Policías matan por error a tres personas en Nicaragua

Nueve policías aceptaron los cargos de homicidio imprudente y exposición de personas al peligro durante un operativo antidrogas en el que dispararon a un automóvil que transportaba a las víctimas.
La jefa de la policía de Nicaragua, Aminta Granera, presentando sus condolencias a la familia de las víctimas.
La jefa de la policía de Nicaragua, Aminta Granera, presentando sus condolencias a la familia de las víctimas. (AP)

Managua, Nicaragua

Nueve policías acusados de matar a tiros a dos niños y una mujer en un fallido operativo antidrogas el 11 de julio se declararon culpables el jueves y pidieron perdón a la familia afectada y al pueblo de Nicaragua.

Otras tres personas también resultaron heridas.

Un capitán que estaba a cargo del operativo esa noche en la comarca Las Jagüitas, al sureste de la capital, así como tres tenientes y seis suboficiales, asesorados por la Defensoría Pública del país, tomaron la palabra en la audiencia inicial del juicio y admitieron los delitos que les imputó la Fiscalía General de la República.

"Queremos pedirle perdón a la familia, a la sociedad nicaragüense. No queríamos que esto pasara; fue un accidente. Soy responsable, admito los hechos", dijo el capitán Zacarías Salgado en la audiencia, al que siguieron el resto de los acusados con declaraciones similares.

Durante un operativo antidrogas, los policías dispararon contra el automóvil en el que se trasladaban las víctimas tras asistir a un acto religioso.

Luego de lo ocurrido, en un primer momento la jefa de la policía de Nicaragua, primera comisionada Aminta Granera, dijo que en el operativo participaban 22 oficiales. Posteriormente, la fiscal Ana Julia Guido señaló el 17 de julio que los investigados eran 14, y al momento de presentar la acusación solo se mencionaron los nombres de nueve.

Granera dijo que "esta es una tragedia" derivada de "la forma irresponsable" en la que actuaron, y prometió que se haría justicia.

Los oficiales, que esperaban un cargamento de drogas en una zona oscura de la comarca, hicieron parada al vehículo en el que iban las víctimas. Sin embargo, el conductor creyó que se trataba de asaltantes y aceleró, ante lo cual los policías abrieron fuego.

La Fiscalía General de Nicaragua acusó a los nueve uniformados por los delitos de homicidio imprudente, exposición de personas al peligro, lesiones y daños. La pena máxima para el primer delito, que es el más grave, es de cuatro años de cárcel.

Los defensores de los oficiales pidieron a la juez cuarto de Distrito Penal de Managua, Alia Dominga Ampié, que considerara la confesión como un acto a favor de sus representados, para no seguir el juicio, y pidieron que discutieran la imposición de pena a cada uno. La jueza programó la lectura de la condena para el 29 de julio.

"Esto no es justicia. Me siento decepcionada, van a arder en la olla más grande del infierno; no pidan perdón porque ese perdón no me va a devolver a mis hijos ni a mi hermana", dijo Yelka Ramírez, la madre de los dos niños muertos y hermana de la tercera fallecida.

"Yo pido justicia. Desgraciados, no tienen perdón; aquí no hay justicia, yo quiero justicia", añadió la madre, que también resultó con lesiones después del ataque.

El ex procurador y abogado penalista Alberto Novoa dijo que, luego de que los policías se confesaron culpables, buscarán se les imponga la pena mínima.

"Este va a ser un juicio rápido, de sentencia rápida y con una libertad rápida, ya que lo que se quiere es que el trauma social que hay se disipe lo más pronto posible", dijo Novoa a la AP.