Personaje de la Semana: Zhou Yongkang, el experto en petróleo que dominó la seguridad pública china

El ex mininistro de Seguridad, detenido y expulsado esta semana del PCCh, es el mayor "tigre" del Partido Comunista detenido en décadas, en un caso que recuerda al de la "banda de los cuatro", ...
 Zhou Yongkang, durante una conferencia en Nueva Delhi, India, el pasado 1 de noviembre
Zhou Yongkang, durante una conferencia en Nueva Delhi, India, el pasado 1 de noviembre (EFE)

Pekín

El Gobierno chino anunció el pasado sábado la detención y expulsión oficial del Partido Comunista (PCCh) del ex ministro de Seguridad Zhou Yongkang, a quien acusó de corrupción y de filtrar secretos de Estado y de la formación y que se convierte en la figura de más peso político en ser entregada a la Justicia en décadas.

La agencia oficial Xinhua así lo anunciaba en la madrugada del sábado, para dar carácter de urgente a una noticia que se esperaba desde hace meses, cuando en julio se hizo pública una investigación contra Zhou por supuesta corrupción que llevaba tiempo fraguándose.

De 71 años y con una fulgurante carrera desde que se convirtió en director general de China National Petroleum Corporation (CNPC) entre 1996 y 1998, su ascenso en el PCCh le llevó a ser dos veces ministro, de Tierra y Recursos y de Seguridad Pública, y a ocupar un puesto en el todopoderoso Comité Permanente entre 2007 y 2012.

Este último cargo, que desempeñó cuando Hu Jintao era presidente de China, le convierte en el político de más peso arrestado desde que en 1976 se detuviera a la "Banda de los Cuatro", como se conocía al grupo de altos dirigentes juzgados tras la muerte de Mao, entre ellos su viuda, Jiang Qing, y tres de sus colaboradores.

Zhou, poseedor de uno de los currículos más extensos de la actual jerarquía comunista china, fue acusado de "abusar de su poder para ayudar a parientes, amantes y amigos a través de operaciones de negocios que resultaron en serias pérdidas para las empresas estatales" chinas.

Además, "filtró secretos de Estado y del Partido, cometió adulterio con un gran número de mujeres y utilizó su poder para obtener sexo y dinero", publica Xinhua, y agrega que se han encontrado "pistas de más crímenes" cometidos por Zhou durante la investigación.

La detención del ex ministro se enmarca dentro de la campaña contra "tigres y moscas" que emprende el Gobierno de Xi Jinping, en mención a la indiferencia ante el cargo del sospechoso corrupto para enviarle a los tribunales, y que algunos expertos vaticinan que durará años y que apuntará contra líderes de incluso mayor rango.

En manos ahora de la Fiscalía Suprema del país, que anunció también que ha abierto una investigación en su contra, el siguiente paso será su imputación y la fecha de un más que probable juicio, que se espera se celebre en pocos meses. Esa es la opinión de Willy Lam, profesor de Política en la Universidad de Hong Kong, quien dice a Efe que el Gobierno "tratará de cerrar el caso antes de la celebración de la cita anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP)" en primavera para "pasar página al siguiente asunto".

Una de las sorpresas es que se haya acusado públicamente a Zhou de filtrar secretos de Estado y del Partido, un asunto delicado para un Gobierno que busca a toda costa mostrar una imagen de unión inquebrantable en sus filas.

"Lo han hecho para persuadir a otros líderes poderosos, como (el ex presidente) Jiang Zemin de la necesidad de procesarle", considera Lam, en referencia al supuesto apoyo prestado por Jiang a Zhou y previamente a Bo Xilai, ex dirigente local apadrinado por el ex ministro de Seguridad y condenado a cadena perpetua el año pasado.

Como Bo, Zhou Yongkang formaba parte del grupo de políticos menos afines al que se convirtió en presidente de China en 2013, Xi Jinping, sobre quien podrían haber versado parte de los secretos filtrados por el otrora "zar" de Seguridad.

Además de acerca de Xi, cuya inmensa fortuna fue revelada por Bloomberg en junio de 2012, el docente apunta a que "Zhou podría haber filtrado información a cambio de dinero durante su etapa al mando de la CNPC" y también a sus aliados cuando era ministro de Seguridad.

Si bien es altamente improbable que estos secretos sean revelados, Lam subraya que los delitos económicos de los que le acusa el Partido ascienden a sumas que rondan los 20 mil millones de yuanes (3,250 millones de dólares), "cifra suficiente para que sea condenado a la pena de muerte".

La sentencia final dependerá, no obstante, de su colaboración con Xi Jinping, "y los rumores en Pekín apuntan a que está dispuesto a ello para salvar a su hijo, que también está acusado de corrupción", añade el profesor, que prevé que el juicio se celebre al estilo del de Bo Xilai, retransmitido parcialmente por el propio tribunal.

De los más poderosos

Zhou Yongkang es el cargo político chino más alto detenido por corrupción en décadas, siendo considerado uno de los hombres más poderosos de la China reciente, con influencia en campos aparentemente tan distantes como el petróleo o la seguridad.

Nacido en diciembre de 1942 en la ciudad de Wuxi, en la provincia oriental de Jiangsu, Zhou ingresó en el Partido Comunista de China (PCCh) en 1962 y se graduó como ingeniero en el Instituto Petrolero de Pekín, tras lo cual trabajó como técnico en los yacimientos de crudo de Daqing durante la Revolución Cultural (1966-76).

En esos yacimientos, núcleo de la industria pesada del noreste de China que entonces era uno de los motores de la economía nacional, logró la influencia necesaria para entrar en política y conseguir en los 80, en la era postmaoísta, el cargo de viceministro de Petróleo, que ocupó desde 1985 a 1988.

Pero fue en los 90 cuando llegó al cargo que le daría el espaldarazo definitivo en el poder y que, según los analistas, utilizó como principal herramienta para enriquecer a su familia: director general de China National Petroleum Corporation, la mayor petrolera estatal, entre 1996 y 1998.

Poseedor de uno de los currículos más extensos e impresionantes de la actual jerarquía comunista china, Zhou fue ministro de Tierra y Recursos (1998-99), principal responsable del PCCh en la provincia interior de Sichuan (1999-2002) y, entre 2002 y 2007, titular de la cartera de Seguridad Pública.

En este cargo, el que con frecuencia fue apodado "zar de la seguridad china", controló la policía, los servicios paramilitares, las redes de inteligencia y espionaje y consiguió gran influencia en los tribunales chinos, en un país donde la independencia de la Justicia brilla por su ausencia.

Su paso por ese ministerio ha sido seguramente la causa, según los observadores, de que el caso contra Zhou haya sido llevado con extremo cuidado y delicadeza por las autoridades chinas, que tardaron más de un año en admitir el pasado julio investigaciones contra él, pese a que en ese tiempo ya se filtraron muchos rumores y se iniciaron pesquisas contra algunos de sus aliados en el régimen.

Entre ellos destacó Bo Xilai, ex ministro de Comercio, condenado a cadena perpetua en septiembre de 2013 por corrupción, Li Dongsheng (quien fue su viceministro de Seguridad Pública), o Jiang Jiemin, ex responsable de la regulación de las empresas estatales, con quien compartió cargos directivos en su época en CNPC.

El talante reformista de Zhou al frente del ministerio de Seguridad Pública, con especial énfasis en una mayor profesionalización de los cuerpos policiales, le sirvió para conseguir en 2007 un puesto en el todopoderoso Comité Permanente del PCCh, el reducido grupo de líderes (entonces nueve, actualmente sólo siete) que rige la formación política y, por ende, el Estado.

Zhou, "número nueve" entonces en la jerarquía china, ocupó ese cargo hasta el gran relevo que el PCCh emprendió en 2012, aunque conservó un puesto en el Politburó, el siguiente escalón del poder en el partido, por lo que mantuvo cierta influencia que posiblemente también ha servido para retrasar su proceso.

Incluido en 2011 en la lista Forbes de personas más influyentes del mundo, Zhou comenzó a caer en desgracia en 2012, a raíz del sonado caso Bo Xilai, de quien él era un conocido aliado.

Medios sensacionalistas llegaron a especular que Zhou, con su influencia sobre la seguridad estatal, intentó un golpe de Estado para contrarrestar su caída y la de Bo, y aunque probablemente sólo se trató de rumores infundados, reflejaban el temor a su gran poder.

Así, Zhou, ya expulsado del Partido y cuyo caso está en manos de la Justicia, dependiente por otro lado de la formación en el poder, será, ante su más que probable imputación, el cargo de más alto rango que se siente en un banquillo de acusados de China desde la fundación de la República Popular en 1949.

Zhou está casado con la ex presentadora de la televisión nacional china Jia Xiaoye, 28 años más joven que él. Su anterior esposa, Wang Shuhua, murió en un misterioso accidente de tráfico.

En los últimos meses, medios como Boxun (web en mandarín publicada en EU, que se nutre principalmente de rumores no confirmados) llegó a decir que Zhou ordenó el asesinato de su primera esposa para poder casarse con Wang, que ya era su amante.

Si este hecho se incluye en las investigaciones, que hoy le acusaron también de tener "un gran número de amantes", el caso de Zhou podría alcanzar los mismos niveles rocambolescos del proceso contra su antiguo aliado Bo, cuya esposa, Gu Kailai, fue condenada en 2012 a muerte por el asesinato del británico Neil Heywood.