Protesta en Quito deja 17 policías heridos y decenas de detenidos

Alrededor de 400 manifestantes protestaron anoche un día después de la jornada de protestas contra las políticas laborales del gobierno de Correa, tras lo que se formó un frente anti-opositor.
Estudiantes ecuatorianos del colegio Mejìa de Quito en la protesta de jóvenes que se oponen al Gobierno que tuvo lugar anoche
Estudiantes ecuatorianos del colegio Mejìa de Quito en la protesta de jóvenes que se oponen al Gobierno que tuvo lugar anoche (EFE)

Quito

Decenas de detenidos y 17 policías heridos es el saldo de unas violentas manifestaciones ocurridas anoche, un día después de una jornada de protestas de algunos sindicatos y grupos sociales en contra de las políticas laborales del Gobierno de Ecuador, informaron hoy fuentes oficiales.

El Ministerio del Interior informó hoy en un comunicado que en lo que llamó "actos vandálicos" ocurridos en las inmediaciones del colegio Mejía, 17 policías resultaron heridos "debido a la violencia con la que actuaron los protestantes".

La mayoría de las heridas fueron en el rostro, cabeza, piernas y tórax, precisó el Ministerio al informar sobre las manifestaciones en los alrededores del Mejía, uno de los establecimientos educativos emblemáticos de Quito, ubicado en el centro de la ciudad.

"La tónica del miércoles se repitió: palos, piedras y hasta bombas molotov se lanzaron contra el grueso de los 120 uniformados que llegaron al lugar", indicó el Ministerio. Añadió que alrededor de 400 manifestantes, "entre estudiantes e infiltrados", participaron en las protestas, durante las cuales se dañaron bienes públicos y privados.

El comunicado apunta que los manifestantes se refugiaron en el interior del plantel, desde donde volvieron a atacar a los policías. "Ante esta agresión los uniformados ingresaron al colegio y detuvieron a varios de los manifestantes. En total fueron 126 los protestantes retenidos, de los cuales 61 son mayores de edad y 65 menores. Estos últimos fueron, posteriormente, entregados a sus padres", señaló.

La manifestación se dio un día después de la marcha de protesta convocada por los sindicatos contra la política laboral del Gobierno, que terminó también con disturbios. La marcha del miércoles, convocada por los sindicatos, fue respondida por el Gobierno con una concentración de sus simpatizantes en la plaza mayor de Quito, donde se desarrolló un festival musical.

El Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la mayor central obrera del país y convocante a la marcha del miércoles, calificó de exitosa la movilización, a la que se sumaron ambientalistas, indígenas y estudiantes.

De su lado, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, agradeció ayer el apoyo de sus seguidores y rechazó los actos de violencia ocurridos el miércoles en la plaza de San Francisco, hasta la que acudió hoy para constatar los daños en el lugar, parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Correa aseguró ayer que la concentración en favor del Gobierno fue más numerosa que la marcha de rechazo, que relacionó con el extinto opositor Movimiento Popular Democrático (MPD) y con una "restauración conservadora" que pretende retornar a unos tiempos que "no volverán".

Quince organizaciones ecuatorianas de izquierda anunciaron ayer la creación del frente Unidos para luchar contra la oposición. La coalición está encabezada por Alianza País, el movimiento con el que Correa alcanzó el poder en 2007, y reúne a grupos de centro y centroizquierda, destacó el mandatario.

"Hemos formado el frente Unidos para que está revolución continúe y, sí, para hacerle frente a esa restauración conservadora que también esta unida y con financiamiento internacional", dijo Correa en una rueda de prensa.

Tras el revés electoral que sufrió el oficialismo en los comicios municipales de febrero, en los que perdió importantes capitales incluidas Quito, Guayaquil y Cuenca, Correa alertó sobre una reagrupación de las fuerzas opositoras de derecha para desestabilizar a su gobierno.

"La restauración conservadora es esa articulación que tienen los grupos de poder, la derecha nacional y la derecha internacional (...) para parar no solo el proceso en Ecuador sino en Venezuela, Bolivia, Argentina", agregó el mandatario.

Correa, quien impulsa una enmienda constitucional para incorporar la reelección indefinida de presidente y demás autoridades de voto popular, lanzó la nueva coalición política un día después de que sindicatos y grupos de oposición marcharon contra su gobierno en varias ciudades.

Correa vinculó la movilización con supuestos planes para desestabilizar a su gobierno y descargó sobre los manifestantes opositores toda la responsabilidad por los disturbios. "Aquí no ha habido represión, y nada, lo que ha habido es una violencia brutal por parte de los mismos de siempre", denunció el mandatario.

Correa gobierna desde 2007 con altos niveles de popularidad, y en caso de que se apruebe un paquete de enmiendas constitucionales podría continuar en el poder después de 2017. Las reformas están siendo examinadas por la Corte Constitucional, que deberá definir si deben ser aprobadas por el Congreso de mayoría oficialista o sometidas a consulta popular.