Poroshenko y rebeldes prorrusos amplían tregua hasta el 30 de junio

La UE, reunida en una cumbre en Bruselas en la que participó el presidente de Ucrania, dieron tres días a Rusia para que obligue a los insurgentes a devolver tres puntos fronterizos y liberar a ...
El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en una rueda de prensa hoy en Bruselas
El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en una rueda de prensa hoy en Bruselas (AFP)

Kiev

Ucrania y los separatistas prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk se dieron hoy otras 72 horas de tregua para tratar de superar el abismo que separa sus posturas y evitar más muertes en un conflicto armado que ya ha costado cientos de vidas en el sureste del país.

El presidente de Ucrania "Petró Poroshenko prorrogó el alto el fuego hasta el 30 de junio. Nosotros también cesamos el fuego durante ese plazo", dijo a los periodistas Alexandr Borodái, uno de los líderes de más peso de los prorrusos.

La decisión de prorrogar una tregua que expiraba hoy a las 22:00 hora local se tomó "in extremis" en una reunión celebrada en Donetsk entre representantes del Gobierno de Kiev y los rebeldes, con mediación del embajador ruso en Ucrania, Mijaíl Zurábov, y enviados de la OSCE.

La prórroga del alto el fuego debe ser confirmada esta noche por el propio Poroshenko, que, según adelantó una fuente europea a medios internacionales, habría tomado esa decisión incluso antes de la reunión con los separatistas. Sin embargo, ya tras la filtración de esa información a los medios, el líder ucraniano aseguró en Bruselas que tomará la decisión esta noche, tras consultarlo con el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.

Sin que haya trascendido aún la postura de Kiev en las consultas de Donetsk, no parece que las autoridades ucranianas tengan intención de hacer concesiones a los rebeldes más allá de las contempladas en el plan de paz presentado hace una semana por Poroshenko. El ministro de Interior, Arsén Avákov, prometió hoy una "respuesta dura" a los separatistas si no aceptan las exigencias de Kiev: deponer las armas y abandonar el país si así lo desean.

"Si nuestras condiciones para el plan de paz no son aceptadas, tomaremos una decisión muy importante", dijo hace dos días en Estrasburgo el presidente ucraniano. El presidente de la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania, Alexandr Turchínov, fue hoy incluso más allá y dejó entrever cuál será esa decisión anunciada por Poroshenko.

"Si las iniciativas pacifistas del jefe de Estado no reciben apoyo, no tendremos más alternativa que decretar la ley marcial y resolver la situación por la fuerza", dijo el predecesor de Poroshenko en la presidencia, aún de forma interina.

En un auténtico diálogo de sordos, los rebeldes no dudan en poner sus propias condiciones para empezar a negociar con Kiev y exigen como mínimo la retirada de ambas regiones de la Guardia Nacional de Ucrania y de los batallones voluntarios no integrados en el Ejercito regular.

Tanto la Guardia Nacional, creada sobre la base de los cuerpos militarizados del Ministerio de Interior, como los batallones de voluntarios, muchos de ellos integrados por activistas ultranacionalistas, han protagonizado los combates más cruentos desde el inicio de las acciones militares hace más de dos meses.

Los separatistas también se niegan a devolver a Kiev el control de los tramos de la frontera con Rusia que están en sus manos, un asunto innegociable para Poroshenko y que incluso la Unión Europea ha exigido hoy tanto a los rebeldes como a Moscú, que en Bruselas es tratada prácticamente como parte beligerante en el conflicto.

Los Veintiocho, reunidos hoy en una cumbre en Bruselas en la que participó el presidente ucraniano, dieron tres días a Rusia para que contribuya a rebajar la tensión en Ucrania y obligue a los insurgentes a devolver tres puntos fronterizos y a liberar a los rehenes, entre ellos observadores de la OSCE.

Precisamente, los separatistas liberaron esta madrugada a cuatro de los ocho observadores de la OSCE detenidos por los prorrusos a finales del pasado mes de mayo. Borodái, primer ministro de la autoproclamada república popular de Donetsk, se comprometió a "liberar a los otros cuatro observadores de la OSCE en los próximos días".

Con tregua o sin ella, los combates no han cesado de hecho en ningún momento en el este de Ucrania, donde el goteo de muertos entre soldados, milicianos y civiles es diario. Cinco soldados ucranianos han muerto en las últimas 24 horas en enfrentamientos con los rebeldes prorrusos, que según Kiev atacaron once puestos del Ejercito ucraniano situados en el área de las ciudades de Slaviansk, Kramatorsk y Artiomovsk, todas en la región de Donetsk.

Los insurgentes también tomaron esta madrugada un cuartel de la Guardia Nacional en la ciudad de Donetsk, capital de la región homónima, e hicieron prisionero al comandante del batallón acuartelado en la unidad asaltada.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció hoy que unas 110 mil personas huyeron de Ucrania a Rusia y otras 54,400 prefirieron abandonar sus hogares rumbo a otros puntos del país desde principios de 2014. "ACNUR constató un claro aumento de los desplazamientos en Ucrania", declaró una portavoz, Melissa Fleming, durante una rueda de prensa en Ginebra, en la que destacó que sólo una minoría de las personas que partieron hacia la vecina Rusia pidieron oficialmente asilo.

Respecto a los 54,400 desplazados internos, "doce mil proceden de Crimea y el resto de otras regiones del este", precisó. De los 110 mil que huyeron a Rusia, únicamente nueve mil pidieron oficialmente asilo, añadió. Asimismo, ACNUR dijo que otras 700 personas partieron a Polonia, Bielorrusia, República Checa y Rumanía. "La gente dice que tiene miedo de los secuestros", subrayó Fleming.

En Washington, la portavoz del departamento de Estado, Marie Harf, cuestionó la credibilidad de las cifras, estimando que ha habido movimientos de población de un lado a otro de la frontera. "No descarto la posibilidad de que miles de personas hayan atravesado la frontera de una manera o de otra. Pero esta idea de que hay cien mil ucranianos que huyeron masivamente hacia Rusia no es creíble para nada", declaró.

De su lado la portavoz de la ACNUR indicó que la mayoría de quienes cruzaron la frontera son oriundos de Donetsk y Lugansk (en el este). Naciones Unidas había señalado el 16 de junio la existencia de 34 mil desplazados en Ucrania, pero el personal de la ONU únicamente pudo identificar entonces a 19 mil.

La crisis en Ucrania comenzó con el rechazo del ex presidente Viktor Yanukovich de firmar un acuerdo comercial con la UE y prefirió entonces mirar hacia Rusia con el objetivo de obtener una ayuda económica para esta ex república soviética, que padece una recesión permanente desde hace más de dos años.

Tras el rechazo a la firma, una oleada de protestas proeuropeas provocó la destitución de Yanukovich, un conflicto con Rusia, que incorporó Crimea a su territorio en marzo, y el estallido de una insurrección separatista prorrusa en el este del país. El actual presidente ucraniano, Petro Poroshenko, firmó finalmente hoy en Bruselas el acuerdo comercial con la UE previsto inicialmente en noviembre.