Personaje de la Semana: Sergio Mattarella, presidente de Italia

El nuevo mandatario italiano, que procede de una familia de políticos, es considerado un hombre de perfil "gris" que puede resultar ideal para compensar al exultante primer ministro, Matteo Renzi.
Sergio Mattarella atiende al himno nacional durante la bienvenida con honores militares, celebrada hoy en el Palacio del Quirinale en Roma
Sergio Mattarella atiende al himno nacional durante la bienvenida con honores militares, celebrada hoy en el Palacio del Quirinale en Roma (EFE)

Roma

El nuevo presidente italiano, Sergio Mattarella es conocido por su rectitud moral y su imperturbabilidad. Este veterano del desaparecido partido Democracia Cristiana (DC) formará una extraña pareja con el primer ministro de Italia, Matteo Renzi. En contraste con el juvenil y atrevido Renzi, Mattarella, de 73 años, es más bien tímido y le gusta permanecer alejado del centro de atención.

"Definitivamente no es un hombre de 'selfies'", asegura Rosy Bindi, ahora diputado del Partido Demócrata (PD) de Renzi pero con raíces en la Democracia Cristiana y compañero de banca parlamentaria de Mattarella a principios de los años 90.

Al contrario que su predecesor, Giorgio Napolitano, quien tenía una relación privilegiada con el presidente estadunidense y otros líderes mundiales, Mattarella no es muy conocido a nivel internacional, ni domina mucho otros idiomas.

"Le respeto, pero no le habría escogido a él", explica Antonio Martino, figura de peso del partido Forza Italia del ex primer ministro Silvio Berlusconi. "No tiene experiencia en política exterior y necesitamos a alguien que pueda hablar con los líderes extranjeros", agrega.

En opinión del senador del PD Pietro Ichino, Mattarella será un presidente discreto, que permanecerá fiel a su papel de guardián de la Constitución pero evitará interferir en la política del día a día, dejando ese espacio a Renzi. Pero algunas de las personas que trabajaron cerca de él durante años advierten que no hay que subestimarlo.

"Puede ser tranquilo, pero también tiene carácter, o será un jefe de Estado ceremonial, como el que hay en Alemania", asegura Rocco Buttiglione, antiguo rival político de Mattarella y actualmente al frente de la Unión de los Demócratas Cristianos y de Centro.

El diario La Reppublica le ha descrito como "El hombre gris que sabe decir 'no'", mientras que Il Giornale considera que tiene un "carácter tímido y frío, poco propicio a la sonrisa".

"¿Tiene sentido del humor? Yo diría que no es su fuerte", admite entre risas Luigi Cocilovo, que fue miembro de DC e integrante del Parlamento Europeo y conoce a Mattarella desde hace décadas.

Mattarella es famoso por no haber perdido nunca los estribos. El periodista Gian Antonio Stella escribió en una ocasión que lo único que hace cuando se disgusta es levantar una ceja. "No está en sus genes ser irascible", agrega Cocilovo.

Pero tras esas maneras suaves hay un hombre de fuertes convicciones. Nacido en Palermo en 1943, Mattarella fue viceprimer ministro entre 1998 y 1999. Estuvo en el Parlamento entres 1983 y 2008 y ha sido magistrado del Tribunal Constitucional desde 2011.

Procede de una familia de políticos. Su padre, Bernardo, fue uno de los 556 diputados que diseñaron la Constitución italiana de postguerra y formó parte de varios gobiernos. Su hermano mayor Piersanti fue asesinado por la mafia en 1980, cuando era gobernador de Sicilia.

Tras el asesinato, Mattarella abandonó reticente una carrera universitaria de Derecho y entró en política para mantener viva la tradición familiar. En Palermo supervisó el proceso de criba que llevó al nombramiento de la primera administración local abiertamente contraria a la mafia en 1985.

Otros de los hitos de su carrera son la aprobación de una ley que abolió el reclutamiento militar, durante su periodo como ministro de Defensa (2000-2001) y la redacción de la ley electoral que estuvo en vigor entre 1993 y 2005.

También es recordado por enfrentarse a Berlusconi en varias ocasiones. En 1990 dimitió de su puesto ministerial para protestar contra una ley que otorgaba ventajas injustificadas al imperio de la televisión privada que entonces tenía el primer ministro. Durante los siguientes años luchó para evitar que los demócrata cristianos se aliaran con Berlusconi, arrastrando a la mayoría de ellos hacia el centro-izquierda.

En 1999 calificó de "pesadilla irracional" la admisión del partido de Berlusconi, Forza Italia, en el Partido Popular Europeo, el grupo de fuerzas de centro-derecha en el que se incluyen la Unión Cristianodemócrata de la canciller alemana, Angela Merkel, y el Partido Popular del presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

Celoso de su privacidad, Mattarella llevó una vida tranquila durante años. En Internet sólo pueden encontrarse imágenes de una entrevista con él, en la que habla de su militancia en un grupo estudiantil católico en los años 50 en Sicilia.

Tras la muerte de su esposa, en 2012, se mudó a la residencia del Tribunal Constitucional, a tan sólo unos minutos del Quirinale, el antiguo palacio papal que ahora alberga la presidencia italiana.

El nuevo presidente de Italia tiene una hija y dos hijos, uno de los cuales es un importante asesor de uno de los ministros de Renzi. Además tiene varios nietos. A parte de estar con su familia, se sabe poco sobre cómo pasa su tiempo libre. "A pesar de que nos conocemos desde hace años, no soy consciente de que tenga algún hobby", resume Cocilovo.