Rajoy rechaza hacer cambios tras debacle electoral

A pesar de la pérdida de más de 2.5 millones de votos y de gobiernos regionales y municipales que ello implicará, el presidente del gobierno de España insistió en no cambiar el rumbo de su ...
Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrada esta tarde en Madrid
Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrada esta tarde en Madrid (EFE)

Madrid

Tras el batacazo del gobernante y conservador Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo, en el que la fuerza política que encabeza Mariano Rajoy perdió más de 2.5 millones de votos, el presidente del Gobierno declaró –sin el mínimo gesto de autocrítica- que no tiene previsto hacer ningún cambio e insistió en que es el mejor candidato para las generales de finales de este año.

Rajoy compareció sorpresivamente en la sede del partido, en la madrileña calle de Génova, en un acto que tuvo lugar por la presión de los medios de comunicación y de los propios votantes del PP, luego de reunirse con su Comité Ejecutivo para analizar la debacle del partido, que se dejó en el camino la hegemonía territorial autonómica y municipal, incluidas alcaldías que gobernaba desde hace más de 20 años como Madrid y Valencia.

“Agradezco a los más de 6 millones de votantes que han mostrado confianza en el PP. Pero los resultados de ayer no son evidentemente los que nos hubiera gustado tener. Eso sí, demuestran que el PP sigue siendo el partido preferente por los españoles”, subrayó.

"Victoria incuestionable"

Añadió que, pese a todo, “la victoria del PP es incuestionable, pero no hemos alcanzado las mayorías que los ciudadanos nos dieron hace cuatro años. Por tanto, no estamos satisfechos. Negar esto es tan absurdo como negar que hemos ganado las elecciones”.

“No me voy a refugiar en ser el partido más votado, queremos más. El PP seguirá trabajando desde el gobierno o desde la oposición en la recuperación de España. Nuestro objetivo es que las personas mejoren su nivel de vida”, expresó.

Lo único que reconoció fue que el PP necesita ser “más próximo y más cercano” con los ciudadanos, y dijo que el partido tiene problemas de comunicación. Además, agregó, les afectó el tema de la crisis y los casos de corrupción que –según él- se produjeron “en otros momentos”.

Se le preguntó que si el fracaso en los comicios iban a provocar cambios en el gobierno o el partido y respondió que “llevo muchos años en este partido y estoy muy cómodo y muy tranquilo. No tengo previsto hacer cambios en el Gobierno ni en el partido”.

“Con la gente que está al frente, ganamos las elecciones de 2011. No me parece que el problema venga de cambiar o dejar de cambiar”. Insistió en que en el PP tiene claro que “soy el mejor candidato para las generales”. Apeló en varias ocasiones a la estabilidad política tras la fragmentación surgida de las urnas en la mayoría de parlamentos y ayuntamientos.

Para el presidente, esta estabilidad está vinculada a la economía y la recuperación, el mantra de sus discursos y el eje de su campaña. “Es un valor capital y tiene una importancia económica grande” y “la recuperación económica es más fácil con estabilidad”, reiteró.

En ese sentido, añadió, esta idea condicionará igualmente los futuros pactos de los populares. “Deben cumplir los siguientes criterios: estabilidad, transparencia y tres objetivos: control adecuado de las cuentas públicas, recuperación económica y empleo”.

Golpe de los "indignados"

Los españoles enviaron este domingo en los comicios municipales y regionales una seria advertencia a los políticos tradicionales, abriendo las puertas de Barcelona y Madrid a los "indignados", y haciendo que los conservadores del PP puedan perder un buen número de regiones mientras la formación de izquierda radical Podemos, que ha moderado sus postulados últimamente, confirma su impulso.

A seis meses de las elecciones generales, los votantes evidenciaron su hartazgo por la crisis, los recortes y los escándalos de corrupción, pese a la incipiente recuperación económica que la derecha exhibe como su gran logro.

En Barcelona, la lista liderada por la activista antidesahucios Ada Colau, Barcelona en Común, superó con 11 concejales a los 10 del alcalde nacionalista conservador saliente Xavier Trias. Colau empieza ahora una "ronda de negociaciones de forma transparente" con fuerzas de izquierda para lograr un apoyo estable.

La búsqueda de pactos se repetirá en Madrid, donde la ex jueza Manuela Carmena con Ahora Madrid, en la que se integró Podemos, fue la segunda más votada con 20 concejales por detrás de los 21 del Partido Popular (PP) y podría gobernar si los socialistas la apoyan con sus nueve ediles. "Lo más difícil ya está hecho", afirmó esta tarde Manuela Carmena, asegurando haber hablado ya con el cabeza de lista socialista, Antonio Miguel Carmona.

"Hacer cosas de otra manera"

"Es una esperanza de cambio. Es un soplo de aire fresco", aseguraba Antonio Sama, un sindicalista de 53 años, que protestaba ante el ayuntamiento madrileño contra impagos de salarios. Carmena "puede convencer a mucha gente que tiene miedo de los cambios que es posible hacer cosas de otra manera", afirmaba Isabel Fernández López, otra manifestante, de 51 años.

Por la noche, los partidarios de Carmena, de 71 años, festejaron su victoria en la capital española, que la derecha dirigía desde hace 24 años y que en 2011 presenció el nacimiento del movimiento de los 'indignados'.

Pero, tras tocar el cielo, estos "indignados" tendrán que bajar a la tierra de los pactos. En Barcelona, una coalición de la oposición aún podría apartar a Colau, mientras en Madrid, la candidata conservadora Esperanza Aguirre promete presentar batalla.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuya formación obtuvo un 25% de sufragios a nivel nacional, señaló por su parte el deseo de los españoles por girar a la izquierda y abrió su partido a "articular gobiernos progresistas". En el conjunto del país, la derecha recibió un duro correctivo con riesgo de perder feudos tradicionales como Valencia o las islas Baleares.

"Vamos a perder el gobierno de comunidades autónomas que son muy importantes para nosotros y no sólo comunidades autónomas sino también en capitales de provincia", dijo a la radio Cadena Ser la candidata a presidir la región de Madrid, Cristina Cifuentes, representante del ala moderada del PP. Los españoles "quieren que cambiemos comportamientos, que tengamos más cercanía", añadió.

El PP, que dirigía trece de las 17 regiones españolas, perdió 2.5 millones de votos, pese a que sigue siendo la primera fuerza en número de sufragios. Podemos, creado en enero de 2014 por un grupo de profesores de ciencias políticas, irrumpe como tercera fuerza política en una decena de regiones, lo que le permitirá imponer una parte de sus ideas.

"Tenemos la mano tendida, pero quien quiera entenderse con nosotros tiene que asumir que hay que hacer políticas distintas a las que se han hecho hasta ahora", declaró hoy su líder, Pablo Iglesias. La otra nueva formación nacional, Ciudadanos, se presentó como "la tercera fuerza política a nivel municipal" y también se mostró dispuesta a pactos para lo que ha creado un "comité de pactos".