Personaje de la Semana: Rodrigo Rato, la caída del economista español más internacional

Ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, vicepresidente y ex ministro de Economía con José María Aznar, al que pudo sueceder, ex presidente de Caja Madrid, hoy ve como muchos de sus ...
Rodrigo Rato abandona su despacho cuatro horas después de que comenzara el registro por parte de los agentes
Rodrigo Rato abandona su despacho cuatro horas después de que comenzara el registro por parte de los agentes (EFE)

Madrid

Rodrigo Rato, el político que pudo ser presidente del Gobierno de España y ha sido el español que ha desempeñado el puesto económico más relevante en la esfera internacional, fue detenido hoy por supuesto blanqueo de capitales, fraude y alzamiento de bienes.

Rato pasó de ser aplaudido y vitoreado a finales de los 90 por el "milagro económico" de España a salir hoy detenido de su propio domicilio por presuntos delitos de fraude, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

La imagen del ex ministro español y ex director del FMI escoltado por la Policía es la puntilla a una trayectoria de luces y sombras que le llevó a lo más alto de la política económica internacional y que comenzó a desmoronarse hace tres años con su primera imputación por fraude.

El pasado octubre, sufrió uno de los golpes más duros cuando un nuevo escándalo provocó su expulsión de la formación política de la que fue símbolo, el Partido Popular (PP) que ahora encabeza Mariano Rajoy.

Al volver esta semana al centro del huracán tras conocerse que se benefició de la amnistía fiscal aprobada en 2012 por el gobierno español, sus ex compañeros de partido le dieron la espalda y se mostraron "decepcionados". Nada quedaba de los abrazos, los aplausos y las palmaditas de apoyo que el ex ministro recibía hace diez años.

Atrás quedan los años felices en los que, como director gerente del Fondo Monetario Internacional, organizaba la política monetaria mundial y su triunfal regreso a España para hacerse cargo después de la presidencia de Caja Madrid, la formación de Bankia y su salida a Bolsa. Ha sido precisamente esta entidad la que le ha puesto en los casi tres últimos años bajo la lupa de la Justicia.

Desde hace unos meses Rato ha sentido más cerca que nunca su aliento: tras las tarjetas opacas, la puntilla final a su figura llega por una investigación por supuesto blanqueo tras haberse beneficiado de la amnistía fiscal diseñada por sus propios compañeros de filas.

Imputado ya en la Audiencia Nacional española por el caso Bankia, en el que lo acusan de estafa, falseamiento de cuentas y administración desleal, en 2014 recibió un nuevo golpe por el escándalo de las llamadas "tarjetas black", en el que se investiga el uso de tarjetas de crédito no declaradas por parte de la cúpula de la entidad y de la caja de la que ésta nació.

El juez lo acusó junto a su antecesor en el cargo, Miguel Blesa, de delito continuado de administración desleal y de "consentir, aceptar y propiciar" el uso indebido de fondos de la entidad con tarjetas B, en las que los consejeros y directivos de las entidades llegaron a cargar 15 millones de euros.

El escándalo de las "black", tarjetas de crédito corporativas que los directivos de Bankia usaron en provecho propio, desatado el pasado otoño, dejaban muy tocado al que fuera vicepresidente económico del Gobierno de José María Aznar y, aunque el asunto está aún en fase de investigación, sufría su primera condena por parte de la sociedad.

Y es que la ciudadanía no pudo perdonar que, en plena crisis económica, el que fuera ministro de Economía tirara de una tarjeta opaca a Hacienda para desembolsar miles de euros en tiendas de arte sacro, locales de ocio nocturno o en tiendas de bebidas alcohólicas.

A la condena social se le unía la de su propio partido, que durante años le tuvo como el símbolo y adalid de la recuperación económica, y por la que Rato se vio obligado a pedir la suspensión temporal de su militancia.

Las dos penas adquirieron tintes de firmeza hace apenas dos días, cuando se supo que el que fuera máximo dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI) disponía de fondos en el extranjero que regularizó a través de la denominada amnistía fiscal que el Gobierno aprobó en 2012.

Pero no solo eso, sino que también trascendía que tras ello, Hacienda comenzó a investigar un "complejo entramado societario familiar" por un posible delito de blanqueo.

Una segunda denuncia de la Fiscalía, esta vez de Madrid, se sumaba este jueves a la que presentó Anticorrupción a principios de año por irregularidades en sus retribuciones mientras presidió Caja Madrid, pendiente aún de admitirse.

En esta ocasión, el Ministerio Público le ha denunciado ante los indicios que ha recabado en los últimos días de que Rato ha podido cometer delitos de fraude, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

Y ha sido el titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, Enrique de la Hoz, en funciones de guardia, el que ha tenido que firmar su detención tras haber ampliado la orden de entrada y registro en el domicilio habitual del exbanquero, situado en el barrio de Salamanca de Madrid, a su oficina.

A la espera de saber cómo concluye este último episodio, la imagen de Rodrigo Rato escoltado por agentes de la Policía difícilmente se irá de la retina de los ciudadanos, que ya no le recordarán por ser aquel negociador hábil, político de raza y de oratoria brillante y fina ironía que en ocasiones pudo tumbar al más avezado interlocutor.

Nacido en Madrid el 18 de marzo de 1949 en el seno de una familia de reconocida tradición empresarial, licenciado en Derecho y en Administración de Empresas por la Universidad de California (Berkeley), antes de incorporarse a la política fue consejero de las empresas familiares.

En 1979 comenzó su trayectoria política en Alianza Popular (AP), aunque adquirió su mayor protagonismo cuando fue elegido para dirigir la política económica del Gobierno en 1996.

Siete años después, en septiembre de 2003, compitió con Rajoy para ser candidato a la presidencia de Gobierno, pero finalmente fue designado el actual presidente del Gobierno.

Perdida esta batalla, Rato saltó al exterior como director gerente del FMI, cargo que asumió en 2004, y desde el que impulsó un cambio en la forma de distribuir el poder entre los países miembros, lo que supuso el mayor plan de reforma desde la fundación del organismo.

Sin embargo, en junio de 2007 anunció su decisión de abandonar su cargo por motivos personales, lo que desató especulaciones sobre su regreso a la vida política española.

Considerado el "sucesor" natural de José María Aznar, según contó el propio ex presidente del gobierno en la primera parte de sus "Memorias" (2012), rechazó el ofrecimiento en dos ocasiones.

Algo más de diez años después y cuando cuenta con 66, su imagen de hombre respetado y reputado se ha hundido, y se aleja de la del todopoderoso vicepresidente económico que llegó a dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI).