Reino Unido quiere confiscar pasaportes de yihadistas

La medida anunciada por Cameron en Australia, tiene como finalidad impedir el regreso de militantes del Estado Islámico a territorio británico, mientras prepara también una ley antiterrorista.
David Cameron (i) camina seguido por el ministro de Defensa australiano, David Johnston, en el Australian War Memorial, en Canberra
David Cameron (i) camina seguido por el ministro de Defensa australiano, David Johnston, en el Australian War Memorial, en Canberra (AFP)

Canberra

El Reino Unido endurecerá sus medidas antiterroristas para luchar contra el grupo Estado Islámico, autorizando la confiscación de los pasaportes de radicales sospechosos, e impidiendo el regreso de yihadistas británicos, anunció este viernes desde Australia el primer ministro David Cameron.

Una nueva ley impedirá además aterrizar en el Reino Unido a las compañías aéreas que no respeten las listas de prohibición de vuelo elaboradas por las autoridades británicas, añadió Cameron, que se expresó ante el Parlamento australiano.

Cameron anunció la próxima introducción de una nueva ley antiterrorista, que dará más poderes a la policía para confiscar pasaportes e "impedir a ciudadanos británicos que vuelvan al Reino Unido, a menos que lo hagan bajo nuestros términos".

La prensa británica señala que la nueva ley, que se espera sea sometida al Parlamento este mes, impedirá durante al menos dos años el regreso al Reino Unido de yihadistas que hayan combatido en Siria e Irak, a menos que se sometan a una serie de medidas estrictas.

Dichas medidas serían aceptar ser escoltado en el viaje de vuelta al Reino Unido, asumir un proceso ante la justicia y seguir un curso de "desradicalización". Según la prensa, los guardias fronterizos y la policía aeroportuaria podrán confiscar el pasaporte a aquellos de quienes sospeche que van al extranjero a combatir como "terroristas".

Actualmente se estima que hay 500 yihadistas británicos en Irak y Siria, dos países que luchan contra el grupo Estado Islámico, que controla allí numerosos territorios. Cameron agregó que más allá de estas medidas hay que atajar la base del problema, que según él no está en la pobreza, la marginación o la política exterior de Londres, sino en "la narrativa extremista".

"Tenemos que apartar a los predicadores extremistas de nuestros países. Tenemos que arrancar el extremismo de nuestras escuelas, nuestras universidades y nuestras prisiones", dijo.

"Y al mismo tiempo debemos trabajar con la inmensa mayoría de los musulmanes, que detestan esta narrativa pervertida que ha seducido a algunos de nuestros ciudadanos", agregó el primer ministro británico.

Cameron se encuentra en Australia para participar este fin de semana en Brisbane (este) en la cumbre del G20, el foro de las grandes economías industrializadas y emergentes del planeta.