflación, cercana al umbral máximo de la meta oficial de 6.5%.


ABANDONO LABORISTA

El Partido Laborista Brasileño (PTB), una de las fuerzas políticas que integraba la alianza que sustenta el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, anunció ayer su apoyo al candidato opositor, el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), para las elecciones presidenciales de octubre.

“Tenemos la convicción de que Aécio reúne las condiciones para retomar el crecimiento económico, así como la garantía de mantener las conquistas sociales incorporadas a la vida nacional”, afirmó el PTB en su página web. La decisión “atiende el clamor de la mayoría de la bancada federal y de los estados, donde los conflictos locales entre el PTB y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) no se sostienen”, agregó. El secretario presidencial, Gilberto Carvalho, lamentó ante medios locales la decisión de los laboristas, la cual consideró una “sorpresa”, porque fue un “partido que estuvo mucho tiempo en la base aliada pero junto a aquellos que continúan con nosotros tendremos la fuerza suficiente para ganar las elecciones”, añadió.
(EFE/Sao Paulo)