Protestan en "Viernes Negro" por muerte de afroamericano

Los manifestantes bloquearon el tránsito y la entrada de tiendas comerciales como protesta por la muerte de Laquan McDonald, quien murió al recibir 16 disparos de un policía.

Chicago, EU

Cientos de manifestantes bloquearon entradas de tiendas y paralizaron el tráfico vehicular en el distrito comercial más lujoso de Chicago para atraer la atención al asesinato en 2014 de un adolescente negro a manos de un policía blanco, quien le disparó 16 tiros.

Policías y agentes de seguridad privada protegían el ingreso a las grandes cadenas de tiendas sobre una avenida comercial, e impedían entrar a los clientes mientras los manifestantes desfilaban entre los coches. Los agentes decidieron finalmente bloquear la circulación para dejar paso a la marcha.

"16 tiros, 13 meses", se podía leer en algunas pancartas en referencia al número de balazos recibidos por Laquan McDonald, de 17 años, en el momento de su muerte en octubre de 2014, y al plazo que pasó para que la justicia acusara formalmente al autor de los disparos. Los manifestantes reclamaban entre otras cosas la renuncia del jefe de Policía de la ciudad.

Miembros del movimiento Black Power coreaban "No pueden seguir viendo esto y ocultarlo", mientras que la gran figura de la lucha por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos, Jesse Jackson, encabezó otra marcha, de carácter más solemne.

Chicago sufre un aumento de las tensiones raciales desde que el martes se difundiera por primera vez el video del incidente.

Las autoridades llamaron a la calma. El país ha sido escenario desde hace 18 meses de manifestaciones que a veces degeneran en disturbios tras la revelación de numerosos casos de brutalidad policial contra afroamericanos.

El presidente Barack Obama dijo que estaba "profundamente consternado" por las imágenes que mostraban cómo fue abatido Laquan McDonald por disparos en la cabeza, el cuello, el tórax, los brazos, una mano, en la espalda y en un muslo.

El policía Jason Van Dyke, de 37 años, fue inculpado el martes de "asesinato con premeditación", pero esa decisión no calmó a incontables estadounidenses.