Rajoy califica de "muy razonable" el tercer rescate a Grecia

El presidente del gobierno español elogio el acuerdo de la eurozona, por el que España aportará 12% de la ayuda total a Atenas en los próximos tres años, fijada en 86 mil millones de euros.
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, hoy en su residencia oficial del palacio de La Moncloa, en Madrid
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, hoy en su residencia oficial del palacio de La Moncloa, en Madrid (AFP)

Madrid

El presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, aseguró que el acuerdo de tercer rescate a Grecia logrado por los líderes de la zona euro es “muy razonable” y del cual España aportará 12% de la ayuda del total para que el país heleno pueda hacer frente a sus necesidades financieras, que fueron fijadas en unos 86 mil millones de euros por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), para los próximos tres años.

Rajoy señaló que el programa y la ayuda concreta que necesita el país no se comenzarán a negociar hasta que Grecia no cumpla con su promesa de aprobar cuatro leyes el jueves y reiteró que, según la participación española en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede).

Durante su comparecencia con el presidente de Rumania, Klaus Werner, el mandatario español, insistió en que es un acuerdo “razonable” y “equilibrado” y añade a las propuestas realizadas hasta la fecha la creación de un fondo de privatizaciones para vender bienes públicos por valor de 50 mil millones de euros y la revisión de aquellas decisiones adoptadas por el Gobierno griego que contradecían el acuerdo del 20 de febrero.

 “Al final lo bueno es ir a la mayor, y la mayor es que se ha llegado a un entendimiento”, dijo Rajoy y agregó que es “clave” que todos cumplan con su parte y sus compromisos para que vuelva el crecimiento y la creación de empleo para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

Para el líder de la derecha española, critico extraordinario del gobierno griego de izquierda, el acuerdo con Grecia es “una buena noticia” que refuerza la moneda común, en la que la “inmensa mayoría” quiere estar y de la que “nadie quiere salirse”.

En cuanto a los términos del rescate, reconoció que es un tema difícil, con opiniones para todos los gustos, pero defendió que la propuesta acordada demuestra que, como siempre, “en el término medio suele esta la virtud”.

Subrayó la importancia de que el acuerdo ponga sobre la mesa algunos de los valores europeos claves, como la solidaridad, ya que los países de la zona euro han sido “muy solidarios” con Grecia y le han prestado ayuda por alrededor del 90% de su PIB cuando no ha tenido acceso a los mercados.

La confianza "hay que ganársela"

No obstante, el presidente español resaltó que el acuerdo pone de relieve la importancia de la confianza, ya que para que la eurozona o la Unión Europea funcionen es necesario que haya confianza entre países, “que hay que ganársela”.

Al respecto, apuntó que algunos acontecimientos de los últimos tiempos, el último de ellos la convocatoria del referéndum, únicamente generado desconfianza. Remarcó la importancia de que se cumplan los compromisos y se respeten las reglas y los procedimientos, e incidió en que todos los países tienen derechos y obligaciones.

Por tanto, Mariano Rajoy confió en que el Parlamento griego dé el visto bueno a las medidas acordadas por el Gobierno heleno con sus acreedores ya que, en su opinión, hay un acuerdo muy amplio con los socialistas y populares griegos, que rechazaron el referéndum.

El citado acuerdo llegó después de casi seis meses de negociación, un cambio de ministro de Finanzas, un referéndum, un corralito, dos semanas con los bancos cerrados, y una maratón de 22 horas seguidas de negociación y 17 de Eurocumbre.

Para algunos analistas españoles, el acuerdo pactado es una “venganza” de la canciller alemana, Angela Merkel, contra el gobierno heleno que encabeza Alexis Tsipras ya que éste acató condiciones mucho más duras que las que hace unos meses descartó implementar.

Señalaron que Merkel, que lidera la zona euro, “hace pagar” a Tsipras la “irresponsabilidad” de convocar un referéndum imponiéndole medidas mucho más exigentes. “La canciller quería dejar claro que las reglas se cumplen para no alimentar más rebeliones”, afirmaron.