Radicales judíos llaman a la "guerra santa" contra el Vaticano

El motivo es un supuesto acuerdo que hubo entre Israel y la sede papal sobre el futuro de la tumba del rey David, a pesar de que el gobierno ya lo desmintió.
Un grupo conformado por católicos, musulmanes y judíos protestó ayer contra los extremistas.
Un grupo conformado por católicos, musulmanes y judíos protestó ayer contra los extremistas. (Abir Sultan/EFE)

Jerusalén

Grupos radicales judíos han llamado a la guerra santa por un presunto acuerdo entre Israel y el Vaticano sobre el futuro de la tumba del rey David que consideran una “catástrofe nacional”, y han convocado a una protesta mañana en el bíblico Monte Sión de Jerusalén.

Según el diario Haaretz, la manifestación, convocada a través de la emisora de los colonos Arutz 7 y de las redes sociales, se celebrará junto al edificio en el que la tradición judía sitúa la tumba del bíblico rey David y la cristiana el lugar de la Última Cena.

El gobierno de Israel ha desmentido las informaciones de que haya un acuerdo en ciernes, lo que no ha convencido a los extremistas.

La convocatoria afirma que el gobierno de Benjamin Netanyahu “ha decidido entregar al Vaticano la parte superior de la Tumba de David”.

Dos santuarios

El santuario católico se encuentra en el mismo edificio que la tumba del rey, casi estableciendo una relación directa entre el linaje de David y el de Jesús, de acuerdo con la descripción que hace el Evangelio de Mateo.

Los grupos nacionalistas judíos se oponen a las negociaciones que Israel y el Vaticano mantienen desde hace dos décadas sobre el futuro de ese lugar de culto cristiano que el papa Francisco visitará el 26 de mayo, siguiendo los pasos de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

“La demanda del Vaticano para obtener la soberanía sobre un pedazo del territorio judío en el Monte Sión es una desfachatez y un afrenta, una desfachatez sin precedentes, cruza todas las líneas rojas y es un llamamiento a la guerra”, indica la convocatoria de los radicales.

Uno de los involucrados en la organización de la manifestación es Simja Kook, rabino jefe de la ciudad de Rejovot, al sureste de Tel Aviv, quien ve el supuesto acuerdo como una “catástrofe nacional”.

En declaraciones hechas el viernes a Arutz 7, el rabino consideró que la eventual cesión del lugar de culto es “como decir que los cristianos son los continuadores del rey David, y esto podría conducir a una ola de conversiones al cristianismo”.

Para evitar que se concrete cualquier posible trato, los convocantes de la protesta exhortan a los judíos “a salir a una guerra santa rápidamente, antes de que caiga el reino de David”.

Isca Harani, investigadora del cristianismo y activista del grupo nacionalista judío, ha ido más lejos y ha advertido a los monjes y otros religiosos de las iglesias y monasterios católicos en el Monte Sión que mañana no salgan a la calle.

“Que aprendan lo que les ocurría a los judíos durante el Viernes Santo en la Edad Media, que sepan que hay días en los que mejor no pasear por las calles”, afirmó Harani.

El Cenáculo ha cambiado de manos a lo largo de la historia y desde 1967 lo administra Israel. El Vaticano ha pedido su entrega desde hace décadas y el problema forma parte de la agenda bilateral entre los dos estados desde que establecieron relaciones en 1993.

Iglesia preocupada

A dos semanas de la visita de Francisco, la Iglesia católica en Tierra Santa está alarmada por los recientes brotes de violencia de los que sus representantes y centros de culto son objeto por parte de judíos radicales, así como por la inactividad de los organismos policiales y gubernamentales frente a este tipo de ataques.

Fuad Twal, patriarca latino de la Iglesia católica en Jerusalén, aludiendo a los ataques recientes, comentó en conferencia de prensa en Haifa: “Los incontrolados actos de vandalismo envenenan la atmósfera, especialmente en estas dos semanas previas a la visita del Papa”.

El viernes se encontró un letrero que decía “muerte a los árabes y cristianos y a todos aquellos que odian a Israel”, hecho en el Centro Notre Dame de Jerusalén Este, un edificio administrado por el Vaticano.

Los extremistas intensificaron recientemente sus agresiones contra cristianos, palestinos árabes israelíes e incluso contra ejército de Israel bajo el lema “El precio a pagar”. Ayer salieron a manifestarse contra esa campaña en las calles de Jerusalén un grupo conformado por católicos, musulmanes y judíos.

“Los obispos están muy preocupados por la ausencia de seguridad y de reacción por parte del sector político, y temen una escalada de violencia”, había afirmado ya el patriarca latino de Jerusalén, el pasado miércoles en un comunicado.

Jerusalén pide quitar cartel del Papa

La alcaldía de Jerusalén exigió a la Iglesia católica retirar un cartel de bienvenida al papa Francisco con el argumento de que “viola las leyes municipales”, se quejó ayer un portavoz del Patriarcado Latino de Jerusalén.

“La alcaldía presentó una demanda para que retiremos un cartel que hemos colgado en el Centro de Información Cristiano”, dijo Wadie Abu Naser, portavoz del Patriarcado y de otras instituciones católicas.

Sin ningún tipo de alegoría religiosa, el cartel anuncia en la ciudad vieja de Jerusalén la próxima llegada de Francisco y le da la bienvenida en árabe, inglés y hebreo.

“No vamos a retirar nada”, aseguró el portavoz, que agregó que “tampoco van a ofrecer ninguna resistencia si la policía lo retira por orden municipal”.

Según Abu Naser, la alcaldía alega que la colocación del cartel “requiere un permiso especial”, aunque el portavoz atribuye la demanda a “razones políticas y no legales”.

El cartel está sobre la fachada de un edificio que pertenece a los Franciscanos, frente al Museo de la Torre de David, paso diario de miles de peregrinos judíos y cristianos en su camino al Muro de las Lamentaciones o al Santo Sepulcro.