Personaje de la Semana: Mitch McConnell, nuevo líder del Senado de EU

Conocido como el "Darth Vader" por su semblante duro y aséptico, este político republicano promete ser un duro adversario del presidente Obama.
  "La ley estará aprobada antes de que nos vayamos esta semana", aseguró el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell
El senador republicano Mitch McConnell enseña su boleta después de votar en Bellarmine University, en Louisville, Kentucky (AFP)

Washington

"Ha llegado Darth Vader", llegó a decir de sí mismo el senador republicano Mitch McConnell al llegar hace unos años a una rueda de prensa, abrazando las críticas por su semblante duro y aséptico.

Tras las elecciones del pasado domingo,  McConnell se convirtió esta semana en el próximo líder del Senado de Estados Unidos. McConnell representa desde 1984 al estado de Kentucky en el Senado.

Antes de las elecciones de 2012, McConnell había anunciado que quería convertir a Obama en un presidente de un solo mandato. Si bien es un claro opositor a la agenda de Obama, el político de 72 años ya ha trabajado en acuerdos con los demócratas.

Es así como negoció desde la primera línea, por ejemplo, aquellos acuerdos que permitieron al gobierno seguir trabajando tras la pelea por el presupuesto al inicio de 2013.

Pese a no ser uno de los políticos más queridos y populares entre las bases, McConnell será a partir del próximo año el líder de la mayoría republicana en la cámara alta, después de que su partido superara los seis asientos que necesitaba quitar a los demócratas, convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos del país.

Líder de la minoría republicana desde 2007, el conservador ha visto peligrar su asiento en el Senado en las últimas semanas ante su rival demócrata Alison Grimes pese a que las circunstancias electorales favorecían a los republicanos en todos los pronósticos por un largo margen.

No obstante, el veterano legislador, que llegó a la cámara alta en 1984, ha sido capaz de revertir la tendencia en el sprint final y aspirar, con todo de cara, a liderar el Senado de Estados Unidos.

"Hay que parar a esta gente. Y eso vamos a hacer a partir de la noche del martes", arengaba ante sus votantes de Kentucky en referencia a la Administración del presidente Barack Obama, a la que los republicanos han hecho una feroz oposición desde los escaños del Legislativo.

A lo largo de su carrera, ha sido comparado con todo, desde con "un batido de vainilla sobrecalentado" a "un hombre con el carisma natural de una ostra", pero si algo ha definido al conservador, de 72 años, es que ha sabido mantener impoluta su reputación sin protagonizar grandes escándalos.

Los que le conocen dicen que con tan solo una mirada es capaz de disuadir a sus compañeros de bancada de tomar una decisión con la que no está de acuerdo, y lejos de buscar complacer a otros, disfruta con su papel de "villano".

Nacido en Sheffield (Alabama), hijo de un veterano de la II Guerra Mundial, Mitch McConnell se mudó con su familia a Georgia cuando tenía ocho años, para más tarde asentarse en Louisville (Kentucky), donde superó la polio y luego llevó a cabo sus estudios de secundaria y los universitarios.

Presidente del Consejo de Estudiantes de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de ese estado, se licenció en Ciencias Políticas y luego en Derecho, estudios que efectuó a la vez que formaba parte de la Reserva del Ejército estadunidense.

Antes del Senado, McConnell era juez de distrito en Jefferson County y trabajó como asistente en el Departamento de Justicia bajo la presidencia de Gerald Ford. Está casado con la ex secretaria de Trabajo Elaine Chao.

La de este año ha sido su quinta reelección para su asiento en el Senado, con la que completará más de un cuarto de siglo legislando en la cámara alta. "Esta victoria no va sobre mí o sobre mi oponente, ha ido sobre un gobierno que está muy ocupado en imponer su visión del mundo y que no se ocupa de lo realmente importante", dijo hoy durante su discurso por la victoria desde el mismo Louisville.

Temido, pero también conciliador, es conocido por sus fuertes dotes de negociación con sus oponentes, como esta misma noche recordaba. "Tenemos la obligación de trabajar juntos en aquellos aspectos en los que podamos estar de acuerdo", insistió, aunque las ovaciones de su público eran mayores cuando se refería a la "incapacidad" de la Administración Obama de entender cuál es el "rumbo correcto" que debe tomar el país.

Con su llegada al liderazgo de la cámara alta se materializará el ascenso de los republicanos al Congreso, que a partir de entonces controlarán en su totalidad, y más allá de obstaculizar la agenda política del mandatario, le pondrán muy difícil aprobar las nominaciones que Obama haga para los cargos del Gobierno.

En una entrevista radiofónica había dicho que los republicanos podrían cooperar con Obama en algunos ámbitos, como en acuerdos comerciales o reformas impositivas. En muchas otras cuestiones, como por ejemplo los gastos del presupuesto, Obama seguirá enfrentando obstáculos.

"Tenemos la obligación de trabajar juntos. Sólo porque tengamos un sistema bipartidista no quiere decir que debamos estar en un perpetuo conflicto", pidió McConnell, abierto a acuerdos.

El republicano, sin embargo, aventura también nuevas disputas tras dos años de parálisis en Washington por el enfrentamiento entre los dos partidos. "No espero que el presidente se levante mañana y vea el mundo de forma diferente y él sabe que yo tampoco", dijo.