Reporte: China quiere el primer tren de alta velocidad en India

La línea, que uniría las ciudades de Delhi y Chennai, con 1,754 kilómetros, sería la segunda más larga del mundo, después de la de Pekín-Cantón, con 2,298 kilómetros, inaugurada en diciembre de 2012.
Los trenes de alta velocidad chinos además del mercado mundial, siguen su expansión en su país
Los trenes de alta velocidad chinos quieren conquistar el mercado mundial (EFE)

Pekín

China, el país con la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo, quiere seguir exportando su tecnología en todo el mundo. Si hace unos días fue Nigeria el país con el que negociaba una línea en la costa del país africano, ahora trata con el otro gigante asiático, la vecina India, la posibilidad de construir el primer ferrocarril de este tipo en el subcontinente, que uniría las ciudades de Delhi y Chennai, informó el diario oficialista China Daily.

De prosperar las negociaciones, sería la segunda línea de alta velocidad más larga del mundo, con 1,754 kilómetros, tras la de Pekín-Cantón, de 2,298 kilómetros, inaugurada en diciembre de 2012. El proyecto, con un presupuesto de 200 mil millones de yuanes (32,600 millones de dólares), sería desarrollado conjuntamente por empresas de los dos países, aunque las principales firmas chinas del sector, consultadas por China Daily, no quisieron dar detalles de las negociaciones.

La prensa india sí adelantó recientemente que representantes de dos compañías ferroviarias del país, High Speed Rail Corp y Rail Vikas Nigam, viajarán esta semana a China para continuar los contactos, iniciar estudios de viabilidad y firmar los primeros acuerdos de cooperación en la materia.

El proyecto es parte de un plan nacional de redes de alta velocidad elaborado por el Gobierno del primer ministro indio, Narendra Modi, y que busca establecer seis líneas con las que queden unidas entre sí, por trenes que circulen a 300 km/h, cuatro de las principales ciudades del país: Delhi, Chennai, Bombay y Calcuta.

China posee más de catorce mil kilómetros de líneas de alta velocidad (más que el resto de países del mundo juntos), construidas en apenas un lustro, y sus firmas del sector aspiran a exportar esta tecnología a todo el mundo.