Putin urge a Ucrania aceptar oferta "final" sobre gas, Kiev rechaza

Miles de refugiados huyen del sureste del país europeo, donde los combates entre insurgentes prorrusos y las fuerzas ucranianas han dejado 270 muertos en dos meses.
Soldados ucranianos paran a un autobús mientras hacen guardia y revisan vehículos en un puesto de control en Slavyansk
Soldados ucranianos paran a un autobús mientras hacen guardia y revisan vehículos en un puesto de control en Slavyansk (AFP)

Moscú; Kiev

El presidente ruso, Vladimir Putin, conminó hoy a Ucrania a aceptar su oferta final del precio del gas, pero Kiev rechazó la propuesta tras negociaciones entre los dos países bajo la mediación de la Unión Europea (UE). "El precio final es de 385 dólares los mil metros cúbicos", tras una rebaja de cien dólares, declaró Putin en una reunión del gobierno, en momentos en que se llevaban a cabo cruciales negociaciones en Bruselas sobre esta cuestión.

La crisis por el gas entre los dos países estalló cuando el 1 de abril se instaló en Kiev un gobierno temporal prooccidental, y Moscú aumentó el precio de 268 dólares a 485 dólares por mil m3. "Si se rechazan nuestras propuestas, pasaremos a otra fase, no tendremos más opción", añadió Putin, que acusó a Ucrania de estar llevando "a un callejón sin salida" las negociaciones por culpa de sus exigencias.

Poco después, las negociaciones trilaterales entre la Unión Europea (UE), Rusia y Ucrania sobre el gas terminaron en Bruselas sin un acuerdo sobre cómo fijar, por contrato, el precio por los mil m3 de fluido. Esta nueva ronda de negociaciones había comenzado tras el anuncio del gigante ruso Gazprom de posponer hasta el lunes el paso a un sistema de prepago para el suministro de gas a Ucrania si éste no paga su deuda. Pero, al final, quedaron en evidencia las persistentes diferencias entre Moscú y Kiev.

Ucrania arrastra una deuda con Gazprom de unos 4,500 millones de dólares, según la compañía rusa que había dado inicialmente un ultimátum hasta el 3 de junio, y que pospuso una primera vez hasta el 9, tras un primer pago de Kiev de 786 millones de dólares. El ministro ucraniano de Energía, Yuri Prodan, mantuvo el rechazo de su país a aceptar el precio del gas que propone Moscú.

"La posición no cambió", dijo. "Ucrania quiere negociar un precio aceptable basado en condiciones de mercado, que respeten las reglas de definición de precios en los mercados europeos", añadió en conferencia de prensa en Bruselas. "El mecanismo de cálculo de precio propuesto por Rusia, es un mecanismo político, propone un descuento pero ya vimos cómo de la noche a la mañana lo revoca", añadió.

"La parte rusa llegó con una propuesta concreta", dijo por su parte el ministro ruso, Alexander Novak. Esto es, un precio de 385 dólares, que incluye una rebaja de cien dólares vigente durante un año y que se aplicaría a la deuda que mantiene Kiev con Moscú. "Durante el periodo de consultas, que lleva más de un mes, Rusia siguió entregando gas a Ucrania y a la UE, pero pensamos que es hora de cerrar esta negociación y tomar decisiones de compromiso", finalizó.

A su vez, el comisario europeo de Energía, Gunther Oettinger, que ofició de mediador entre las partes, explicó en conferencia de prensa que las negociaciones establecieron una base común sobre el precio, alrededor de 385 dólares, los volúmenes entregados y el plazo de vigencia, de doce meses a los que se pueden sumar otros tres meses.

Esta solución permitiría "cubrir el próximo invierno (boreal)" y constituir reservas para la primavera de 2015 sin un corte en el suministro para Ucrania, subrayó, por donde transita un 15% de las importaciones europeas de gas ruso. "Debemos utilizar los próximos días (hasta el lunes) en nuestro favor", dijo Oettinger, agregando que todas las partes, incluido a nivel de jefes de Estado, permanecerán en contacto para alcanzar un acuerdo.

No se fijó sin embargo ninguna reunión de aquí al lunes, día en que Kiev debe saldar un nuevo tramo de su deuda con Gazprom.

 De otra parte, el ministerio de Sanidad ucraniano indicó hoy que la violencia entre insurgentes prorrusos y las fuerzas ucranianas en el este de Ucrania ha dejado 270 muertos en dos meses. Únicamente en la región de Donetsk, donde se registran los combates más violentos, han muerto 225 personas, incluidos dos niños y ocho mujeres. Los servicios médicos censaron también 576 heridos, precisó el ministerio en un comunicado.

En la región vecina de Lugansk, hubo 45 muertos y 137 heridos. Las fuerzas ucranianas lanzaron hace dos meses una ofensiva, calificada por Kiev de "operación antiterrorista", para acabar con la insurrección prorrusa que agita el este de Ucrania, donde los separatistas proclamaron dos "Repúblicas Independientes", en Donetsk y en Lugansk, tras los referéndum del 11 de mayo. La ofensiva se concentra en particular en los alrededores de Slaviansk, en la región de Donestk.

Hoy, unos hombres con armas automáticas tomaron el control de los locales de los servicios de seguridad (SBU) en Makiivka, tercera ciudad de la región de Donestsk. El martes, el nuevo presidente ucraniano, Petro Poroshenko, ordenó la creación de corredores humanitarios, reclamados por Moscú, para que los civiles que lo deseen puedan abandonar las zonas de combate.

Miles de refugiados huyen del sureste de Ucrania hacia otras regiones del país y a la vecina Rusia para escapar de la operación antiterrorista lanzada por Kiev contra los insurgentes prorrusos, que cada día que pasa parece más una guerra en toda regla. El Ministerio de Sanidad ucraniano, tras semanas de silencio y negación de la como poco compleja situación humanitaria en las rebeldes regiones de Donetsk y Lugansk, reconoció hoy que al menos siete mil refugiados han sido realojados en otras regiones de Ucrania.

Las autoridades rusas, mientras tanto, informan de la llegada de miles de refugiados a las ciudades y regiones limítrofes con el rebelde sureste de Ucrania, escenario desde hace casi dos meses de cruentos combates entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y los separatistas prorrusos. En la ciudad de Slaviansk, bastión de la rebelión contra Kiev sometida desde hace semanas a ataques de las tropas ucranianas, "apenas quedan siete mil" de sus más de 117 mil habitantes, informó hoy una televisión ucraniana leal a Kiev con alusión a datos de inteligencia militar.

El ministro de Sanidad de Ucrania, Oleg Musiy, reconoció que las ambulancias de Slaviansk y de la vecina Kramatorsk, con 170 mil habitantes, no tienen gasolina para salir en servicio y atender a los ciudadanos. "Lamentablemente, todavía tenemos diez hospitales que no funcionan" en las regiones de Donetsk y Lugansk, agregó el titular de la cartera, quien recalcó además que al menos catorce localidades próximas a Slaviansk y algunos barrios de esa ciudad no tienen electricidad ni agua desde hace días.

La población civil de algunas ciudades del sureste, la mayoría víctimas involuntarias del enfrentamiento armado entre las milicias y las tropas, ha dejado de recibir las pensiones y las ayudas sociales del Gobierno central. "La situación en Snézhnoe (Donetsk) y Krasni Luch (Lugansk) se ha agravado tanto que no podemos controlar la entrega de medios. Temporalmente, hasta que se estabilice la situación, debemos suspender las transferencias y el envío de dinero", dijo hoy el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk.

Un día después de que el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, ordenara la creación de corredores humanitarios para que los civiles puedan abandonar las zonas de combate, el Gobierno anunció que los ciudadanos deberán huir a través de los controles militares que rodean las ciudades y pueblos controlados por los rebeldes.

Todo hace pensar que la relativa calma que se ha instalado en el sureste ucraniano desde la mañana de ayer, inmediatamente después de que se diera a conocer la orden de Poroshenko, pudiera responder al deseo de las partes a facilitar la salida de la población civil de las zonas de combate. La diplomacia internacional, mientras tanto, trata de asumir el protagonismo en la difícil tarea de poner fin al conflicto armado sin contar con los líderes de la rebelión prorrusa ni tampoco con su entorno.

El engranaje diplomático encabezado por algunas capitales occidentales y la OSCE parecen haber asumido que el Kremlin podría parar la violencia en cualquier momento si ejerce su influencia sobre los separatistas armados que se enfrentan a las fuerzas ucranianas.

Y mientras Moscú niega tal extremo, calificando una y otra vez como "ciudadanos pacíficos" descontentos incluso a los insurgentes armados, Kiev rechaza tajantemente cualquier negociación con los separatistas prorrusos, a los que la Fiscalía general de Ucrania ha tachado de terroristas.