Rajoy mantiene su rechazo a la consulta de Cataluña

"El gobierno está sujeto a la Constitución y las leyes", manifestó la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, mientras el presidente catalán, Artur Mas, tras la ...
Un niño con la camiseta con la bandera catalana y el nombre de Leo Messi, en la manifestación del pasado jueves en Barcelona
Un niño con la camiseta con la bandera catalana y el nombre de Leo Messi, en la manifestación del pasado jueves en Barcelona (AFP)

Madrid

La multitudinaria manifestación que el jueves defendió en Barcelona el referéndum independentista en Cataluña al que se opone Mariano Rajoy no ha modificado en nada la postura del Ejecutivo español, que hoy reiteró que impedirá la celebración de la consulta.

"El gobierno está sujeto a la Constitución y las leyes. En este momento y en el futuro, en España y en Cataluña", manifestó la vicepresidenta del Ejecutivo español, Soraya Sáenz de Santamaría. "Los gobernantes estamos obligados a cumplir la ley".

El Ejecutivo de Rajoy impugnará ante el Tribunal Constitucional la ley de consultas que el Parlamento catalán va a aprobar el día 19 como aval de la convocatoria del referéndum del 9 de noviembre. La mera admisión a trámite supone la suspensión de la ley.

El gobierno español considera inconstitucional el referéndum independentista que impulsa en Cataluña el jefe del Ejecutivo regional, Artur Mas, y que el jueves defendieron cientos de miles de catalanes en las calles de Barcelona -1,8 millones según la guardia urbana, en torno al medio millón según el Ejecutivo español-.

Las palabras de Sáenz de Santamaría en rueda de prensa en La Moncloa llegaron después de que Mas enseñara hoy el músculo y asegurara horas antes que su plan sigue adelante tras la multitudinaria manifestación independentista del jueves en Barcelona. "Votaremos seguro; otra cosa serán las condiciones, que no dependen de nosotros", dijo en la capital catalana.

Barcelona fue escenario de una marcha histórica el jueves, el día de la Diada, la fiesta oficial de Cataluña. Según la guardia urbana, en la manifestación a favor del referéndum y la independencia hubo 1.8 millones de personas, cifra rebajada a en torno medio millón por la Delegación del Gobierno de Mariano Rajoy en la región del noreste del país.

"El primer interesado en que estén las urnas el 9-N soy yo. El Estado puede decir que no, pero no puede evitarlo todo. Este reto se resolverá votando, tenemos los mecanismos", manifestó Mas. El Parlamento catalán aprobará el 19 de septiembre una ley de consultas para avalar el referéndum, que rechaza Rajoy por inconstitucional.

Ese mismo día o los siguientes, Mas convocará oficialmente la consulta en la región de 7.6 millones de habitantes, una de las más fuertes económicamente de España. El gobierno de Rajoy recurrirá inmediatamente ante el Tribunal Constitucional y la mera admisión a trámite del recurso supone la suspensión de la ley.

Mas dio señales en las últimas semanas de no querer sacar las urnas en caso de veto del Estado español. Sectores políticos y sociales lo presionan para seguir adelante con el referéndum pese a ello. ERC, el partido socio de CiU -la formación de Mas- en el Parlamento catalán, ha llamado incluso a la desobediencia civil.

La mayor presión sobre Mas es la de la manifestación del jueves en Barcelona, una demostración de fuerza no solo ante Rajoy. "Presidente, saque las urnas a la calle", le instó en medio de una gran ovación de los manifestantes Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, coorganizadora de la marcha.

Mas dijo hoy que consensuará una respuesta con todos los políticos que defienden el referéndum si "las condiciones de la convocatoria de la consulta quedasen alteradas por la actuación de otros".

Desde el País Vasco, región del norte de España con marcada identidad cultural, los nacionalistas conservadores del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el poder y los independentistas de izquierda, la segunda fuerza política vasca, enviaron delegaciones para manifestar su apoyo a la causa catalana.

"Es imprescindible dejar claro a Madrid que los catalanes no están solos, que los vascos también estamos allí. El 'no' a Cataluña es un 'no' al País Vasco", advirtió recientemente Hasier Arraiz, presidente del partido independentista Sortu.

Dos realidades distintas

Si bien los analistas no presagian una "explosión" inminente de España, el gobierno conservador de Mariano Rajoy se enfrenta a dos realidades distintas. "Hay una demanda social muy fuerte de cambio en la estructura del Estado español", que dota de amplia autonomía a las regiones, afirmó Antón Losada, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Santiago de Compostela.

"No es una demanda artificial alentada por las elites de los partidos nacionalistas", subrayó. Pero mientras los catalanes expresaron su malestar en una movilización de organización impecable, con los manifestantes formando un mosaico gigante con las franjas rojas y amarillas de la bandera catalana, las aspiraciones independentistas se mantienen en un segundo plano estos últimos meses.

Por qué esta discreción? En primer lugar porque los nacionalistas del PNV "aprendieron del fracaso" de su propio intento de organizar un referéndum en esta región sobre el "derecho a decidir" en 2008, señaló Florencio Domínguez, director de la agencia de información Vasco Press.

Y, segundo factor relevante, el País Vasco, que trabaja en la elaboración de un nuevo estatuto para adquirir más autogobierno, dispone de autonomía para gestionar los impuestos, una cuestión que catalizó el conflicto entre Cataluña y el gobierno central. En 2012, la negativa de Rajoy a negociar un sistema fiscal para Cataluña precipitó la decisión de Mas de iniciar el proceso de autodeterminación en esta región.

Minoritario antes de la crisis, el independentismo empezó a ganar fuerza, especialmente después de que el Tribunal Constitucional español recortara en 2010 un estatuto de autonomía aprobado en referéndum en 2006 que definía a Cataluña como nación.

"Había una demanda real que necesitaba una respuesta política que el estatuto del 2006 intentó gestionar. Pero no solo no se gestionó sino que después de la sentencia del Tribunal Constitucional se infectó", dijo Losada.

"La clave en Escocia"

Para Cataluña y el País Vasco, "la clave ahora se encuentra en Escocia", señaló Fernando Vallespín, profesor de ciencias políticas en la Universidad Autónoma de Madrid. "Si en Escocia sale el 'sí', se rompe el tabú de que no existen secesiones en Europa occidental", explicó.

Pero si el "no" se impone en el referéndum del 18 de septiembre "se subrayaría un poco más la soledad del caso catalán y esto aliviaría al gobierno español", destacó Ignacio Molina, del instituto madrileño Elcano. No obstante, Rajoy separa constantemente ambos casos, insistiendo en que, a diferencia del caso escocés, el referéndum pedido por el gobierno catalán es "ilegal".

Denunciando el "inmobilismo" del gobierno, la oposición socialista, también contraria a la consulta catalana, propone modificar la Constitución para construir una España federal, una de sus apuestas principales para las elecciones generales de finales de 2015. Aunque actualmente parece difícil, una vez pase el 9 de noviembre una "vía de diálogo se puede abrir" entre Madrid y Barcelona, quiere creer Losada.

"Con el paso del tiempo, se ha instalado el convencimiento en el Partido Popular (de Rajoy) de que algo vamos a tener que hacer con la Constitución", asegura. "O cambias y te adaptas o revienta", advierte.