Reportaje: De cómo Donald Trump se aprovecha de los medios de EU

Como ocurrió el pasado martes, día de los atentados en Bruselas, el candidato republicano se las arregla para aparecer en todos los canales, en un juego para llamar la atención y en el que siempre ...
El aspirante republicano, Donald Trump, hace uso en su campaña del conocimiento que tiene de los medios estadunidenses
El aspirante republicano, Donald Trump, hace uso en su campaña del conocimiento que tiene de los medios estadunidenses (EFE)

Washington

Apenas había comenzado el día, todavía no se sabía bien qué había sucedido en Bruselas con los artefactos que habían estallado en el aeropuerto y la estación de metro pero Donald Trump ya estaba sacando partido del tema.

En un conocido programa matutino del canal de televisión estadunidense NBC, el "Morningshow", intervino por teléfono en directo para afirmar que Bruselas era un lugar peligroso, que la policía no controlaba la situación y, de paso, aprovechó para manifestarse a favor de torturar a los terroristas.

En Fox News habló de las terribles imágenes que llegaban de Bruselas, de que sería mucho peor aún, y afirmó que Estados Unidos tendría que tener cuidado con a quién deja entrar al país. Además de participar en todas estas entrevistas, el precandidato presidencial republicano publicó numerosos tuits con esos mismos contenidos.

Y así ocurre desde hace tres cuartos de año. Estados Unidos se despierta y ya tiene a Trump en todos los canales. "Llama prácticamente a todos los programas matutinos de televisión. Y lo hace casi a diario, así marca la agenda", señala Spencer Kimball, que enseña en el Emerson College de Boston Ciencias de la Comunicación. "Él aspira todo el oxígeno del globo y hace que el debate gire en torno a lo que él quiere".

Es un juego para llamar la atención y él siempre gana. El empresario multimillonario devenido en político insulta y azuza la controversia y ningún canal lo puede evitar. Sus declaraciones pueden resumirse con poco esfuerzo en unas pocas líneas. Además, encajan perfectamente en los mensajes de 140 caracteres que exige la red social Twitter.

Cuanto más chocantes son sus declaraciones, más atención tiene. El diario conservador The Washington Examiner describe lo que está sucediendo como una suerte de síndrome de Estocolmo del periodismo político, es decir, una situación que se asemeja a cuando las víctimas de un secuestro establecen una relación positiva con los secuestradores.

Los analistas están desconcertados y también fascinados. "Trump atrae a los medios", asegura Kimball. "Nunca vi a un candidato que los use tanto". La empresa mediaQuant calculó, en base a los precios de los anuncios, el valor de mercado de toda esa atención mediática. Trump sumaría así casi dos mil millones de dólares. En segundo lugar figura la demócrata Hillary Clinton con sólo 746 millones.

¿Y todo esto para qué? "La campaña electoral en Estados Unidos es larga, muy larga. Se prolonga durante dos años y el entretenimiento juega ahí un papel destacado", señala Joel Simon, director de CPJ, una organización que promueve la protección de la libertad de prensa.

"No se puede mantener la atención durante dos años. Es por ello que gran parte de la cobertura informativa gira en torno a cuestiones graciosas o a los candidatos más disparatados", dice. Trump, de 69 años, ha comprendido esa dinámica y le está sacando partido, agrega.

"Es tan bueno en este juego, porque él encarna la marca y desde hace tiempo es su propia empresa", dijo Simon. Trump es una suerte de "reality" televisivo. En el programa televisivo "The Apprentice" dejaba que numerosos candidatos aspirasen a su trabajo, pero lo único que hacía era despedirlos.

Y no es que no haya información crítica sobre Trump. Más bien todo lo contrario, pero no hay debate televisivo en el que él no consiga someter sus crudas tesis a los hechos en tiempo real. Existen, por ejemplo, numerosos artículos que argumentan con todo tipo de detalles por qué no se puede construir un muro en la frontera con México como él anhela.

Y numerosos analistas esbozan un panorama sombrío de la sociedad estadunidense con Trump como presidente. Pero eso no cambia nada en sus índices de popularidad. El multimillonario avanza como una aplanadora hacia la candidatura republicana.

Su imagen apenas resulta dañada porque trate a los periodistas con desprecio. En sus actos los periodistas son enviados a un lugar apartado y cuando un fotógrafo de la revista Time Magazine salió de esa zona, los agentes lo tiraron al suelo.

Desde hace medio año la moderadora Megyn Kelly sufre los ataques del republicano. Esta periodista del canal conservador Fox News realizó preguntas incómodas a Trump, a lo que el político reaccionó después descalificándola y no acudiendo a un debate presuntamente porque lo moderaba ella.

Pero cuando quiere adular a los periodistas elogia a alguno en particular por un artículo. Trump está tan a disposición de los medios como ningún otro candidato, dijo Spencer Kimball. No son los canales de televisión los que llaman a Trump, es él quien llama. Tal como ocurrió el martes con los ataques.