Rey de España encabeza funeral de Adolfo Suárez

El primer presidente de la democracia española falleció ayer a los 81 años, en una clínica madrileña a la que fue ingresado por complicaciones de alzheimer.

Madrid

Los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, presidieron esta mañana en el Congreso de Diputados en Madrid el funeral de Adolfo Suárez, al que han acudido decenas de políticos y personalidad de diferentes ámbitos, además de ciudadanos, para dar el último adiós al ex presidente.

El que fuera el primer presidente de la reciente democracia española falleció ayer a los 81 años, en una clínica madrileña, donde permaneció casi una semana por problemas respiratorios producidos por el alzheimer que padecía desde hace 11 años.

El monarca mostró su "gran pena" tras visitar la capilla ardiente, donde permaneció una media hora junto a la reina en la sede parlamentaria, a la que también se ha acercado la infanta Elena para trasmitir su pésame a la familia del ex presidente.

A su salida del Congreso y antes de subirse a su coche, visiblemente emocionado, el rey sólo pronunció tres palabras a petición de los informadores: "Una gran pena", dijo.

Antes, el monarca impuso a Suárez a título póstumo el Collar de la Real Orden de Carlos III.

El presidente del Congreso y el Senado, Jesús Posada y Pío García Escudero, así como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su esposa Elvira Rodríguez, salieron al patio del Congreso para despedir a los reyes y a la infanta.

La capilla en el Congreso fue abierta a las 10:00 horas. En las afueras le recibió el presidente del Congreso, Jesús Posadas, acompañado de Mariano Rajoy y los ex presidentes José María Aznar, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros.

Dos horas después, la capilla fue abierta al público. Así permanecerá hasta mañana por la mañana, posteriormente el cuerpo de Suárez será trasladado a Ávila donde será enterrado.

Juan Carlos de Borbón impuso al que fuera primer presidente del gobierno democrático en España y dio a título póstumo el Collar de la Orden de Carlos III, la más alta condecoración civil que se concede en el país.

El galardón reconoce a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado "eminentes y extraordinarios servicios a la Nación".

La capilla ardiente fue instalada en la Cámara legislativa, igual que ocurrió cuando falleció en 2008 con su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo.

En la Cámara, Suárez logró en 1976 la aprobación de la Ley de Reforma Política con la que se inició el periodo de transición a la democracia en España y allí fue investido presidente del Gobierno.