Relación con Cuba, en manos del Capitolio

Tras el anuncio de apertura de las embajadas, le toca ahora a los congresistas estadunidenses analizar si levantan el embargo a la isla.
El republicano Marco Rubio.
El republicano Marco Rubio. (Carlos Barria/Reuters)

Washington

Una vez anunciada la apertura de las embajadas en La Habana y Washington, el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos entra en una nueva etapa que tendrá como escenario central el Congreso estadunidense, clave para levantar las restricciones sobre la isla.

Pese a que el mandatario Barack Obama ya implementó varias acciones ejecutivas para relajar las prohibiciones de los viajes y algunos intercambios comerciales tras el anuncio del deshielo el pasado diciembre, no será posible acabar con el histórico embargo hasta que el Congreso no legisle al respecto.

Por eso, en el anuncio de ayer Obama apeló a los legisladores para que pongan manos a la obra, ya que de ellos depende que “el proceso de normalización” avance.

“Pido al Congreso que dé los pasos necesarios para levantar el embargo que impide que los estadunidenses puedan viajar y hacer negocios en Cuba. Les pido que empiecen a trabajar sobre ello”, insistió el presidente estadunidense, quien apuntó que ése es el deseo de ambos pueblos.

En estos meses varias propuestas de ley para facilitar los viajes y mejorar el intercambio comercial ya han sido presentadas en el Capitolio, aunque los congresistas aún no las han sometido a consideración.

El primero de los proyectos legislativos llegó en enero, un texto impulsado por dos de los senadores más conscientes con la apertura hacia Cuba, el republicano Jeff Flake (Arizona) y el demócrata Patrick Leahy (Vermont).

Esa propuesta, bajo el nombre de “Ley de Libertad para Viajar a Cuba”, busca poner fin a las restricciones legales sobre los viajes a la isla caribeña para los ciudadanos estadunidenses y residentes legales, así como con las trabas a las transacciones bancarias relacionadas con dichos viajes.

Este mismo mes, el Congreso recibió otro proyecto legislativo, esta vez sobre las relaciones comerciales, la “Ley de Comercio con Cuba 2015”.

Ésta pretende levantar el embargo comercial a La Habana y “permitiría a los agricultores, ganaderos, pequeños negocios y otras industrias del sector privado llevar a cabo libremente negocios con la isla”, a la vez que “concede a las instituciones financieras estadunidenses la libertad de dar créditos a Cuba” sin riesgo financiero para los contribuyentes federales.

No obstante, aunque en el Congreso existe un apoyo bipartidista, también hay detractores, especialmente entre los legisladores cubano-estadunidenses como el senador republicano y precandidato presidencial Marco Rubio o la congresista Ileana Ros-Lehtinen.

De la mano de Rubio se presentó otro proyecto legislativo para poner límites al acercamiento con el gobierno cubano, la “Ley Cubana de Liquidación de Reclamaciones de EU”.

El texto pretende exigir a Cuba que “haga frente a las demandas legales pendientes y a los créditos pendientes de pago” que tiene con EU antes de que levantar cualquier embargo, una cantidad que calculan asciende a entre siete mil y ocho mil millones de dólares a consecuencia de las propiedades confiscadas tras la Revolución Cubana.

Varios republicanos ya han intentado adjuntar enmiendas a los presupuestos federales del año entrante que por ley impidan dedicar fondos a la sede diplomática estadunidense en La Habana, y han advertido de que no respaldarán la nominación del embajador que Obama designe para la isla.

Pero pese a ciertas oposiciones, el Congreso, ahora de mayoría republicana, no intervino en la retirada de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo cuando podía haber legislado para oponerse, un silencio que para muchos indica un futuro de entendimiento en los pasillos del Capitolio.