Personaje de la Semana: Joseph Blatter, presidente de la FIFA

El presidente del Planeta Futbol, que es recibido de tú a tú por reyes y presidentes, es un estratega inmune a las crisis, como lo ha demostrado al conseguir su reelección en medio del último ...
Joseph Blatter, presidente de la FIFA, durante una conferencia de prensa tras ser reelegido en su cargo en Zürich, Suiza
Joseph Blatter, presidente de la FIFA, durante una conferencia de prensa tras ser reelegido en su cargo en Zürich, Suiza (AFP)

Zürich

Cuarenta años en la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), diecisiete de ellos como presidente y que serán 21 tras ser reelegido el viernes en el 65 Congreso que la FIFA ha celebrado en Zúrich, para un nuevo mandato hasta 2019, hacen de Joseph Blatter un hombre curtido en mil batallas.

Puede que por eso el escándalo que ha sumido a la FIFA en una profunda crisis de credibilidad y que lleva tres días ocupando portadas y minutos de televisión no le ha hecho perder la calma, pese a ponerle de nuevo en el centro de todas las miradas y como diana de infinidad de críticas.

Joseph Blatter renovó el pasado viernes su mandato como presidente de la FIFA después de 17 años en el cargo y de callar en las urnas las voces que piden su marcha desde hace tiempo, pero especialmente en las últimas 48 horas después de la detención de siete de sus directivos.

La primera votación arrojó un triunfo de Blatter sobre el príncipe jordano Ali bin Al-Hussein por 133 votos a 71. Le faltaron siete para obtener mayoría absoluta, pero no hubo segunda ronda. Su adversario se retiró antes.

El hombre que se pasea por medio mundo con honores casi de jefe de Estado, que es recibido de tú a tú por los más altos dignatarios y que es capaz de sorprender a la cantante colombiana Shakira con una particular versión del baile del célebre "Waka Waka" es, por encima de todo, un hombre de negocios que ha convertido la FIFA en una máquina de hacer dinero y en un gigante que no se viene abajo fácilmente, ni siquiera en una situación como la actual.

"Tiene capacidad para hacer que la gente sea dependiente, pero no en un sentido que esas personas lamenten. Esas personas saben lo que tienen con Blatter y no saben qué tendrían con otro", contó a la AFP una fuente próxima a la organización sobre el carácter del líder de la FIFA.

Dominador de cinco idiomas -inglés, francés, español, alemán e italiano- y diplomático de primera, Blatter inició su carrera profesional en la Oficina de Turismo de Valais -su región natal-, y en ella incluye la secretaría general de la Federación Suiza de Hockey Hielo y el ejercicio del periodismo.

Futbolista aficionado, entrenador, atleta y licenciado en Economía y Administración de Empresas por la Universidad de Lausana y con grado de coronel del ejército suizo, "Sepp" Blatter (Visp/Suiza, marzo 1936) llegó a la presidencia de FIFA el 8 de junio de 1998, como relevo de Havelange después de 23 años. Desde 1999 es miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).

Relaciones públicas de Longines y director de Sports Timing (1968-75), puesto por el que participó en la organización de los Juegos de Munich'72 y Montreal'76, mantuvo su primer contacto con la FIFA en 1975 y en poco tiempo se ganó la confianza de Havelange. En 1981 el brasileño le designó secretario general.

En ese tiempo, el brasileño y el suizo hicieron de la organización una máquina de hacer dinero con la explotación de la Copa del Mundo. Pero alrededor del juego florecieron los negocios turbios y la corrupción. Sus íntimos fueron cayendo escándalo tras escándalo, incluido el propio Havelange, pero él logró siempre salir indemne. No así su imagen pública.

"Es un dictador vitalicio", dijo de Blatter el legendario ex jugador Diego Maradona. El helvético no tiene el afecto de las estrellas ni de los fans, pero él sabe donde está su fuerza, en lo que él llama la "universalidad del fútbol", es decir, un sistema en el que cada país tiene un voto, sea la pentacampeona mundial Brasil o la isla caribeña de Anguila, última en el ranking FIFA.

En abril, el presidente de la Federación de República Dominicana comparó a Blatter en un mismo discurso con Jesús, Mandela, Churchill, Luther-King y la madre Teresa. A Blatter, que fantasea con el Premio Nobel de la Paz, le gusta escuchar elogios, seguramente porque en la prensa no los lee habitualmente. Pero aquello fue sin duda exagerado.

"Simplemente me gustaría seguir con ustedes", dijo el suizo a los delegados del Congreso que lo eligió para su quinto mandato. Sin la FIFA, ¿qué sería de Blatter, qué haría, dónde iría?

"No hay que mentirse. Todos sabemos que no se queda porque aún no terminó su misión", dijo su gran rival, el francés Michel Platini, en una entrevista con "L'Equipe". "No, simplemente tiene miedo al futuro porque ha consagrado su vida a la FIFA. Comprendo el miedo al vacío que debe tener, es humano".

Sucesión de escándalos

Su presidencia ha estado marcada casi desde el día uno por escándalos y guerras internas. Fue elegido en 1998 como reemplazo de su mentor, Joao Havelange, y desde entonces tuvo que luchar por imponerse como autoridad en una organización acostumbrada a veinticuatro años de liderazgo del brasileño.

Sobre aquel proceso de 1998, el británico David Yallop escribió un libro, Cómo han amañado el partido, acusando al equipo de Blatter de prácticas corruptas para asegurarse la victoria sobre el otro candidato, el sueco Lennart Johansson, entonces presidente de la UEFA.

Tuvo un duro reto en 2002 para conseguir la primera reelección, al encontrarse con ataques de varios miembros de su Comité Ejecutivo y del entonces secretario general, Michel Zen-Ruffinen, que hablaron de manipulación de las cuentas del organismo e irregularidades financieras.

Aunque pensaba salir de FIFA junto a Havelange, varias federaciones le animaron a optar y ganar la presidencia contra el sueco Lennart Johansson -entonces presidente de la UEFA-. Años después, en vísperas de su primera reelección, su opositores le acusaron de comprar votos y de llevar a la organización a una dictadura.

Fue en 2002 en Seúl. El camerunés Issa Hayatou, hoy todavía en el Comité Ejecutivo, presidente de la Confederación Africana de fútbol (CAF) fue su rival, el único que hasta hoy le ha disputado el despacho. Blatter ganó con una autoridad- 139 votos contra 56, de 197 posibles- y apagó aquel incendio, que llevó al despido de su secretario general, Michel Zen-Ruffinen, después declarado persona non grata para la FIFA.

En 2006, otro libro procedente de Inglaterra, de Andrew Jennings con el título Tarjeta roja, abordaba de nuevo la corrupción de la "era Blatter" y su publicación incluso llegó a ser prohibida en Suiza judicialmente. Nadie impidió la reelección en 2007, donde fue candidato único, pero hace cuatro años, en el 61º Congreso en 2011, la corrupción fue tema de pasillos y debates antes de la reelección del suizo.

El que iba a ser su rival, el catarí Mohamed Bin Haman, se vio forzado a retirarse unos días antes de la votación, después de un caso de corrupción por pago de sobornos. Las acusaciones de compra de votos para adjudicar los Mundiales de Rusia y Catar le llevaron a introducir cambios en su estilo de gobierno.

Uno de ellos fue investigar el caso y fortalecer su Comisión de Ética, formada desde entonces por un órgano de investigación y otro de decisión, aunque de momento no parece tener el efecto deseado.

Hace meses el presidente de la cámara de investigación, el ex fiscal estadunidense Michael J. García, dimitió después de que su informe sobre Rusia y Catar no se publicara íntegramente y de que el órgano de decisión cerrara el caso sin encontrar irregularidades.

Aunque la resaca del "informe García" tardará tiempo en pasarse y los procesos judiciales en curso pueden deparar "peores noticias", Blatter inicia su quinto mandato, con dudas sobre lo que harán sus críticos, entre ellos su amigo, el presidente de la UEFA, Michel Platini, otrora considerado su delfín, que personalmente y sin éxito le ha invitado a marcharse.

Un capitán en la tormenta

Blatter concurrió en solitario a las elecciones y se autoproclamó "capitán en la tormenta". "¿Crisis? ¿Qué crisis?", dijo entonces, en una de sus frases más recordadas, que bien podría repetir en esta ocasión, donde la corrupción ha vuelto a marcar el desarrollo del Congreso y ha hecho que éste tenga lugar en un momento muy complicado.

En los últimos años las sospechas por corrupción en la atribución de sedes de los Mundiales de Rusia-2018 y Catar-2022 ha sido uno de sus grandes quebraderos de cabeza.

El autor del informe encargado para evaluar la limpieza del proceso, el estadunidense Michael Garcia, llegó a dimitir el pasado mes de diciembre en desacuerdo con las conclusiones efectuadas de su estudio por la propia FIFA.

En el nuevo mandato tendrá una ardua tarea para mejorar la imagen de una organización a la que este ex directivo de la Federación Suiza de Hockey de Hielo entró en 1975, cuando era director de Relaciones Públicas y Deportes de la marca de relojes Longines.

Desde 1975 está en la FIFA, primero como director técnico hasta 1981 y luego como secretario general hasta 1998, cuando ascendió a la presidencia. Cuando termine su reinado en 2019 tendrá entonces 83 años. Quién sabe si este anciano incombustible, incansable ante las reuniones y las horas de vuelo, podrá seguir entonces adelante.

Joseph Blatter siempre escuchó los consejos del argentino Julio Grondona para mantener el poder en la FIFA, así que quizá hasta albergue el mismo deseo que tenía su amigo: dejar el ente rector del fútbol mundial sólo cuando su cuerpo diga basta.

"¡Nooo!", dijo el suizo a dpa a finales de 2005 mientras caminaba por los jardines nevados de la sede de la FIFA en Zúrich. Él no tenía ninguna intención de estar tanto tiempo como su predecesor en el puesto de presidente, el brasileño Joao Havelange. "¡Veinticuatro años!", añadió en un tono de meta imposible.

En 2019, cuando termina su quinto mandato, Blatter cumpliría 21 años en el cargo y 44 en la FIFA. Tendría 83 años, uno más que los que tenía Grondona cuando murió en julio de 2014 como jefe en activo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y vicepresidente primero de la federación internacional.

Blatter es distinto a Grondona, cuya falta de talento cosmopolita lo mantuvo siempre en el segundo plano internacional. Carismático, simpático y cercano, el suizo ama las cámaras y la exposición. Domina cinco lenguas y le gusta utilizarlas. Sin embargo, hay algo en lo que son hermanos: una personalidad abrumadora y un apetito por el poder que les hizo imposible preparar un sucesor.

Grondona aparece ahora involucrado en una investigación de la fiscalía de Estados Unidos como uno de los hombres que cobró sobornos en Sudamérica. El escándalo -con siete altos dirigentes detenidos en Zúrich- estalló justo antes de la elección, pero no pudo llevarse a Blatter por delante.

No al menos de momento, porque la investigación podría extenderse hasta hacer la presión insoportable. ¿Qué quedará de la FIFA cuando Blatter se vaya? Nadie lo sabe, porque nadie sabe cuándo se irá. Ni él mismo lo sabe. En 2011, el suizo pidió la confianza de las federaciones para un último mandato. El viernes fue menos concreto.

"Algunos dirán que llevo mucho tiempo. Pero qué es el tiempo, el tiempo es eterno. Y yo siento que el tiempo que llevo en la FIFA ha sido muy corto", afirmó Blatter. Este domingo, un portavoz del fiscal federal suizo, afirmó que la justicia interrogará a Blatter "si hace falta en el futuro", tras el escándalo de corrupción dentro de la FIFA.