[Multimedia] La ley del miedo

Raif Badawi creó un blog en el que trataba asuntos relacionados sobre libertades individuales y los derechos de las mujeres; el 9 de enero recibió la primera tanda de azotes.
Raif Badawi fue condenado a 10 años de cárcel y mil latigazos por su blog.
Raif Badawi fue condenado a 10 años de cárcel y mil latigazos por su blog. (Especial)

Ciudad de México

Desde hace un par de años Raif Badawi vive con un temblor en las piernas y un sudor frío escurre todo el tiempo por su espalda. Ha vivido los peores momentos de su vida y su tragedia apenas está comenzando. Solo su abogado podía salvarlo, pero fracasó rotundamente. El litigante a su servicio, Waleed Abul Khair, compartió su destino de miedo y dolor, aunque tuvo suerte. Solamente fue condenado a 15 años de prisión por incitar a la opinión pública, atentar contra el gobierno y, por si fuera poco, por insultar al jurado y a las autoridades. Pero pudo sacarle el bulto a la peor parte del castigo. No será flagelado una vez por semana durante meses. Badawi, en cambio, deberá purgar 10 años de cárcel, recibirá mil latigazos, a razón de 50 cada viernes durante 20 semanas, y deberá pagar una multa de 266 mil dólares.

El crimen que cometió, insultos al islam, solo puede encontrar espacio en los tribunales de Arabia Saudita y en su concepto de crimen y castigo. Apenas llegando a los 30, casado y padre de tres hijos, Badawi se creyó en un país normal y echó a andar un blog en internet en el que comentaba asuntos relacionados con las libertades individuales, incluidos los derechos de las mujeres.

El 9 de enero pasado recibió la primera tanda de azotes en una plaza pública. Quedó tan maltrecho que las sesiones siguientes fueron pospuestas por los verdugos en espera de su recuperación. Mientras tanto, la aterrada familia de Badawi pudo escapar y halló cobijo finalmente en Canadá. Desde allá una de sus hijas le escribió una carta en la que llora su ausencia y le pregunta con inocencia: "¿Por qué estás en la cárcel, papá?". Muchos en todo el mundo se preguntan lo mismo al tiempo que participan en la campaña por su liberación convocada por Amnistía Internacional y otros organismos internacionales que luchan en defensa de los derechos humanos.

Aunque parezca increíble, a otros les ha ido peor en Arabia Saudita por cometer delitos absurdos. Hace un par de años, un muchacho fue condenado a 10 años de prisión y dos mil latigazos por bailar con el torso desnudo. Su crimen después de todo no era tan grave. De haber sido grave su falta pudo enfrentar alguna mutilación, la crucifixión o la decapitación.

Badawi tiembla y suda frío en su celda. No sabe si este viernes, o el próximo será sometido a otra sesión de 50 latigazos. Y luego a otra y a otra hasta cumplir su condena brutal. Si sobrevive. Los verdugos habrán de decidir el momento. Tal vez están saturados de chamba. Les urge la ayuda de los ocho verdugos que busca el gobierno saudita en las bolsas de trabajo de la región.

Muchos han soltado la carcajada ante la noticia que desde hace unos días recorre los medios de todo el mundo. No saben lo que es vivir paralizado por el miedo. No han sentido nunca el temblor en las piernas que produce el miedo, el sudor frío bajando por la espalda. La maldita espera. No, de veras no es cosa de risa.