PF ayuda a identificar a víctimas mexicanas

Expertos en genética forense se coordinan con España y Francia.
Un funeral simbólico se realizó ayer en Seyne-les-Alpes para recordar a los 150 fallecidos del vuelo de la línea alemana Germanwings.
Un funeral simbólico se realizó ayer en Seyne-les-Alpes para recordar a los 150 fallecidos del vuelo de la línea alemana Germanwings. (Jean Pierre/AFP)

Ciudad de México, Seyne-les-Alpes

Personal de la Policía Federal de México especializado en genética forense comenzó a recabar muestras biológicas y otro tipo de indicios que ayuden a identificar los restos humanos de las dos mexicanas que perdieron la vida en la catástrofe aérea ocurrido en Los Alpes franceses el 24 de marzo.

La Comisión Nacional de Seguridad (CNS) informó que la Policía Federal colabora con la Guardia Civil de España para lograr la identificación de los restos de Daniela Ayón Razo y Dora Isela Salas Vázquez, dos de las 150 víctimas del avión Airbus 320 de la línea alemana Germanwings, filial de bajo costo del Grupo Lufthansa, que hacía un vuelo de rutina Barcelona-Düsseldorf.

Los agentes federales expertos en genética forense se trasladaron a Tampico, Tamaulipas; Guadalupe, Nuevo León, y a Playa del Carmen, Quintana Roo, donde también recolectarán artículos personales que puedan ser susceptibles de análisis, ya que ahí residen familiares de las víctimas.

Los indicios obtenidos serán procesados en el Laboratorio de ADN, Mapas y Perfiles Genéticos de la Policía Federal, cuyos resultados serán entregados a las autoridades españolas para confirmar la identificación de los restos humanos, casi 600, hallados en el lugar del siniestro.

Mientras, el fiscal de Düsseldorf (oeste de Alemania), Ralf Herrenbrück, reveló que el copiloto germano Andres Lubitz, de 27 años, acusado de haber estrellado deliberadamente el avión, "estuvo en tratamiento psicoterapéutico por tendencias suicidas hace muchos años, antes de obtener su permiso de piloto".

Lubitz laboraba desde 2013 en la Germanwings, pero según el fiscal Herrenbrück las últimas consultas médicas "no atestaron tendencias suicidas o agresividad hacia otras personas".

Desde el jueves la prensa de Berlín ha informado que Lubitz sufría trastornos psiquiátricos y estaba preocupado por los efectos en su carrera de esos problemas.

Recién ayer, una semana después de la catástrofe, los investigadores pudieron acceder vía terrestre al sitio del impacto tras 45 minutos de recorrido hasta esa área remota de los Alpes, con el "objetivo principal" de hallar la segunda caja negra, cuando se siguen recolectando los restos desperdigados de la nave y de los pasajeros, de 19 nacionalidades, en su mayoría alemanes y españoles.

La identificación completa de los restos humanos demorará de 60 a 120 días, antes de lo cual "no se comunicará ninguna identidad hasta que se tenga el resultado de todos los análisis", anunció ayer el coronel François Daoust, director del Instituto de Investigación Criminal de la Gendarmería francesa (IRCGN).

Daoust, cuyo centro a las afueras de París analiza las muestras recogidas sobre el terreno y las compara con los datos facilitados por las familias, subrayó que los expertos no pueden garantizar que se vaya a poder identificar a todos los fallecidos, cuyos restos quedaron esparcidos en unas 2.5 hectáreas en los Alpes.

Hasta ayer se habían analizado 400 muestras y se aislaron 78 ADN distintos, añadió Daoust, quien subrayó que la identificación completa de cada víctima requiere de la comparación de esos datos con los ofrecidos por los familiares, un proceso "largo y difícil", porque se deben juntar datos médicos y dentales de la víctima, la descripción que ofrezca la familia con particularidades como tatuajes o cicatrices, y el perfil de ADN de familiares directos, como padres o hijos.

Cerca de 200 familiares de víctimas, en su mayoría procedentes de Alemania y España pero también de México, Colombia, Japón, Venezuela y Argentina viajaron ya a la zona de Seyne-les-Alpes, sino recibidos por personal especializado de Lufthansa, entre ellos diez psicólogos, y 30 colaboradores de la firma londinense Kenyon International Emergency Services, especializada en la gestión de crisis.