Política en pro de los refugiados le cuesta a Merkel dura derrota

El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) da la sorpresa al lograr casi 13 millones de votos.
La líder de AfD, Frauke Petry.
La líder de AfD, Frauke Petry. (Fabrizio Bensch | Reuters)

Berlín

Llamados a votar ayer en tres estados-federados ("Länder"): Baden-Württemberg, Renania Palatinado y, en el este, Sajonia-Anhalt, 13 millones de alemanes dieron un verdadero triunfo al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) e infligieron una derrota sin precedente tanto a la Unión Cristianodemócrata (CDU) como al Partido Socialdemócrata (SPD). Un resultado tanto más claro dado que, en los tres casos, la participación fue claramente más elevada que durante el anterior escrutinio, en 2011.

De manera incontestable, los electores de la AfD quisieron sancionar la política de Angela Merkel, pero según los sondeos a pie de urna también quisieron expresar su oposición a las injusticias sociales.

La CDU perdió las dos apuestas que pensaba ganar cómodamente hace un mes. En Renania Palatinado, su candidata, Julia Klöckner (32% de votos) no pudo destronar a su rival socialdemócrata Malu Dreyer (36%). Y en Baden-Württemberg, que por mucho tiempo fue uno de sus feudos, su candidato, Guido Wolf, apenas logró 27% de votos, detrás del ministro-presidente saliente, el ecologista Winfried Kretschmann (32%). En Sajonia-Anhalt, la CDU se mantiene a la cabeza pero retrocedió y no puede alegrarse de haber visto a muchos de sus electores engrosar las filas de la AfD.

En cuanto al SPD, si bien puede felicitarse de la victoria de su candidata en Renania Palatinado, su espectacular caída en los otros dos "Länder", donde perdió más de 10 puntos para quedar relegado al cuarto lugar, podría provocar una verdadera crisis en ese partido.

Sin embargo, la AfD está desestabilizada por las luchas internas entre los partidarios de Bernd Lucke y los de Frauke Petry, que encarna una línea más cercana a la tradición conservadora nacionalista, que es la que logró seducir a muchos votantes en los escrutinios regionales, especialmente en el este.

En el congreso celebrado en Essen a principios de julio de 2015, Petry fue elegida presidenta del partido y la formación inició un giro hacia la derecha, que se acentuó con la crisis de los refugiados.

Con la llegada a Alemania de más de un millón de demandantes de refugiados, Petry, una líder de 40 años, con un estilo seco y directo, aglutinó a los opositores a la política de asilo de Merkel, que muchos consideran demasiado laxa.

Una de sus declaraciones más polémicas fue la sugerencia de que la policía debía utilizar armas de fuego para impedir que los migrantes entren al país.

Acusado de coquetear con la extrema derecha, el partido rechaza esta definición y se considera más como una organización de derecha "conservadora" o incluso "liberal".

Merkel, por su parte, critica al AfD estimando que "atiza los prejuicios" y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, lo calificó como "una vergüenza para Alemania".

Más claro lo tienen desde AfD. "Lo que vimos en estas elecciones es que los votantes se alejaron de los grandes partidos establecidos y nos dieron su voto, esperando que por fin seamos la oposición que ya no existe en el Bundestag y en otros parlamentos regionales", dijo la jefa de AfD, Frauke Petry, en la cadena ARD.

"Tenemos una posición muy clara en la política de refugiados: no queremos recibir a ninguno", dijo el vicepresidente de AfD, Alexander Gauland. "La gente que ha votado a AfD apoya esta política".

La CDU de Merkel sufrió un revés en el rico "Land" de Baden-Württemberg, sede de poderosas empresas como Daimler y Porsche, al dejar de ser el partido más votado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.