Rajoy defiende gestión en el Congreso español

El jefe de gobierno y el líder opositor Pedro Sánchez se enfrentan hoy en un debate sobre la situación del país, el último previo a las urnas en noviembre.
Mariano Rajoy abrirá la primera de las dos jornadas con un balance de lo realizado por su gabinete, que asumió el poder en 2011.
Mariano Rajoy abrirá la primera de las dos jornadas con un balance de lo realizado por su gabinete, que asumió el poder en 2011. (Robin Townsend/EFE)

Madrid

El jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, acude hoy al último debate sobre el estado de la nación, donde anunciará una serie de medidas sociales, en especial ayudas a las familias, y con el tema de la crisis prácticamente zanjado, en un año condicionado por elecciones autonómicas y municipales en mayo y las generales, previstas para noviembre o diciembre.

Así lo adelantaron fuentes de la casa presidencial de La Moncloa, que insisten que el capítulo de la agenda social es ahora la prioridad para Rajoy.

Y es que el conservador y gobernante Partido Popular (PP) sigue sin remontar en las encuestas —la última del oficialista Centro de Investigaciones Sociológicas les da una ligera caída— pese a la mejoría de algunos datos económicos, y en especialmente con el ascenso de Ciudadanos, un partido que sí compite en su espacio, a diferencia de Podemos, pero sin olvidar que si ahora mismo hubiera elecciones éste partido sería el más votado.

La prensa local insiste en que Rajoy necesita el debate como gran plataforma electoral en la que buscará dar un giro a la imagen de su partido, su gobierno y la suya, hundida hasta el punto que 86% de los españoles encuestados dice tener "poca" o "ninguna" confianza en el mandatario.

"Para el presidente es la gran oportunidad, quizá la última, de presentarse como artífice del vuelco económico, de convencer a los ciudadanos de que todo el sacrificio ha valido la pena. Y sabe que solo hay un camino: demostrar que ahora comienza la devolución del cheque, que empieza la operación rescate de la ciudadanía", opina Marisa Cruz, analista del diario El Mundo.

Cruz anticipa que Rajoy abrirá el debate con un discurso construido sobre tres ejes: el balance de lo hecho, el proyecto que dibuja para el futuro y, por último, su nueva oferta de diálogo.

Rajoy tiene previsto repasar los datos económicos para recordarles a los españoles cómo vivían al final del mandato socialista de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), y el que presenta ahora, "cuando se empiezan a curar las heridas", dice Cruz.

El actual gobierno heredó casi 5.5 millones de personas sin empleo, luego de la anterior legislatura más de 3.4 millones de españoles perdieran su trabajo y cerraron 250 mil empresas. El número de cotizantes al Seguro Social cayó entre 2008 y 2011 en 2 millones 150 mil personas, y en ese último ejercicio el déficit público superó 9% del Producto Interno Bruto (PIB).

En contraste, en 2014 se crearon mil 600 puestos de trabajo al día y la cifra de afiliados al Seguro Social creció en más de 417 mil personas. Ahora hay 4.5 millones de desempleados.

"El dibujo de Grecia y los graves problemas que afronta también saldrán a relucir para dar paso a un principio inexorable para Rajoy: los sacrificios y la austeridad eran imprescindibles, no había alternativa", según la analista.

Rajoy también sabe, por las encuestas, que la corrupción es otro de los sumideros por los que se han colado tres de los casi 11 millones de votos que logró en las últimas legislativas. A ellos irá dirigido también su discurso concebido como el inicio de una larga campaña electoral.

De su lado, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, centrará su discurso en aplacar la "euforia" del gobierno con la realidad, aportando datos que demuestren los niveles de desigualdad, de aumento de la pobreza y de dilapidación de derechos sociales y laborales, según fuentes partidarias. Si hoy hubiera elecciones, los socialistas serían la tercera fuerza.

En tanto, Podemos y su líder, Pablo Iglesias, verán los "toros desde la barrera" pues el joven partido —que no ha cumplido un año de fundación— carece de representación en el Congreso. Pero todos coinciden en que, durante los dos días que durará el debate del estado de la nación, el fantasma de Podemos rondará por cada rincón del Congreso.