Republicanos moderados derrotan al Tea Party en estados clave de EU

Con la derrota ayer en las primarias de los ultraconservadores, el llamado "Super Martes", y a la espera de que voten ocho estados el 3 de junio, los republicanos ven aumentar sus posibilidades de ...
El senador republicano por Kentucky, Mitch McConnell (d) y su mujer, Elaine Chao, llegan a la celebración de su victoria en Louisville
El senador republicano por Kentucky, Mitch McConnell (d) y su mujer, Elaine Chao, llegan a la celebración de su victoria en Louisville (AFP)

Washington

Los republicanos moderados liderados por el senador y de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, derrotaron a los candidatos del movimiento ultraconservador Tea Party en las primarias de estados clave el martes, aumentando sus posibilidades de recuperar el control total del Congreso en noviembre. Los republicanos son mayoría en la cámara baja y buscan arrebatar el control del Senado a los demócratas, que constituyen el apoyo al presidente Barack Obama, en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos de noviembre próximo.

Los votantes acudieron a las urnas en seis estados, desde Georgia en el sureste del país a Oregón en el noroeste, en lo que se denomina el "Super Tuesday" de la campaña 2014. Pero la atención se centraba en Kentucky, un estado clave en la batalla entre los miembros tradicionales del partido y su ala ultraderechista "Tea Party".

El fervor anti-Estado que barre gran parte del país no parece haberse enraizado demasiado en Kentucky, donde el popular legislador McConnell, de 72 años, derrotó a su desafiante Matt Bevin del Tea Party, en una de las más onerosas campañas para las primarias de 2014. Si es reelecto en noviembre, y si los republicanos ganan las seis bancas que necesitan para controlar el Senado, McConnell lideraría la nueva mayoría y estaría en posición de bloquear las iniciativas de Obama en los dos años que le quedan en la Casa Blanca.

"Envíenme a Washington y Kentucky siempre tendrá un triunfador en el Capitolio", dijo McConnell a sus simpatizantes en su victorioso discurso. Pero antes deberá enfrentar el mayor desafío en sus 30 años de carrera en el Senado, ante la demócrata Alison Lundergan Grimes, que no tuvo oponente en su partido y que está ya inmersa en una intensa campaña de recaudación de fondos.

"Mitch McConnell quiere hacerles creer que el presidente Obama está en la hoja de votación de Kentucky en 2014", dijo Grimes a sus partidarios, en alusión a las advertencias de McConnell a sus votantes de que Grimes será meramente una mandadera del presidente para impulsar su impopular programa de salud y otros objetivos liberales.

"Senador McConnell, esta elección es entre usted y yo", dijo Grimes, de 35 años. "Ese es el nombre que aparece en la hoja de votación".
McConnell tiene a su favor que Obama es muy impopular en Kentucky, mientras que Grimes esgrimirá como baza que ella trabaja en el estado y su oponente lleva "demasiado tiempo" en Washington y desconectado de la realidad local -en sus propias palabras-.

Kentucky es uno de los dos estados, junto con Georgia, donde los demócratas tienen esperanzas de arrebatar escaños del Senado a los republicanos, una Cámara que no pueden permitirse perder ya que dejaría a Obama sin apenas margen de maniobra con el Congreso controlado totalmente por la oposición.

Arkansas, Georgia, Idaho, Oregon y Pensilvania también celebraron primarias el martes y en todas ellas los actuales legisladores y los candidatos apoyados por la mayoría republicana triunfaron. El 3 de junio votarán otros ocho estados.

La totalidad de la cámara baja, actualmente controlada por los republicanos, está en juego y los analistas esperan que retengan el control. La interrogante es si los demócratas lograrán erosionar la mayoría republicana. Según las encuestas, los demócratas podrían perder el control del Senado, donde la lucha es más dura.

Más de un tercio de las bancas (36 en 100) están en juego, y al menos siete de ellas están en riesgo para los demócratas. Los candidatos y sus partidarios están gastando decenas de millones de dólares en cada campaña al Senado, en una feroz batalla para decidir quién va a controlar la agenda legislativa en Washington.

En Georgia, los republicanos moderados proclamaron otra victoria. Dos candidatos al Senado, el empresario David Purdue y el congresista Jack Kingston, deberán definir en segunda vuelta en junio, luego de derrotar a tres candidatos conservadores, incluido un congresista apoyado por el Tea Party. Perdue o Kingston, uno de los dos, tendrá que enfrentarse a la candidata demócrata, Michelle Nunn, hija del ex senador Sam Nunn.

En Oregon, la doctora Monica Wehby venció al más conservador Jason Conger, legislador en la asamblea estatal, y deberá competir con el senador demócrata Jeff Merkley.

En Pensilvania, el representante republicano Bill Schuster derrotó a su desafiante Art Halvorson, apoyado por el Tea Party, luego de acercarse a grupos conservadores. El resultado de las primarias que centró la atención fue la derrota de la ex legisladora demócrata Marjorie Margolies, la suegra de Chelsea Clinton -única hija de la ex secretaria de Estado y ex primera dama Hillary Clinton-. Margolies aspiraba a competir por un puesto en la Cámara de Representantes y en su campaña recibió el apoyo de los Clinton.

En Idaho el legislador de la Cámara de Representantes Mike Simpson -cercano al presidente de la Cámara baja, John Boehner- derrotó a un oponente respaldado por los sectores más conservadores del partido, Bryan Smith. En Arkansas no hubo competición en las primarias al Senado, ya que el senador demócrata Mark Pryor y el legislador republicano de la Cámara baja Tom Cotton obtuvieron sus candidaturas sin oposición.

Los estrategas republicanos favorecen la elección de candidatos moderados, menos proclives a cometer errores importantes. En 2010 y 2012, los candidatos impulsados por el Tea Party que ganaron en las primarias en Delaware, Indiana, Misuri y Nevada fracasaron en la elección.

Ante el surgimiento del Tea Party, algunos candidatos moderados adoptaron un discurso más conservador: hablando contra el gobierno federal, favoreciendo los recortes de gastos o apoyando posiciones más conservadoras en relación al aborto y el matrimonio homosexual. "El desafío de Matt Bevin basado en principios, ayudó al Senador McConnell a redescubrir sus principios conservadores", consideró el grupo Freedom Works, que apoya a Bevin.

El presidente de la cámara baja, el republicano John Boehner, quien intenta contener al ala de ultraderecha en su propia circunscripción, minimizó las divisiones internas en su partido. "No hay una diferencia tan grande entre lo que todos llaman Tea Party y el conservador republicano promedio", dijo Boehner a los periodistas el martes, destacando los puntos de confluencia entre las fracciones partidarias.

"Estamos contra el 'Obamacare' (reforma de la salud). Creemos que los impuestos son demasiado altos. Creemos que el gobierno es demasiado grande", afirmó.

Lo que revelaron las primarias, con los republicanos moderados imponiéndose a los candidatos de la línea más dura del partido, supone un motivo más de preocupación para los demócratas, que enfrentan unas elecciones difíciles y que tenían la esperanza de que la oposición escogiera nombres del ala más conservadora para quedarse con el voto centrista que no comulga con las tesis republicanas más radicales.

En las elecciones de noviembre se renovará un tercio del Senado (33 de 100) y la totalidad de los escaños en la Cámara de Representantes, donde seguirán dominando los republicanos según todos los pronósticos. Con los resultados de hoy en la mano, los republicanos han optado por candidatos más sólidos y de posturas menos radicales con el firme propósito de arrebatar a los demócratas el Senado, lo que pondría extremadamente difícil a Obama el sacar adelante en los términos que desearía algunas de sus grandes promesas aún pendientes, como la reforma migratoria, antes de abandonar en dos años la Casa Blanca.