Rajoy rechaza nuevo plan independentista catalán

El presidente del gobierno español calificó de mala en su fondo y forma la hoja de ruta firmada por varios partidos catalanes que quieren declarar en 18 meses la independencia de su comunidad si ...
Mariano Rajoy (d) con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, antes de su entrevista en el palacio de La Moncloa, en Madrid
Mariano Rajoy (d) con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, antes de su entrevista en el palacio de La Moncloa, en Madrid (AFP)

Madrid

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, rechazó hoy la hoja de ruta firmada el lunes por varios partidos soberanistas de Cataluña que prevén declarar en un plazo de 18 meses la independencia de esa región si ganan las elecciones regionales anticipadas de septiembre.

Rajoy aseguró que esa hoja de ruta es mala en su fondo y en su forma para Cataluña (noreste) y para España. Según el dirigente del Partido Popular (PP), ningún gobierno autorizará nunca la ruptura de la soberanía nacional en España.

"Creo que esta nueva hoja de ruta es mala para el conjunto de los catalanes, es mala también para el resto de los españoles", afirmó hoy Rajoy, tras advertir que "ningún gobierno de España va a autorizar la ruptura de la soberanía de España". "Rompe todos los lazos que nos unen desde hace tiempo (...) Obliga a muchos catalanes a dejar de ser españoles y europeos", añadió.

El principal partido de la oposición a nivel nacional, el PSOE, también criticó la nueva hoja de ruta soberanista. Los socialistas consideran que "niega la política del diálogo" y apuntan que nadie puede proponer la independencia unilateralmente.

El preacuerdo fue suscrito por Convergència Democràtica (CDC), formación del presidente del gobierno catalán, Artur Mas, y su socio de gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), además de otras tres agrupaciones independentistas.

Los firmantes establecen que, de ganar las fuerzas soberanistas los comicios regionales, se redactará un borrador de Constitución catalana en un plazo de diez meses. Este sería sometido a referéndum ocho meses después y, de aprobarse, el Parlamento catalán proclamaría la independencia de la región de forma unilateral en marzo de 2017.

Según los firmantes, esos comicios servirán de mecanismo legal para saber cuál es la voluntad "de la mayoría de la ciudadanía" catalana. Por ello, "los programas de las candidaturas soberanistas deben dejar claro, como punto primero y destacado, que votarlas supone un pronunciamiento favorable a la independencia de Cataluña", indica esa hoja de ruta.

El texto, que firmaron en la noche del lunes Esquerra Republicana de Catalunya (ERC, izquierda), Convergència Democràtica de Catalunya (CDC, derecha) y las asociaciones Omnium y ANC (Asamblea Nacional Catalana), junto a una asociación de alcaldes independentistas (AMI), subraya el "carácter plebiscitario de las elecciones del 27 de septiembre".

Este preacuerdo no incluye la celebración de un referéndum de autodeterminación, motivo por el cual no fue suscrito por otra de las formaciones soberanistas, Esquerra Unida i Alternativa.

En septiembre de 2014, Mas firmó un decreto para convocar una consulta independentista, que fue vetada después por el Tribunal Constitucional español y que el mandatario catalán acabó celebrando el pasado 9 de noviembre sin oficialidad y de forma simbólica.

Dos meses después, Mas decidió adelantar las elecciones regionales al próximo 27 de septiembre, con la intención de convertir esos comicios en un plebiscito sobre la independencia. Esa cita con las urnas tendrá lugar poco antes de las elecciones generales, que aun no tienen fecha pero previsiblemente se celebrarán a finales de año.

Una parte de los habitantes de Cataluña, que representa cerca del 20% del PIB español y cuenta con 7.5 millones de residentes de 46.5 millones de españoles, está cada vez más tentada por el independentismo, tras años de tensión con el ejecutivo de Rajoy, alimentada por su política fiscal y agravada por la crisis.

Los últimos sondeos sobre este asunto realizados por el Centro de Estudios Sociológicos del ejecutivo regional catalán en febrero y marzo muestran que un 39.1% de los catalanes son favorables a la independencia, un 24% están de acuerdo con estado actual, y un 26.1% quisieran seguir en España, pero con mayor federalismo. Cerca de un 7% no saben o no contestan.