Putin alerta sobre una revolución a la ucraniana en Rusia

El mandatario advirtió durante la reunión del Consejo ruso de Seguridad de las posibles consecuencias en su país de una revolución "de color", término que se refiere a las de Georgia, Ucrania o ...
Putin (d) felicita al Patriarca de Moscú y todas las Rusias, Kirik, por su cumpleaños hoy en Moscú
Putin (d) felicita al Patriarca de Moscú y todas las Rusias, Kirik, por su cumpleaños hoy en Moscú (AFP)

Moscú

El presidente ruso, Vladímir Putin, alertó hoy sobre el riesgo de una revolución en Rusia, en víspera del aniversario del estallido de las protestas populares en Ucrania. "Para nosotros es una lección y una advertencia y haremos todo lo posible para que eso nunca ocurra en Rusia", dijo Putin durante la reunión del Consejo ruso de Seguridad.

Aunque no aludió expresamente a Ucrania, Putin destacó "las trágicas consecuencias de la ola de las llamadas revoluciones de color", término utilizado por el Kremlin para definir movimientos de protesta como la Revolución de las Rosas en Georgia, la Naranja y el Euromaidán en Ucrania, o las "primaveras" en países árabes como Egipto y Túnez.

"En el mundo actual, el extremismo se utiliza como instrumento de geopolítica y reparto de esferas de influencia", dijo Putin, que acusó a EU de instigar las multitudinarias protestas antigubernamentales contra el fraude electoral de finales de 2011 en Rusia.

"Qué conmociones han vivido y viven los pueblos de los países que fueron sometidos a esos irresponsables experimentos de soterrada y, en ocasiones, burda y flagrante injerencia en sus vidas", destacó.

Con respecto al movimiento de protesta que nació en Kiev el 21 de noviembre de 2013 después de que el Gobierno renunciara a asociarse con la Unión Europea, Putin lo considera un "golpe de Estado" que contó con la connivencia de la Unión Europea y Estados Unidos.

Putin opinó que los llamados "valores comunes europeos y occidentales", que describió como "palabras generales" sobre democracia, "no dan derecho a genocidios y a golpes de Estado". Precisamente, coincidiendo con el aniversario, el vicepresidente de EU, Joe Biden, visita Kiev, donde se reunirá mañana con el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y con el primer ministro, Arseni Yatseniuk.

Con respecto a Rusia, advirtió sobre las "irreversibles" consecuencias de la propagación de las ideas extremistas para un país multinacional, por lo que llamó a "erradicar" cualquier brote extremista que puede provocar un conflicto étnico, social o religioso.

"Los llamamientos a revertir violentamente el orden establecido son muestras directas de pensamiento antipopular y de extremismo. Al defender la libertad de elección, de asociación y de manifestación, uno no puede olvidar la responsabilidad por sus palabras y acciones", dijo.

Pero negó que la lucha contra el extremismo signifique la persecución de la oposición, ya que Rusia "es un país democrático" en el que "los ciudadanos pueden expresar su opinión" y "tienen derecho a estar en la oposición". Por otra parte, Rusia advirtió hoy contra el suministro de armamento letal a Ucrania por parte de Estados Unidos, horas antes de la llegada de Biden a Kiev.

"Considero que Estados Unidos es uno de los iniciadores del conflicto que tiene lugar en territorio de Ucrania y, si van a vender allí armamento, entonces el conflicto se expandirá", abundó Nikolái Pátrushev, jefe del Consejo de Seguridad de Rusia.

Durante una sesión del Senado estadunidense, Anthony Blinken, asesor para política exterior del presidente, Barack Obama, propuso "reforzar la capacidad de las fuerzas ucranianas, incluso con equipos letales de defensa". En opinión de Blinken, quien opta al puesto de subsecretario de Estado, ese sería un factor que obligaría a Rusia a "pensárselo dos veces" y dejar de interferir en Ucrania.

"Es una grave señal. Sería una directa violación de los acuerdos alcanzados, inclusive con la participación de EU. Me refiero a la Declaración de Ginebra del 17 de abril", replicó Alexandr Lukashévich, portavoz de la Cancillería rusa, en rueda de prensa.

Lukashévich recordó que en Ginebra se acordó impulsar el pronto inicio de un diálogo nacional en Ucrania y el urgente cese de las acciones militares, que prosiguen pese a la declaración de alto el fuego del pasado 5 de septiembre.

El diplomático ruso advirtió de que "se puede tratar de un cambio de los principios que guían la política de la Administración (norteamericana) con respecto al conflicto en el sureste de Ucrania". "Entonces podremos hablar de un grave factor desestabilizador que puede influir seriamente en el equilibrio de fuerzas en esta región", agregó.

Hasta ahora, la Casa Blanca ha rechazado todos los llamamientos de Kiev a suministrarle armamento para poder sofocar la sublevación prorrusa armada en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, incluso cuando en septiembre Poroshenko dijo en el Congreso estadounidense que "la guerra no se gana con mantas".

Monumento al zar Alejandro I

De otra parte, Putin participó hoy en la ceremonia de inauguración de un monumento en honor del zar Alejandro I, erigido cerca del Kremlin, anunció un comunicado. La estatua, obra del escultor Salavat Shcherbakov, se instaló en el jardín de Alejandro, que se creó por orden de ese zar que reinó entre 1801 y 1825, precisó el Kremlin.

Cirilo, el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, y el alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, también participaron en la ceremonia. El monumento representa al zar como un conquistador victorioso. La batalla de Leipzig en 1813, que fue una de las mayores derrotas de Napoleón, figura en esta obra, así como la llegada de Alejandro y del ejército imperial a París en 1814.

"Alejandro I entró en la historia como el vencedor de Napoleón, como un estratega y un diplomático perspicaz, como un hombre de Estado consciente de sus responsabilidades en el desarrollo pacífico de Europa y del mundo", declaró Putin, citado por la agencia oficial TASS, durante la ceremonia. El reinado de Alejandro I estuvo marcado por sus guerras con Napoleón.

En junio de 1812, el emperador francés lanzó una ofensiva contra la Rusia zarista. En septiembre consiguió entrar en Moscú, pero el zar Alejandro I no capituló. Un mes después, Napoleón tuvo que retirarse de Rusia de forma desastrosa y su ejército sufrió el frío y el acoso de las tropas rusas, que acabaron llegando hasta París.

La reputación de la dinastía Romanov, que fue expulsada del poder por los bolcheviques en 1917, fue mancillada durante la época soviética, pero se ha ido rehabilitando poco a poco desde la caída de la URSS.