Sean Penn, periodista con privilegios de estrella

El actor entrevistó al capo del narcotráfico más buscado de los últimos tiempos, pero también a Raúl Castro y Hugo Chávez 

Sean Penn es un hombre de cine: aparece en cerca de 60 películas, ha dirigido casi 10 y producido 11 en una prolífica carrera de cuatro décadas.

El protagonista de Milk, I Am Sam y 21 gramos también tiene un particular interés por la política internacional y el periodismo.

Este fin de semana llamó la atención del mundo por su polémica entrevista a Joaquín Guzmán Loera, con quien se encontró en octubre de 2015 cuando aún estaba prófugo.

En el texto publicado por Rolling Stone, Penn aclara que no suele cobrar cuando trabaja como periodista, pues esta no es la primera vez que tiene peligrosas aventuras para su posterior publicación.

Hace 10 años Sean Penn escribió su segunda colaboración para el San Francisco Chronicle. Lo hizo en una serie de cinco ensayos sobre su visita a Irán. Dos años antes, el actor había escrito una crónica de sus dos viajes al país en guerra, bajo las instrucciones del editor en jefe Phil Bronstein. 

Al cabo de la experiencia, Penn continuó su exploración periodística. En 2007 visitó Venezuela y Cuba para reunirse con sus respectivos líderes, Hugo Chávez y Raúl Castro. En 2009, su ambición fue mayor. La prensa estadunidense reportó la presencia de Penn en la isla de nuevo, con la intención de concretar una entrevista con Fidel Castro. En su momento se especuló que el texto sería publicado en Vanity Fair, lo cual nunca ocurrió.

Lo que sí ocurrió fue una crónica sobre su paso por Venezuela, narrada por Simon Romero para The New York Times. En ella, el reportero relata el trato especial que recibió Penn durante el viaje, como la larga conversación que sostuvo con Chávez sobre la historia de Venezuela durante un vuelo, o un camino de cuatro horas en coche en el que Penn fue el copiloto del ex presidente.

Romero especula que la recepción del actor podría tener qué ver con su postura sobre la intervención de Estados Unidos en Irak y su abierta desaprobación de la política exterior de su país. Además, claro, de su estatus de estrella de la gran pantalla. Y no estaba equivocado. David Wiegand, editor del San Francisco Chronicle dijo sobre su colaborador: “Sean tenía mucho acceso…en parte por ser Sean Penn y también porque sabe cómo manejar sus contactos".

El viaje fue especialmente importante para el autor del artículo para The Nation, en el que admitió ser buen amigo de Chávez. Años después, Sean Penn se unió a una oración en Bolivia por la recuperación del ex mandatario y posteriormente acudió a su funeral en 2013. 

Weigland describió la labor periodística del actor así: "Sabía que no era un gran escritor, pero sí era un buen periodista con fuertes habilidades de observación y un buen ojo para el detalle. Su escritura era muy apasionada y con un punto de vista. Eso hace grandioso trabajar con él.”