Ejército se queda en en favelas de Río: Rousseff

Mientras la policía asume el control, 2 mil 400 soldados garantizará la seguridad en una zona que antes era controlada por el narcotráfico
Los soldados recorrieron las calles del Complexo da Maré en Río de Janeiro.
Los soldados recorrieron las calles del Complexo da Maré en Río de Janeiro. (AFP)

Río de Janeiro

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, firmó un decreto que permite la permanencia hasta diciembre próximo del Ejército en el Complexo da Maré, un conjunto de favelas en la ciudad de Río de Janeiro en el que viven 130 mil personas y cuyo control fue arrebatado a bandas de narcotraficantes.

El decreto, firmado durante una visita que la jefe de Estado hizo a las barriadas pobres, autoriza al Ejército a mantener 2 mil 400 soldados en el conjunto de favelas ocupadas en abril pasado para que garanticen la seguridad mientras la policía asume el control.

Rousseff visitó el Complexo da Maré acompañada por sus ministros de Defensa, Celso Amorim, y Justicia, José Eduardo Cardozo; así como por el gobernador del estado de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, y el alcalde de esta ciudad, Eduardo Paes.

La mandataria, en el discurso que pronunció durante la ceremonia de firma del decreto, aseguró que el gobierno federal de Brasil está dispuesto a elevar su cooperación para mejorar la seguridad pública en los estados del país pese a que la Constitución establece que la responsabilidad en este área es de los gobiernos regionales.

"Hay un precepto constitucional que atribuye a los estados la responsabilidad por la seguridad pública, pero nosotros no estamos de acuerdo con eso porque consideramos que el papel del gobierno federal tiene que ser más activo", afirmó la mandataria, que aspira a ser reelegida en las elecciones del 5 de octubre próximo.

La presidenta dijo que el gobierno federal no puede limitarse a ceder recursos para ayudar a los estados a mejorar la seguridad y destacó el acuerdo con la gobernación de Río de Janeiro como muestra de los éxitos de la cooperación entre fuerzas federales y regionales para combatir el crimen.

"Esta asociación con Río de Janeiro es el mejor ejemplo de que la cooperación entre los gobiernos se puede conseguir por la seguridad", afirmó.

El gobernador de Río de Janeiro, en tanto, aseguró que la permanencia del Ejército en el Complexo da Maré garantiza la seguridad en una zona que antes era controlada por el narcotráfico y permite que la policía concentre sus operaciones en otras regiones.

Los miembros de las Fuerzas Armadas que ayudaron a ocupar las barriadas de la región, inicialmente permanecerían hasta agosto, cuando serían sustituidos por agentes de policía.

Pero como los uniformados que los sustituirán no han terminado su formación, la Gobernación de Río de Janeiro pidió que el decreto que permite al Ejército a actuar como policía fuese prorrogado.

El Complexo da Maré, localizado en un lugar estratégico de Río de Janeiro, atravesado por tres importantes avenidas y a pocos kilómetros del aeropuerto internacional, fue ocupado por las autoridades dos meses antes del inicio del Mundial de fútbol que Brasil organizó este año.

Los militares saldrán de las barriadas en diciembre, cuando el Gobierno regional de Río de Janeiro instale en el conjunto de barriadas una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), como son conocidos los cuarteles policiales permanentes que la gobernación ha abierto en favelas antes dominadas por bandas de narcotraficantes.

La instalación de las UPP, reforzada con inversiones en infraestructura, educación y salud, forma parte de una política de seguridad pública iniciada por el Gobierno de Río de Janeiro en 2008 para expulsar a los narcotraficantes de las favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016.

El complejo de Maré, compuesto por 15 favelas, era considerado como el último gran bastión del narcotráfico en Río de Janeiro hasta abril pasado, cuando mil 200 policías, apoyados por 21 blindados militares, ocuparon las barriadas.

Rousseff aprovechó la ceremonia de firma del decreto para rendirle homenaje al coronel Uanderson Manoel da Silva, comandante de la UPP en la favela Nova Brasilia y que fue asesinado anoche en un enfrentamiento con narcotraficantes.

"Honrar la memoria de Uanderson es decir que nunca desistiremos de buscar un país con mejor seguridad", afirmó.