Policía israelí prohíbe a judíos radicales acercarse al Papa

Individuos identificados como ultraortodoxos recibieron órdenes judiciales de restricción que les impiden ir a los lugares que visitará Francisco.
El pontífice pidió ayer a los fieles en el Vaticano que rezaran por él para su viaje a Tierra Santa.
El pontífice pidió ayer a los fieles en el Vaticano que rezaran por él para su viaje a Tierra Santa. (Alessandra Tarantino/AP)

Jerusalén y Ciudad del Vaticano

Ciudadanos israelíes relacionados con la extrema derecha judía han recibido órdenes judiciales de restricción para no estar en los lugares que visite el papa Francisco el próximo fin de semana durante su viaje a Tierra Santa, con especial énfasis en Jerusalén, informó Miki Rosenfeld, portavoz de la policía de Israel.

“Se trata de órdenes de alejamiento que han sido entregadas a varios sospechosos de estar implicados en acciones provocativas contra la visita del Papa”, explicó el vocero policial.

El funcionario precisó que las órdenes judiciales de alejamiento fueron entregadas ayer a los radicales, tendrán una vigencia de cuatro días y las autoridades las emitieron como medida preventiva después de las amenazas específicas recibidas por los servicios de inteligencia israelíes.

Rosenfeld detalló que entre cuatro y cinco individuos identificados como ultraortodoxos recibieron estas órdenes restrictivas, pero evitó señalar la dimensión exacta de ese perímetro de seguridad respecto al pontífice y su séquito.

La medida se produce escasos días después de que el patriarca Latino, Fuad Twal, expresara su temor por el incremento en los últimos meses de los actos vandálicos de extremistas judíos, en su mayoría colonos de tendencia ultranacionalista, contra iglesias, mezquitas y otras propiedades palestinas.

Ambiente envenenado

En una rueda de prensa, Twal advirtió de que este tipo de actos, que incluyen pintadas racistas contra Jesús o la Virgen en los muros de iglesias y monasterios, tanto en el interior de Israel como en la Cisjordania ocupada, “envenenan el ambiente previo a la llegada del pontífice”.

Este clima de tensión se ha incrementado con una información de la prensa local sobre un supuesto acuerdo entre la sede pontificia y el gobierno israelí para resolver la disputa que mantienen desde hace casi dos décadas por la soberanía del cenáculo.

Dicho lugar, que santa Helena identificó como el de la Última Cena de Jesús con sus discípulos, está en el segundo piso de una edificación en cuyos cimientos los judíos consideran que se encuentra la tumba del mítico rey David y en la que decenas de ultraortodoxos rezan las 24 horas del día.

La pasada semana, grupos de ultraortodoxos y ultranacionalistas convocaron a una manifestación en los alrededores del Cenáculo para protestar contra este supuesto pacto, que las autoridades israelíes se han apresurado a desmentir.

Igualmente, expresaron su oposición a que Francisco celebre allí la misa que tiene prevista en su agenda, y que será uno de los últimos actos de su primera peregrinación a los santos lugares de Oriente Medio.

“Estamos preocupados por el futuro del país, porque son radicales cuya fuerza reside en la impunidad. No tememos por la seguridad del Papa, sino por Jerusalén”, explicó el viernes el padre Jamal Daibes, rector del seminario latino.

Daibes, uno de los encargados de la organización de la visita papal, expresó que con la excusa de las medidas de seguridad contra los actos vandálicos se impida también el paso a los fieles y se imponga una especie de toque de queda en Jerusalén que haga a Francisco caminar por una ciudad fantasma.

Estrictamente religioso

En el Vaticano, el Papa pidió que rezaran por él ante su próximo viaje, que calificó de “estrictamente religioso”. Tras la audiencia general, Francisco se dirigió a los fieles para informar del que será su segundo periplo internacional tras la visita a Brasil en 2013.

“El primer motivo de mi viaje será encontrarme con mi hermano Bartolomé I (patriarca ecuménico de Constantinopla) cuando se cumplen los 50 años del aniversario del encuentro de Pablo VI con Atenágoras I”, explicó el pontífice.

Francisco repetirá el histórico gesto realizado hace 50 años por Pablo VI y se encontrará en la delegación apostólica de Jerusalén con el patriarca ecuménico “en la misma habitación” en la que su predecesor se reunió con Atenágoras I.

“Pedro y Andrés se encontrarán otra vez y esto es muy bello”, dijo el Papa al referirse a san Andrés, hermano de san Pedro, considerado el primer obispo de Bizancio (de Constantinopla).

El papa reveló que el segundo motivo de su viaje será “rezar por la paz en esa tierra que sufre tanto”, y se despidió pidiendo oraciones de los fieles para su gira, que incluye Jordania, Palestina e Israel.

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“Si destruimos la creación... nos destruirá”

El papa Francisco insistió hoy en la necesidad de que el hombre cuide de la naturaleza y advirtió: “Si destruimos la creación, la creación nos destruirá a nosotros”.

En la audiencia general de hoy dedicada a los “dones del Espíritu Santo”, el papa habló de la naturaleza “que provoca en nosotros estupor y sentido de gratitud con Dios y nos lleva a alabar a Dios y agradecerle por toda la belleza que nos ha dado, siguiendo las huellas de santos como Francisco de Asís”.

Ante ello, Francisco advirtió “del peligro de creernos dueños absolutos de la creación, disponiendo de ella a nuestro antojo, sin límites”.

“La creación no es propiedad nuestra ni, menos aún, solo de algunos, sino un don maravilloso que Dios nos ha dado para que la cuidemos y la utilicemos con respeto en beneficio de todos”.

Y añadió: “Si destruimos la creación la creación nos destruirá a nosotros. Dios perdona pero la naturaleza no”.

El hombre y la mujer “son lo más bello y bueno de la creación”, dijo el Papa, y recordó que cuando Dios creó al hombre y la mujer los definió como “una cosa muy buena” y por ello el hombre tiene que ver que las personas son “cosas buenas”.

EFE/Ciudad del Vaticano

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