Al Qaeda se apodera de un aeropuerto en el sureste de Yemen

Mientras los combatientes de Ansar al Sharia, tomaron el aeropuerto de Mukalla, fuerzas tribales se hicieron con una terminal petrolera y miles de yemeníes marcharon en Saná contra la ONU.
Simpatizantes hutíes se manifiestan contra el embargo de armas y las sanciones impuestas por la ONU, hoy en Saná, capital de Yemen
Simpatizantes hutíes se manifiestan contra el embargo de armas y las sanciones impuestas por la ONU, hoy en Saná, capital de Yemen (AFP)

Saná

La red extremista sunita Al Qaeda se apoderó hoy de un aeropuerto y fuerzas tribales se hicieron con el control de una terminal petrolera en el sureste de Yemen, país sumido en el caos tres semanas después del inicio de los bombardeos árabes contra los rebeldes chiitas.

Ante la falta de una solución al conflicto entre los rebeldes chiitas hutíes y las fuerzas leales al presidente yemení Abd Rabo Mansur Hadi, exiliado en Arabia Saudita, el mediador de Naciones Unidas en Yemen, Jamal Benomar, presentó su dimisión tras meses de infructuosos esfuerzos.

Yemen, país pobre de la península arábiga con una población fuertemente armada, alberga desde hace años enfrentamientos entre varios grupos armados de carácter religioso, entre ellos los hutíes, Al Qaeda, poderosas tribus y, desde hace poco, el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Tras la ofensiva de los hutíes, apoyados por las unidades fieles al ex presidente Ali Abdalá Saleh, lanzada en julio de 2014 desde su bastión en Saada (norte), esta crisis se convirtió en una guerra abierta con su entrada en la capital Saná el 21 de septiembre antes de hacerse con el control total en enero.

Asimismo, los hutíes se apoderaron de numerosas regiones en el centro y oeste del país e intentan ahora tomar el sur. Ante este avance, Hadi tuvo que huir en marzo hacia la vecina Arabia Saudita. Para detener la progresión de los rebeldes vinculados al Irán chiita, Riad lanzó el 26 de marzo una serie de bombardeos diarios junto a ocho países árabes más.

Desde mediados de marzo, el conflicto ha dejado centenares de muertos, en su mayoría civiles, ha obligado a huir a miles de extranjeros y ha acentuado la crisis humanitaria con la falta de víveres, medicamentos, agua, electricidad o carburante.

En este contexto de caos, los combatientes de la rama local de Al Qaeda, Ansar al Sharia, tomaron el aeropuerto de Mukalla, capital de la provincia de Hadramut (sureste), tras la retirada sin oponer resistencia de la unidad militar encargada de la seguridad del sitio, declaró a la AFP un responsable.

Bombardeos, combates

Con la toma del aeropuerto, los combatientes sunitas controlan la totalidad de esta ciudad de más de 200 mil habitantes, salvo "el campo de la 27ª brigada mecanizada" fiel a los pro-Hadi, según fuentes militares. Al Qaeda, enemigo jurado de los hutíes con quienes coincide en su lucha contra el poder de Hadi, tiene su mayor implantación en el sur y sureste de Yemen.

A menos de 50 kilómetros al este de Mukalla, tribus yemeníes se hicieron también hoy con el control de la principal terminal petrolera, tras la retirada de los soldados que protegían el complejo, indicó una fuente militar. Varias tribus se apoderaron dos días antes de la única terminal gasística de Yemen, Belhaf, en la provincia vecina de Shabwah.

Mientras tanto, la violencia continúa arrasando el resto del país con bombardeos de aviones de la coalición árabe contra posiciones de los hutíes y combates entre estos rebeldes y los pro-Hadi, especialmente en Taez (suroeste) y en Adén (suroeste).

En esta última ciudad, 261 personas murieron y casi dos mil resultaron heridas desde el 26 de marzo, según el departamento de Salud. "El 90% de las víctimas son civiles", precisó. En el marco de la ayuda humanitaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) entregó por vía aérea 17 toneladas de ayuda sanitaria a Saná.

A pesar del creciente número de víctimas, Arabia Saudita, que afirma querer contrarrestar la influencia de Irán, aseguró que no tiene intención de aflojar su presión militar "hasta que se alcancen los objetivos", afirmó el miércoles por la noche el embajador saudita en Washington, Adel al Jubeir.

Tras meses intentando encontrar una solución política al conflicto, el diplomático marroquí Jamal Benomar presentó su dimisión ante Naciones Unidas. Según varios diplomáticos, los partidarios de Hadi y sus aliados del Golfo, sobre todo Riad, acusaban a Benomar de haber sido embaucado por los hutíes, que se comprometieron a mantener negociaciones de paz mientras avanzaban en su ofensiva sobre el terreno.

Manifestación en Saná

De otra parte, miles de partidarios del movimiento chiíta de los hutíes "Ansar Alá" se manifestaron hoy en las calles de Saná contra la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de embargar las armas a los rebeldes y contra los bombardeos de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí.

Los manifestantes se concentraron en la plaza de Al Taguir, frente a la Universidad de Saná, el mismo lugar donde protestaron durante más de un año en 2011 los yemeníes contrarios al ex presidente Alí Abdalá Saleh, que fue obligado a renunciar a su cargo. Los participantes en la protesta llenaron sus bocas de ramas de "jat", una planta que muchos yemeníes mastican varias horas al día.

En la manifestación, levantaron sus fusiles y cantaron consignas contra el Consejo de Seguridad de la ONU y Arabia Saudí como: "Vamos a ganar, no nos vamos a rendir", "vamos hacia Riad, estamos llegando", "los del Consejo de Seguridad son malvados, no vamos a aceptar vuestra decisión" y "maldito Consejo de Seguridad, solo protege a los criminales".

El Comité Revolucionario Supremo hutí, que administra los asuntos de Estado desde el pasado enero, exigió a la comunidad internacional "abrir una investigación urgente sobre los crímenes cometidos por Arabia Saudí y EU", según un comunicado leído durante las manifestaciones. Además, en la protesta se condenaron los bombardeos de la coalición árabe, que los manifestantes calificaron de "agresión bárbara y brutal".

"Continuaremos con la movilización general para hacer frente a la agresión en todas sus formas", advirtieron. "Querían con sus aviones y sus misiles arrodillar a este pueblo, buscaron con la resolución del Consejo de Seguridad vencer a una gente inquebrantable", advirtió uno de los miembros del Comité, Jalid al Madani.

Otro de los miembros, Faisal Abu Ras, alertó de que "la revolución (como califican los hutíes su lucha) es del tamaño de la acción militar saudí, y sus límites ya no están en Saná, Taiz y Adén".

Los hutíes, que controlan la mayor parte de las regiones del norte y oeste del Yemen, así como la capital, llamaron ayer a una manifestación masiva contra Arabia Saudí, que lidera la coalición árabe que bombardea a los rebeldes en todo el país desde el pasado 26 de marzo.

Asimismo, llamaron a protestar contra el Consejo de Seguridad, después de que este impusiera el pasado martes el embargo de armas destinadas al grupo hutí y les pidiera parar la lucha y retirarse de las zonas que controlan, incluida Saná.

La coalición árabe declaró la guerra a los hutíes para intentar frenar su avance hacia Adén, donde el presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi había establecido su sede provisional tras huir de Saná, que cayó en manos rebeldes el pasado septiembre.