El “no” de Rose Parks que cambió la historia

Ayer cumplió 50 años la Ley de Derechos Civiles que prohibió en el papel la discriminación racial en EU.
La modista Rose Parks.
La modista Rose Parks. (AP)

Montgomery

Su “no” cambió la historia. Rose Parks, la modista de Montgomery que se opuso el 1 de diciembre de 1955 a ceder su asiento del autobús a un pasajero blanco, es uno de los símbolos del movimiento que llevó a la comunidad afroamericana de EU más cerca de la igualdad.

En Montgomery (Alabama), núcleo de este movimiento histórico, el guardián del cementerio de Oakwood se acerca hoy hasta las cicatrices silenciosas de la historia negra. “En esta zona solo hay afroamericanos enterrados, no podían mezclarse”, explica ante las sepulturas más rudimentarias donde descansan los restos de esclavos del siglo XIX y “ciudadanos de segunda” del siglo XX.

En el segregado sur del país, los negros nacían en hospitales separados y no podían estudiar en escuelas para blancos, ni viajar en sus asientos, ni comer en sus restaurantes, ni orinar en el mismo retrete público.

Los padres de Linda Brown, una niña de 7 años de Kansas, no entendían por qué ella debía viajar hasta una alejada y desvalida escuela negra si tenían un centro público en su mismo barrio. Era para blancos. El caso llegó al Tribunal Supremo, que les dio la razón: que hubiera escuelas para blancos y otras para negros era inconstitucional.

La decisión de 1954 fue un parteaguas para el movimiento de derechos civiles moderno desde Alabama; un estado del sureste de EU, de bosques frondosos y tierra natal del personaje de ficción Forrest Gump, que arrastraba una de las políticas más discriminatorias.

Cuatro días después de la histórica resolución, una activista de Montgomery, Jo Ann Robinson, le escribió al alcalde pidiéndole que acabara con los autobuses segregados. Los negros —75% de los usuarios—, tenían que pagar en la parte delantera, volver a salir y subir por la puerta trasera a las zonas para la gente “de color”.

Rose Parks no fue la primera mujer de Montgomery en protestar, pero reunió la determinación y el liderazgo necesarios para hacer  historia. “Fue una galvanizadora del cambio”, dice Georgette Norman, directora del museo dedicado a la modista “silenciosa y fuerte que no quería esculturas ni homenajes”. El museo está en la misma acera en la que Parks fue forzada a bajar del autobús y detenida.

La comunidad supo que aquel era el momento y activó un boicot para que ningún obrero negro ni ninguna criada fuera a trabajar en autobús: tomaban un taxi autogestionado o caminaban un par de horas bajo el sol; lo que hiciera falta.

“Estamos cansados de estar segregados y humillados. No tenemos otra alternativa que protestar”, proclamó en una iglesia a seis calles del “no” de Rose Parks un reverendo recién llegado a la ciudad y que se convirtió en el líder del boicot.

Era Martin Luther King Jr. Fue un éxito y casi 50 mil personas se sumaron al boicot. La huelga duró 381 días hasta una resolución del Supremo que ilegalizó los autobuses segregados y sumó una nueva conquista contra la segregación sureña.

El 2 de julio de 1964, Lyndon B. Johnson, el súbito sustituto del asesinado presidente John F. Kennedy, promulgó la ley que acabó en el papel con la discriminación en el espacio público de EU.

En las imágenes de la firma, que cumple medio siglo, justo detrás del mandatario, esboza una escueta sonrisa Martin Luther King.

Pese a su filosofía de no violencia, King afrontó una década muy convulsa y atestiguó cómo los grupos racistas se radicalizaron y decenas de activistas negros fueron asesinados. Fue testigo de los grandes cambios legislativos, y premiado con el Nobel de la Paz, pero King también acabaría muerto por un tiro en 1968, con 39 años.