Rousseff a Nueva York, en campaña contra el "golpe" en Brasil

La presidenta de Brasil denunciará durante la firma del acuerdo de París sobre el clima el proceso de destitución en su contra que ella denuncia como un "golpe de Estado".
La presidenta Dilma Rousseff (3i) camina hacia un helicóptero en el Palacio de Alvorada, en Brasilia
La presidenta Dilma Rousseff (3i) camina hacia un helicóptero en el Palacio de Alvorada, en Brasilia (AFP)

Brasilia

La presidenta brasileña, Dilma Rouseff, partió hoy rumbo a Nueva York, donde evocará ante la comunidad internacional el proceso de destitución que está a punto de sacarla del poder, al que denuncia como un "golpe de Estado".

La oposición criticó duramente la decisión de la mandataria de ir a presentar su versión de los hechos ante un foro internacional, en este caso la firma del acuerdo de París sobre el clima. El senador Cassio Cunha Lima, del partido PSDB (del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), la calificó de "crimen de lesa patria".

Fuentes gubernamentales indicaron a la AFP que Rousseff haría el viernes un discurso de "jefa de Estado", ampliamente centrado en el cambio climático, pero que incluirá "una frase" de referencia a la crisis política de su país.

El jefe de su gabinete personal, Jaques Wagner, indicó sin embargo que Rousseff "no podrá dejar de manifestar su indignación por el golpe que se está fraguando en Brasil". Wagner no precisó si Rousseff haría esas denuncias en la ONU o en contactos posteriores en Nueva York. Por el momento se ignora cuáles serán sus actividades por la tarde y si emprenderá el regreso el viernes por la noche o el sábado por la mañana.

Durante la ausencia de la mandataria, queda al mando del país el vicepresidente centrista Michel Temer, sindicado por Rousseff como uno de los cabecillas del "golpe".

Temer podría ser llamado a reemplazar rápidamente a Rousseff si el Senado decide abrir un juicio de destitución contra la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), por presunta manipulación de las cuentas públicas. La votación podría llevarse a cabo hacia mediados de mayo. El fallo del juicio debería darse en un plazo de seis meses.

Antes de emprender el viaje a Nueva York, Rousseff recibió el apoyo de un grupo de manifestantes que se congregó a las puertas del palacio de la Alvorada, su residencia oficial.

Temer anunció hoy que regresará a Brasilia por recomendación de su equipo de seguridad, después de que un grupo de manifestantes realizó hoy una manifestación contra el vicepresidente ante su domicilio en Sao Paulo, donde en los últimos días ha recibido a una auténtica romería de políticos y economistas.

Los manifestantes usaron megáfonos para molestar a Temer e hicieron una pintada en el asfalto frente a su casa, en el exclusivo barrio de Alto de Pinheiros, en el que escribieron "cuartel general del golpe". Después de esa protesta, que duró cerca de una hora, Temer recibió la visita de un estrecho aliado, el ex ministro Wellington Moreira Franco.

El intenso movimiento de políticos y economistas en la residencia del vicepresidente en los últimos días ha llevado a la prensa a especular que Temer está preparando el Gabinete con el que asumiría el Gobierno en la primera quincena de mayo, si el Senado instaura oficialmente un juicio político.

A la ONU, sin llama olímpica

Rousseff será el viernes una de las primeras oradoras en la ceremonia de firma del acuerdo que en diciembre pasado fijó un plan de acción internacional para contener el calentamiento global y luego participará en un almuerzo con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La crisis le había impedido asistir el mes pasado a una cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, pero esta vez decidió acudir a la ceremonia de Nueva York. Desistió en cambio de ir a Atenas, donde hoy se llevó a cabo el encendido de la llama olímpica de los juegos de Rio de agosto próximo, un acontecimiento que debía marcar la consagración de Brasil como potencia emergente.

Pero desde entonces el panorama del gigante sudamericano se degradó considerablemente, con una recesión que entra en su segundo año y una crisis política que paraliza al país.

Poco antes del encendido de la llama, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, evocó la situación del país huésped. "A pesar de las dificultades que Brasil enfrenta actualmente, la llama es un permanente recordatorio de que todos somos parte de la misma humanidad", declaró.

Oposición indignada

Según fuentes próximas al gobierno citadas por la estatal Agencia Brasil, Rousseff busca "crear presión internacional" y ganar "apoyo popular" como estrategia, porque "da por sentado" que el Senado aprobará el impeachment.

El senador José Agripino, del partido Demócratas (derecha), atribuyó el viaje de Rousseff a un gesto de "desesperación" para "tratar de explicar lo inexplicable y de sensibilizar a foros internacionales que no la conocen". La dirigente ecologista y ex candidata presidencial Marina Silva fue acerba.

"¿Hasta qué punto un proyecto de poder está por encima de un proyecto de país? Decir que hay un golpe de Estado, en busca de apoyos para permanecer en el poder, es agravar la crisis social, agravar la crisis política", dijo Silva en una entrevista con el portal de información G1.

Silva propone como salida a la crisis convocar a elecciones anticipadas. Pero eso solo podría ocurrir si la justicia electoral llega a la conclusión de que la campaña de la fórmula Rousseff-Temer recibió dinero de las redes de corrupción de Petrobras en 2014, y convoca nuevos comicios. Los especialistas no esperan un fallo antes de 2017.

La corte suprema, por su lado, incluyó el miércoles en la investigación sobre Petrobras parte de las confesiones de un senador oficialista que involucró a la presidenta Dilma Rousseff, a su predecesor Lula da Silva y al vicepresidente Michel Temer. Eso no significa que el STF abrirá forzosamente una investigación sobre ellos, precisó la estatal Agencia Brasil.