Primer ministro iraquí pide fin de divisiones sectarias

Haider al Abadi finalizó hoy su primera visita a Estados Unidos con la promesa de Washington de enviarle "pronto" 36 aviones de combate F-16, mientras Washington no descarta que el EI tome Ramadi.
Milicianos kurdos "peshmergas" participan en una ceremonia de graduación en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí
Milicianos kurdos "peshmergas" participan en una ceremonia de graduación en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí (AFP)

Washington

El primer ministro iraquí Haider al Abadi cerró hoy su primera visita a Estados Unidos con la promesa de que su aliado le enviará pronto aviones de combate y un llamado a calmar las tensiones sectarias que dividen su país.

El jerarca, que asumió el cargo en setiembre pasado en remplazo de Nuri al Maliki, negó haber ido a Washington a pedir armas para las fuerzas iraquíes. Pero luego de tres días de reuniones, que incluyeron a legisladores y un encuentro el martes con el presidente Barack Obama, parece no irse con las manos vacías.

El vicepresidente Joe Biden felicitó a Abadi por "una visita muy exitosa", añadiendo que la asociación entre Irak y Estados Unidos seguirá creciendo tras la derrota de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Durante sus conversaciones con funcionarios de la administración estadunidense, Abadi indicó que le habían asegurado que 36 F-16s ordenados por Irak en 2011 serían entregados pronto. Irak no tiene fuerza aérea desde que en 2003 la invasión liderada por EU destituyó al dictador Sadam Husein.

Los aviones de combate jugarán un papel vital en la lucha contra los militantes del EI que han capturado grandes franjas de Irak, así como porciones de la vecina Siria. "Lo que enfrentamos en Irak es una polarización de la sociedad alimentada por este terrorismo", dijo Abadi a un centro de estudios de Washington en el último día de su visita.

Añadió que tras el éxito en la recuperación del control de Tikrit, los funcionarios estadunidenses se mostraron abiertos a su pedido de ayuda para brindar entrenamiento a dos brigadas de las fuerzas iraquíes para que lideren la lucha por retomar el control de Anbar, la mayor provincia iraquí.

"La mayor prioridad de nuestro gobierno es reducir las tensiones y divisiones étnicas y sectarias en Irak", aseguró en el centro de estudios Center for Strategic and International Studies. Sean cuales sean las causas de estas tensiones, Irak debe "asegurarse que ni paralicen el desarrollo de nuestro país", aseguró.

Respetar la soberanía

Bagdad ha anunciado que la próxima batalla contra el EI será por la provincia de Anbar, antes de intentar recuperar la segunda ciudad del país, Mosul, capturada en el inicio de la fulgurante ofensiva yihadista el año pasado.

Pero Abadi advirtió que el gobierno debe estar seguro que todo está listo antes de lanzar esa operación. Las fuerzas iraquíes recibieron el apoyo de ataques aéreos estadunidenses contra los militantes sunitas y de una coalición de milicias chiítas.

Washington, en tanto, sostiene que oficiales iraníes han brindado artillería y asesoramiento a las milicias chiítas que participaron de la toma de Tikrit. Y aunque Abadi agradeció hoy desde Washington la ayuda de Teherán, le recordó que "se debe respetar la soberanía iraquí". "Todo debe hacerse a través del gobierno de Irak", apuntó frente a una tribuna de expertos estadunidenses en política.

Abadi lamentó, entre otras cosas, la difusión en las redes sociales de una imagen del general iraní Ghasem Suleimani junto a combatientes iraquíes contra el grupo Estado Islámico (EI), a inicios de la batalla de Tikrit (noroeste de Irak). "Fue sin dudas una mala idea y no lo aceptamos", dijo tajante.

Pidió además a Estados Unidos y los socios de la coalición que sigan respaldando a Irak militarmente, mediante armas, entrenamiento y asesoría. Por su parte, el delegado de Estados Unidos en Irak Brett McGurk, dijo a la radio Sawa que mientras las operaciones sean coordinadas por Irak, el apoyo seguirá.

"Mientras estas operaciones sean planificadas junto a nosotros, las unidades operen bajo control de la cadena de mando iraquí, brindaremos apoyo aéreo", indicó. Añadió que los F-16 estarán "muy pronto protegiendo a los iraquíes".

El martes Obama elogió los avances de la coalición contra el EI y, aunque no se comprometió en público a la entrega de más armas a Irak, prometió 200 millones de dólares adicionales de ayuda humanitaria para los civiles desplazados o heridos por el brutal ejército rebelde del EI.

Respecto a los combates, el Pentágono dijo hoy que no descarta que la ciudad de Ramadi caiga en manos del EI, pero negó que esa toma pueda ser una victoria simbólica o suponer un punto de inflexión.

Fuerzas de seguridad iraquíes y combatientes del EI libraron hoy violentos enfrentamientos en Ramadi, lo que ha agravado la situación de seguridad en la zona, por la que dos mil familias han abandonado sus hogares.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, afirmó hoy que no puede descartar que Ramadi caiga en manos del EI, pero si eso sucede -advirtió- volverán a recuperarla del mismo modo que se hizo con Tikrit.

"La ciudad no es simbólica en ningún modo...No queremos que Ramadi caiga, pero no será el fin de la campaña si cae. Y si cae la volveremos a tomar", aseguró Dempsey.

Pese a las declaraciones del general, que compareció hoy en rueda de prensa con el secretario de Defensa, Ash Carter, la caída de Ramadi sería un duro revés para las fuerzas iraquíes, ya que es la capital de la provincia sunita de Al Anbar y una ciudad clave para asegurar Bagdad.

Al mismo tiempo, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, alertó de que "Daesh", acrónimo despectivo utilizado en árabe para el EI, está intentado "establecerse como una entidad sobre el terreno" y, si consigue esa capacidad, "no habrá ejército uniformado que los detenga".

Por su parte, Dempsey opinó que las ofensivas del EI en Ramadi y contra la estratégica refinería de Baiji son demostración de que Irak necesita legitimar sus fuerzas de seguridad sobre el terreno y conectar los territorios que asegura para evitar volverlos a perder.

Dempsey dijo que la toma de la estratégica Tikrit es un modelo a seguir, en tanto en cuanto sirvió para demostrar que las fuerzas de seguridad iraquíes pueden aliarse con otros grupos, como milicias chiítas y tribus sunitas, para retomar puntos estratégicos.

No obstante, entre la población local persiste el temor a que las milicias chiítas más radicales tomen represalias y no resuelvan los recelos sectarios del país. EU y otros miembros de la coalición internacional contra el EI siguen bombardeando desde el aire posiciones yihadistas para permitir que las fuerzas iraquíes avancen y frenen al EI, que ha perdido, según el Pentágono, hasta un 30% de sus dominios desde el pasado verano.

Campaña en Yemen

Asimismo, Haider al Abadi minimizó hoy sus duras críticas a la campaña aérea saudita en Yemen y celebró la próxima reapertura de la embajada de Arabia Saudita en Bagdad.

Abadi había dicho el miércoles en declaraciones publicadas en The New York Times que "no había lógica" en la operación militar de Riad en Yemen contra los rebeldes chiitas y las fuerzas del ex presidente Ali Abdalá Saleh. "El problema de Yemen está fundamentalmente dentro de Yemen", había asegurado.

Pero hoy el líder iraquí indicó en una conferencia en un centro de estudios que su opinión era "franca" y su intención "no es criticar a nadie". "En la región estamos en el mismo bote. Si alguien hace un agujero en el ese bote, todos nos hundiremos", aseguró Abadi, chiíta, en el Center for Strategic and International Studies.

"Hemos sufrido tanto por las guerras en Irak. Somos muy sensibles a las guerras, muy sensibles a los costos humanitarios", sostuvo. "Creemos que debe haber muy pronto un final para esta guerra en Yemen y que la única manera es una solución política por parte de los propios yemeníes", acotó.

"Solo estamos dando una opinión. No intervenimos en sus propios asuntos y les pedimos que no intervengan en los nuestros", subrayó. Las relaciones diplomáticas entre Irak y Arabia Saudita -interrumpidas en 1990- fueron retomadas en 2004 tras la caída del régimen de Sadam Husein.

Arabia Saudita anunció en enero que enviaría una delegación a Irak como primer paso para abrir una embajada en Bagdad, donde su última misión cerró hace casi 25 años. Abadi dijo que se enteró el miércoles que Riad designó a un nuevo embajador y estimó que tener una embajada saudita en Bagdad "vuelve mucho más sencillo nuestro trabajo".

La campaña aérea de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita, que busca vencer a los rebeldes hutíes y devolverle el poder al derrocado presidente Abd Rabo Mansur Hadi, lleva ya cuatro semanas.