Protestas en siete sedes; 17 heridos y 71 detenidos

Las mayores marchas se realizaron en Sao Paulo y Río de Janeiro; muchas terminaron con enfrentamientos entre movilizados y autoridades.

Sao Paulo

La policía y manifestantes se enfrentaron ayer en Sao Paulo, Río de Janeiro y al menos otras cinco ciudades sede del Mundial, donde al menos setenta personas fueron detenidas, antes del partido que marcó la inauguración del mismo.

Tras el encuentro, unos 300 manifestantes marcharon por la playa de Copacabana, en Río e hicieron un alto frente a la zona donde se realiza el Fan Fest de la FIFA, una celebración dentro de un lugar cerrado, al que solo pueden entrar los visitantes tras pasar una revisión de seguridad para mirar los partidos en una pantalla gigante.

En Sao Paulo, más de 300 personas se congregaron en la avenida principal que conduce al estadio Itaquerao, donde Brasil derrotó 3-1 a Croacia en el primer duelo del torneo. Algunos intentaron bloquear el tránsito, pero la policía respondió con gases lacrimógenos y bombas de ruido.

Más tarde, un grupo de menos de 100 manifestantes se reunió cerca de una estación del metro, unos 13 kilómetros al poniente del estadio. Algunos manifestantes sufrieron heridas al ser impactados por balas de goma en Sao Paulo, mientras que otros exhibían los efectos de los gases.

Un fotógrafo de la agencia de noticias AP sufrió una herida leve en una pierna, después que una bomba de estruendo detonó cerca suyo. CNN reportó en su portal que dos de sus periodistas también fueron heridos.

De acuerdo al portal de O Globo, al menos 17 personas fueron heridas y 71 detenidas en varias ciudades sedes del Mundial. Muchas de ellas, fueron dejadas en libertad horas después.

 La misma cadena brasileña destacó que en total fueron cinco los periodistas heridos (dos de ellos extranjeros) en la jornada de ayer.

Entre los inconformes, había anarquistas que utilizan la forma de protesta conocida como black bloc, que usualmente recurre a la violencia y el vandalismo.

Otras 300 personas se concentraron en el centro de Río, también para condenar el Mundial. La policía lanzó gases lacrimógenos y detuvo a varios manifestantes, que marcharon para condenar el gasto colosal de la Copa, dentro de una nación con numerosas necesidades sociales.

En Belo Horizonte, otra subsede del Mundial, unos 200 manifestantes se enfrentaron con la policía. Algunos rompieron puertas de vidrio y ventanas de dos bancos. La manifestación empezó en forma pacífica pero las tensiones fueron escalando y al menos un hotel de la zona cerró sus puertas y pidió a sus huéspedes no salir a la calle.

También hubo una protesta en la ciudad meridional de Porto Alegre, otra subsede. Un millar de personas se congregó para expresar su rechazo al Mundial. Algunas rompieron ventanas y lanzaron piedras a la policía, dijeron las autoridades, y otras cometieron actos vandálicos en un restaurante de comida rápida e incendiaron botes de basura.

Y en Brasilia, la capital, unos 150 inconformes fueron también dispersados por la policía, de acuerdo con el diario Estado de Sao Paulo. En Fortaleza y en Recife también se registraron algunas manifestaciones.

Otros gremios aprovecharon el escaparate mundialista para declararse en huelga y reclamar mejoras salariales, una situación habitual en los últimos meses.

Entre los paristas se encuentran trabajadores del aeropuerto internacional de Río de Janeiro, aunque no se registraron atrasos ni problemas significativos.

También una huelga de conductores de autobuses paralizó parcialmente la ciudad de Natal, capital de Río Grande do Norte y sede del México-Camerún.

Las autoridades han admitido su preocupación con las manifestaciones contra el Mundial pero esperan que sean de menor magnitud que las registradas el año pasado, cuando millones de brasileños salieron a las calles para exigir mejores servicios públicos en coincidencia con la Copa Confederaciones de la FIFA.


[Dé clic sobre la imagen para ampliar]