Riad ejecuta a clérigo y desata ira de chiitas

El líder religioso formaba parte de un grupo de 47 condenados a muerte, la mayoría por “terrorismo”; las víctimas fueron decapitadas o fusiladas.
Mujeres protestan contra las autoridades sauditas afuera de su embajada en Londres.
Mujeres protestan contra las autoridades sauditas afuera de su embajada en Londres. (Neil Hall/Reuters)

Riad

Arabia Saudita ejecutó ayer a 47 personas por “terrorismo”, entre ellas al líder religioso chiita opositor Nimr Baqer al Nimr, lo que provocó indignación de esa comunidad religiosa en países vecinos e incluso amenazas de Irán.

Las protestas más enérgicas vinieron de Teherán, potencia chiita que advirtió a la sunita Arabia Saudí que pagaría “un alto precio” por la ejecución de Nimr.

Anoche manifestantes lanzaron cócteles molotov contra la embajada saudita en Teherán, incendiando una parte del edificio. Para hoy están convocadas manifestaciones en varias ciudades iraníes.

La cancillería saudí había convocado horas antes al embajador de Irán para protestar contra las “declaraciones agresivas” de Teherán, al estimar que representaban “una flagrante injerencia en los asuntos del reino”.

Poco después, Riad calificó a Irán de país “sin vergüenza” por apuntar la cuestión de los derechos humanos, cuando Teherán lleva a cabo ejecuciones “sin un marco legal claro”.

“El régimen iraní es el último en poder acusar a otros de apoyar al terrorismo, en tanto él mismo lo hace”, añadió la cancillería saudita.

Los condenados —45 saudíes, un egipcio y un chadiano—, juzgados por diferentes motivos, fueron decapitados con un sable o fusilados en doce ciudades de Arabia Saudí. La mayoría eran yihadistas de Al Qaeda.

Washington expresó su preocupación por que estas “tensiones” confesionales en Arabia Saudita no se exacerben “en momentos en que urge calmarlas”, instando a su vez a Riad a “permitir que la oposición se exprese pacíficamente”.

Nimr al Baqer Nimr, de 56 años, crítico feroz de la dinastía reinante Al Saud, fue el líder de un movimiento de protesta que estalló en 2011 en el este del país, donde vive la mayor parte de la minoría chiita, una comunidad musulmana que se siente marginada por la rama sunita, mayoritaria en Arabia.

Un tribunal de Riad condenó a Nimr a muerte en octubre de 2014 por “sedición”, “desobediencia al soberano” y “tenencia de armas”. Su detención en julio de 2012 generó violentas manifestaciones.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, estimó que “este caso tiene el potencial de encender un poco más las tensiones sectarias que ya generan muchos daños en la región”.

En Bahréin, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes chiitas.

Mientras el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, calificaba la ejecución de “gran shock” con eventuales efectos desestabilizadores, cientos de personas se manifestaron en la ciudad santa chiita de Kerbala.

Un dirigente del gobernante partido chiita Dawa urgió al cierre de la embajada saudita recientemente abierta en Bagdad o a la ejecución de los “terroristas” sauditas encarcelados en el país.

En Yemen, donde Riad dirige una coalición militar contra los rebeldes chiitas, la asociación de teólogos vinculados a la rebelión condenó la ejecución y advirtió de una “aplastante revolución”.

El movimiento chiita libanés Hezbolá denunció “un crimen odioso perpetrado sobre la base de falsas acusaciones”.

Fin a ataques en Yemen

La coalición árabe, que encabeza Arabia Saudí, anunció el fin al alto el fuego declarado en Yemen el 15 de diciembre pasado debido a violaciones a la tregua que atribuye a los rebeldes hutíes.

En un comunicado, la Comandancia de esta alianza señala que el cese de hostilidades quedaba roto a partir de las 14:00 hora local, aunque realmente su aviación ha seguido bombardeando el territorio yemení durante este tiempo.

La tregua empezó con las negociaciones de paz en Suiza entre ambos bandos y, después de una semana, se amplió automáticamente, pese a que ni los hutíes ni sus rivales la respetaron.

Las razones aducidas por la coalición para romper el acuerdo son el lanzamiento de misiles balísticos contra el sur de Arabia Saudí por parte de los hutíes y la continuación de sus operaciones en territorio yemení.

Los rebeldes dispararon el viernes por la noche un misil balístico contra una sede de seguridad en la ciudad saudí de Abha, el tercero en una semana contra zonas del sur del reino fronterizas con Yemen.

(EFE/Riad)