Recordar triunfo del "No" a Pinochet, compromiso con la democracia: Bachelet

La candidata socialista a la presidencia de Chile afirmó que la conmemoración de la derrota del ex dictador, en el referéndum del 5 de octubre de 1988, "es una oportunidad para que los chilenos ...
Michelle Bachelet (c) junto a artistas chilenos, durante la presentación de sus propuestas para el mundo de la cultura, ayer en Santiago de Chile
Michelle Bachelet (c) junto a artistas chilenos, durante la presentación de sus propuestas para el mundo de la cultura, ayer en Santiago de Chile (AFP)

Santiago

La ex presidenta de Chile y candidata de la oposición Michelle Bachelet sostuvo hoy que la conmemoración de los 25 años del triunfo del "No", el próximo 5 de octubre, "es una oportunidad para que los chilenos reiteren su compromiso con la democracia".

"En esta celebración del 'No', continuemos protegiendo la democracia, continuemos reforzando la democracia y continuemos cuidándonos unos a otros porque esta es nuestra patria, somos todos parte de ella", enfatizó la candidata en una gira por las regiones de Los Lagos y Los Ríos, en el sur del país.

El plebiscito nacional de Chile de 1988, fue un referéndum realizado el miércoles 5 de octubre de ese año para decidir si el dictador Augusto Pinochet seguía en el poder hasta el 11 de marzo de 1997.

Conforme a las disposiciones transitorias de la Constitución, el triunfo del "No" implicó la convocatoria de elecciones democráticas conjuntas de presidente y parlamentarios al año siguiente, que condujeron tanto al fin de la dictadura (1973-1990) como al comienzo del período llamado transición a la democracia.

En un encuentro con la prensa regional, Bachelet recalcó que la conmemoración del próximo sábado "es una fecha relevante en Chile" y es una oportunidad "para que Chile nunca vuelva a ser un país de enemigos".

"(Puede ser) Un país de adversarios que pueden ir a una contienda electoral, pero que tienen formas democráticas de resolver las legítimas diferencias que hay al interior de una sociedad", remarcó.

Consultada por una eventual reforma a la duración del período presidencial (cuatro años), Bachelet dijo que "cuatro años son lo que son", y destacó la idea de que Chile necesita una nueva Constitución donde todos los temas deben discutirse.

"Eso será una tarea que el pueblo de Chile tendrá que discutir, pero estos cambios nunca tienen que ser hechos a la medida de ningún candidato o presidente en particular, tiene que ser una discusión de la gente en torno a lo que la gente cree que sería el mejor", añadió.

La candidata de la oposición es favorita en los sondeos para ganar las elecciones presidenciales de noviembre próximo y su principal rival en los comicios es la ex ministra del Trabajo Evelyn Matthei, candidata del oficialismo que no ha podido afianzarse en las encuestas.

Según los analistas, debido al gran número de candidatos presidenciales (9) es casi seguro la realización de una segunda vuelta que se efectuará en diciembre "a causa de la dispersión de votos".

"Estamos hoy ante el desencadenamiento de un nuevo plebiscito sobre si el país quiere continuar con el modelo económico, social y político impuesto por la dictadura, que se expresaba en la opción SI en 1988, o quiere cambiarlo", explicó a la AFP el sociólogo de la Universidad de Chile Manuel Antonio Garretón.

En la Constitución de 1980 Pinochet estableció un cronograma que sometía a plebiscito la continuidad de su régimen hasta 1997. En caso de perder, debía llamar a elecciones un año después.

Las primeras protestas a partir de 1983 daban luces de una creciente oposición a Pinochet, junto al incremento de los cuestionamientos internacionales a una dictadura que acumulaba miles de denuncias de violaciones a los derechos humanos.

Tras fallar otras vías para acabar con el régimen, que incluían la negociación política, la movilización social e incluso un atentado en contra Pinochet, los partidos de izquierda por años proscritos se unieron para derrotar a la dictadura a través de las urnas, usando la misma vía que había sido creada para prolongar el régimen.

Fue una lucha de David contra Goliat. El primer objetivo fue derrotar el miedo y lograr que después de años sin elecciones y represión, los chilenos se inscribieran en los registros electorales, destruidos por la dictadura y que pasaban a ser voluntarios.

"La etapa más complicada fue que tuvimos que convencer a los chilenos a que se inscribieran en los registros", relata a la AFP Patricio Solari, miembro del comité ejecutivo de la campaña del NO.

"Había miedo, desconfianza y una absoluta ausencia de fe en la posibilidad de que el régimen reconociera una derrota", agregó. Un mes antes se inició una también inédita franja electoral por televisión. En horario estelar, la oposición, agrupada en la Concertación de Partidos por la Democracia, tuvo por primera vez la posibilidad de expresarse en televisión.

Pero en vez de la confrontación y la denuncia, se optó por una campaña alegre, creativa y optimista, para contrarrestar el miedo que aún se mantenía. "Si hacíamos una campaña tradicional de denuncia reforzaríamos el miedo y el sentimiento de impotencia frente a Pinochet", recordó el sociólogo Eugenio Tironi, director de contenidos de la Campaña del NO.

Bajo el eslogan "Chile, la alegría ya viene", pequeñas imágenes publicitarias, mucho humor y la presencia de figuras vetadas por el régimen, se transmitió a los chilenos que era posible derrotar a la dictadura. "La franja fue importante porque fue muy ingeniosa, creativa y diferente", relató Solari.

"La campaña le dio seguridad a la gente que aún tenía temor para confirmar emocionalmente una opción que ya se tenía tomada", dice por su parte Garretón, autor del libro [i]El plebiscito de 1988 y la transición a la democracia[/i].

Torturados y familiares de los miles de desaparecidos aparecieron también por primera vez en televisión, pero sin un ánimo de revancha. "Sin odio, sin violencia. No +. Vote NO", se planteaba en la campaña.

De su lado, la franja del SI partió enfatizando los logros económicos del gobierno de Pinochet pero luego pasó al ataque y a la descalificación directa de los opositores, sin la factura técnica de sus contrincantes. En medio de una gran expectación llegó finalmente la elección, el 5 de octubre de 1988, una jornada extensa por la resistencia de la dictadura a reconocer un resultado adverso.

Pero el alto grado de movilización y un complejo sistema de conteo paralelo le daba seguridad a la oposición. "Llegamos al 5 de octubre con un grado de movilización ciudadana súper potente, y por tanto, teníamos una gran capacidad de control ciudadano", relata Solari. A pocas horas de abrirse las urnas gran parte del país estaba sin electricidad. Sin embargo, la gente desbordó desde temprano los locales de votación.

Los primeros cómputos daban como amplío ganador a la opción SI, pero con una cantidad muy pequeña de votos. En los medios opositores, en cambio, se informaba de un extendido triunfo del NO.

Pinochet demoraba la entrega oficial de los resultados. Ya de madrugada, cuando la tensión era máxima, el jefe de la aviación Fernando Matthei, padre de la actual candidata oficialista, Evelyn Matthei, reconoció el triunfo del NO, que se impuso por un 56%, frente a un 44% de la opción SI.

Estalló la alegría. La gente reprimida por años salió a celebrar a las calles, con champaña y transformando en pasado el grito que por años se escuchó en las poblaciones: "Y ya cayó...y ya cayó...". Un año después se realizaron elecciones democráticas y el 11 de marzo de 1990, tras 17 años, finalizó la dictadura de Pinochet.