Quiroga denuncia a Evo Morales en CIDH para evitar "fujimorazo" en Bolivia

El ex presidente boliviano presentó la demanda ante la intención del actual mandatario de optar a un tercer mandato presidencial.
El expresidente de Bolivia Jorge Quiroga (d), durante una audiencia en Sucre
El expresidente de Bolivia Jorge Quiroga (d), durante una audiencia en Sucre (EFE)

Washington

El ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga presentó hoy ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una denuncia por la intención del actual gobernante de su país, Evo Morales, de optar a un tercer mandato, algo que, afirmó, constituiría un "fujimorazo" como el que vivió Perú en el año 2000.

"La denuncia es que se está pisoteando la democracia en Bolivia porque hay un presidente que no tiene tercer mandato y que, estilo (Alberto) Fujimori 2000, está buscando el tercer mandato consecutivo a través de la instrumentalización de su Tribunal Constitucional", explicó Quiroga a periodistas en Washington tras presentar su demanda ante el secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza.

De este modo, según Quiroga (2001-02), Bolivia corre el peligro de vivir un "Evazo 2014", que sería una "repetición del fujimorazo 2000", cuando Fujimori logró buscar un tercer mandato con tretas constitucionales gracias a su control del Congreso. En este sentido, afirmó que la decisión a finales de abril del Tribunal Constitucional de Bolivia de habilitar a Morales a presentarse a un posible tercer mandato consecutivo viola tanto los derechos políticos establecidos en la Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José, como la Carta Democrática Interamericana.

A ello se une, agregó Quiroga, una "persecución sañuda a todos los que pensamos diferente" con "juicios por doquier". "Están buscando arrestar, arraigar o exiliar a todos los que pensamos diferente, creo que eso debería preocupar (...) el señor Morales viola la Constitución para sus fines y nos persigue buscando inhabilitarnos, arrestarnos, a los que pensamos diferente", insistió.

El ex mandatario boliviano reconoció que la CIDH tiene unos tiempos "lentos y burocráticos" que amenazan con que cualquier decisión llegue más tarde que las elecciones en su país el año próximo, pero manifestó su esperanza de que pueda acelerar su reacción y evitar llegar "tarde" como en el caso peruano.

"Espero que el hecho de que la violación está tan clara y documentada acá, tanto en el tercer mandato como en la persecución que está realizando el señor Morales, lleven a la comunidad internacional a reaccionar y dejar de lado la contemporización, y que la Comisión pueda actuar para preservar la democracia en Bolivia", dijo.

Al contrario que con el Perú, en Bolivia la CIDH "tiene la oportunidad y tiempo de expresarse y manifestarse antes de que se consuman estos atropellos a la democracia", aseveró. Quiroga también manifestó su esperanza de que la comunidad internacional que supervisó las normas que según él impiden a Morales optar a un tercer mandato "despierte" y denuncie la situación que, sostuvo, constituye en casos como el de Brasil un "inaceptable doble rasero".

"Mire la inconsistencia de Brasil", subrayó Quiroga en referencia a su reacción ante la destitución del presidente paraguayo Fernando Lugo, que llevó a la suspensión del país del Mercosur. "Se hizo un juicio al ex presidente Lugo, un juicio abrupto, abusivo, acelerado, todos podemos criticar, pero estaba en la Constitución ese proceso (...) ¿Qué está pasando en Bolivia? Violación flagrante, clara y abierta a la Constitución. ¿Y dónde está la voz de Brasil que tan duramente se alzó en el caso Paraguay? (...) es un doble rasero inaceptable y ojalá que la comunidad internacional se pronuncie", deseó.

Quiroga habló hoy tras presentar su denuncia en el centro de pensamiento de Washington Diálogo Interamericano, antes de regresar mañana jueves a su país, donde le espera la semana próxima una nueva audiencia después de que la fiscalía boliviana pidiera su detención por haber firmado, sin el aval del Congreso, contratos con empresas petroleras extranjeras. Quiroga llegó a la jefatura de Estado boliviana en 2001, cuando como vicepresidente de Hugo Banzer tuvo que ocupar el puesto de mandatario después de que éste renunciara a causa de un cáncer.

Quiroga aseguró que no huirá de su país pese a que la Fiscalía General le imputa varios delitos, y consideró que el nuevo reclamo de extradición de otro exmandatario boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada, no prosperará ante la Justicia estadunidense. "Estaré de vuelta mañana, si quieren arrestarme aquí estoy. A mí me entierran en Bolivia o me encierran cuando su majestad (el presidente de Bolivia) Evo Morales lo decida", dijo Quiroga a periodistas en Washington.

La Fiscalía General de Bolivia pidió hace un mes la detención domiciliaria de Quiroga en el proceso que le sigue por delitos supuestamente cometidos al avalar contratos con petroleras sin autorización del Parlamento, acusación que el exmandatario niega. "Todo Gobierno autoritario quiere que te entregues, te calles y doblegues. Yo no hago eso. La otra opción es escaparte, irse. Yo no, (yo creo que) hay que quedarse allá porque yo no canjeo libertad y tranquilidad a cambio de honor, patria, dignidad", afirmó Quiroga.

"Yo prefiero que mis hijas crezcan sin padre con nombre a que crezcan con padre sin nombre", apuntó, y apeló a su responsabilidad moral como ex presidente. "Si los que hemos tenido altos honores no defendemos la democracia de nuestro país cuando hay estas violaciones tan groseras, mal podemos pedir que lo hagan otros. Es el precio que uno tiene que pagar por el compromiso con el país", agregó. Quiroga consideró que la Fiscalía "no tiene tiempo para dictar una sentencia de inhabilitación" de una eventual postulación suya a las elecciones generales de 2014, y "lo que quieren es amedrentar, hostigar; que uno se entregue o se exilie", algo que no hará.

El Ministerio Público imputó formalmente en octubre a Quiroga, a Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003) y a tres exministros de Hidrocarburos por los delitos de incumplimiento de deberes y conducta antieconómica. Quiroga negó que con los contratos firmados durante su gestión por la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos se haya causado daño económico al Estado, ya que "no se ha explotado nada, cero, hasta hoy".

Sánchez de Lozada, que reside en Maryland (EU), enfrenta además una nueva solicitud de extradición aprobada el pasado mes por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Bolivia, que lo acusa por la muerte de 60 personas en una revuelta social en 2003. Según Quiroga, esa solicitud y una anterior ya rechazada por EU, "ayudan a Sánchez de Lozada", porque "cuando un juez en Estados Unidos examina la petición y ve todas las violaciones, las 700 personas que han pedido asilo, la persecución; ayuda a su caso".