Primer ministro neozelandés hará consulta para cambiar bandera

El conservador John Key, que logró refrendar su tercer mandato al lograr el sábado la mayoría absoluta, quiere borrar el pasado colonial y reflejar la identidad del país en su emblema.
El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, la noche del sábado, tras conocer su victoria electoral, en Auckland
El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, la noche del sábado, tras conocer su victoria electoral, en Auckland (AFP)

Sydney

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, mantendrá su promesa electoral de impulsar un referendo que permita cambiar la bandera del país con el fin de borrar el pasado colonial y reflejar la identidad del país, informaron hoy medios locales. "Obviamente soy un gran seguidor del cambio. Creo que hay muchos argumentos fuertes en favor del cambio", declaró Key a la emisora local "Radio Live".

El mandatario neozelandés, líder del Partido Nacional que el pasado sábado refrendó su tercer mandato en las urnas con mayoría absoluta, aseguró que la votación para la sustitución del símbolo nacional podría tener lugar durante 2015. El gobernante se inclina por una enseña negra con una hoja de helecho de color plata, que ha sido incluido en varios símbolos nacionales como el escudo de armas de Nueva Zelanda y algunas monedas del país, además de ser el emblema de los equipos de crícket y de rugby.

La actual bandera neozelandesa es de color azul, tiene en su esquina superior izquierda la "Union Jack" británica, que combina las cruces de los santos patronos de Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte. Además, tiene cuatro estrellas rojas con bordes blancos que representan la Cruz del Sur.

Los contrarios al cambio alegan que varias generaciones de neozelandeses han luchado y muerto para defender el emblema y el cambio supondría deshonrar su memoria. Mientras los partidarios argumentan que la actual seña es fácil de confundir con las banderas de otras antiguas colonias británicas, como Australia, que tiene un diseño similar.

"Queremos un diseño que diga 'Nueva Zelanda', ya sea cosida en la mochila de un viajero Kiwi en las costas de Croacia, en un asta en la entrada de Naciones Unidas o en lo alto del Parlamento en Wellington cada día de trabajo", sentenció el premier.

Los conservadores del Partido Nacional de John Key lograron más del 48 por ciento de los votos, que según el sistema parlamentario mixto neozelandés le otorga 61 de los 120 escaños del Parlamento, a tenor de los resultados preliminares publicados por la Comisión Electoral con el 100 por cien de los votos escrutados.

Key, quien agradeció la confianza de los electores desde su feudo nacional en Auckland por otorgarle otros tres años como jefe del Ejecutivo, señaló que a pesar de poder gobernar en solitario buscará formar una gran coalición. "En los próximos días hablaré con otros líderes de los partidos políticos con vistas a establecer juntos una amplia mayoría", aseguró el político que gobierna el país desde 2008.

Key alabó el trabajo de su equipo de campaña y de sus compañeros de partido, con mención especial para el ministro de Finanzas, Bill English, "el mejor del mundo desarrollado", en un periodo electoral profundamente marcado por las futuras medidas económicas. "Somos la mejor nación pequeña del planeta (...) Nuestro futuro como país es brillante y nuestras oportunidades ilimitadas", apuntó el mandatario.

La economía ha sido una de las principales preocupaciones del electorado tras el desplome en un 40 por ciento de los precios de los productos lácteos, una de las principales exportaciones del país, y la disminución del programa de estímulo a los proyectos para la reconstrucción tras los devastadores terremotos de 2010 y 2011.

Los analistas electorales del diario The Stuff señalan un posible acercamiento entre el Partido Nacional y el grupo Nueva Zelanda Primero, liderado por Winston Peters, que quedó cuarto en los sufragios con cerca del 9 por ciento de las papeletas y once asientos en la Cámara.

"Con recursos limitados y frente aquellos que han gastado millones de dólares, hemos sido capaces de comunicar el sentido común de nuestras políticas a las suficientes personas que nos han llevado al Parlamento", agradeció Peters.

En segunda posición ha quedado el Partido Laborista (centro izquierda) liderado por David Cunliffe, con 32 escaños, seguido de su aliado el Partido Verde, que tendrá trece parlamentarios. Cunliffe reconoció desde el estrado que había llamado a Key para felicitarle por su victoria.

"Los neozelandeses han elegido la continuidad y nosotros respetamos su decisión, y además han dejado claro que individuos millonarios no pueden comprar la política", en referencia al partido apadrinado por Kim Dotcom, quien se quedó fuera del Hemiciclo.

El empresario de origen alemán, que afronta en Nueva Zelanda un proceso de extradición solicitado por EU donde se le acusa de piratería informática, entonó el 'mea culpa' ante el descalabro de la alianza Internet Mana, a la que extendió un cheque de tres millones de dólares neozelandeses (2.45 millones de dólares estadounidenses o 1.89 millones de euros).

"Asumo toda la responsabilidad (...) la marca Kim Dotcom ha envenenado el objetivo que queríamos alcanzar", declaró el informático, quien además pidió disculpas al activista de origen maorí Hone Harawira, socio de Dotcom en su aventura política, quien perdió el escaño ganado en 2011. La Comisión Electoral publicará los resultados oficiales el próximo 4 de octubre.