Presidente Gauck reconoce genocidio armenio y admite responsabilidad alemana

El mandatario germano reconoció la responsabilidad de su país en la masacre de las poblaciones armenias al ser entonces aliado del Imperio Otomano, por primera vez en un mandatario de su país.
Joachim Gauck (c), durante un servicio religioso en recuerdo de la masacre de un millón y medio de armenios en la catedral de Berlín
Joachim Gauck (c), durante un servicio religioso en recuerdo de la masacre de un millón y medio de armenios en la catedral de Berlín (AFP)

Berlín

El presidente alemán, Joachim Gauck, reconoció hoy el genocidio armenio y la responsabilidad de Alemania en lo ocurrido como aliado del Imperio Otomano, por primera vez en un representante de su país.

"El destino de los armenios es parte de la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y deportaciones que marcaron tan terriblemente el siglo XX", afirmó Gauck en un oficio ecuménico en la catedral evangélica de Berlín, con ocasión del centenario de las expulsiones iniciadas en abril de 1915.

En la ceremonia, concelebrada por representantes de las principales iglesias cristianas y dedicada a las víctimas armenias, arameas, caldeas y griegas, Gauck aludió a la responsabilidad de Alemania en esos crímenes.

"Fueron soldados alemanes los que participaron también en la planificación" de ese genocidio, dijo el presidente, quien insistió en que se trató de una operación "calculada", cuyo objetivo era el exterminio del pueblo armenio.

"No se trata de sentar a nadie en el banquillo del acusado, sino en un reconocimiento de culpa" ya que sin ello no se logra la reconciliación entre los pueblos, añadió.

Gauck abandonó así la línea de cautela de Alemania ante Turquía -socio de la OTAN y lugar de origen de 3,5 millones de sus ciudadanos- y se unió al conjunto de países que reconocen al genocidio armenio pese a las eventuales consecuencias en sus relaciones con Ankara.

La intervención de Gauck en la catedral precede a la declaración que mañana se prevé apruebe el Parlamento (Bundestag), consensuada por las filas gubernamentales -conservadores y socialdemócratas-. En ella se reconoce asimismo el término genocidio, aplicado a las muertes de 1.5 millones de armenios bajo el Imperio Otomano.

El texto de la declaración parlamentaria es prácticamente igual al del discurso de Gauck y alude al camino recorrido por Alemania para la superación del pasado tras el Holocausto nazi.

En su anterior declaración de 2005, a la que hasta ahora se había ceñido el Gobierno de Berlín, el Bundestag se limitaba a condenar las "deportaciones" y "matanzas" sufridas por el pueblo armenio.

El cambio de postura de Alemania -derivada de su propia historia, del peso de la inmigración turca y del papel de Turquía en la OTAN- motivó esta semana una conversación por teléfono entre la canciller Angela Merkel y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.

La viceportavoz del gobierno, Christiane Wirtz, explicó ayer que Merkel trasladó a su homólogo ese cambio de postura, en "una buena conversación". Algunos medios alemanes indicaron, en cambio, que Davatoglu le expresó su malestar por la declaración elaborada por sus filas.

En una reunión a puerta cerrada con sus diputados, Merkel expresó su respaldo a la declaración, aunque advirtió de que podía perjudicar el proceso de reconciliación entre Turquía y Armenia. A principios de abril, Turquía protestó formalmente ante el Vaticano por un sermón del papa Francisco, en que aludió a lo que calificó de "el primer genocidio del siglo XX".

Entre 1915 y 1916, bajo el Imperio Otomano, los turcos deportaron a Irak y Siria a cerca de 1.8 millones de armenios, operación en la que se estima que murieron unos 1.5 millones de personas y que afectó además a miles de miembros de otras minorías cristianas, como arameos, asirios, caldeos y griegos.

Turquía reconoce las matanzas, pero no admite el término genocidio ni que fuera una operación planificada para exterminarlos.