Personaje de la semana: Rand Paul, aspirante republicano “libertario” a la Casa Blanca

Este oftalmólogo de 52 años, que lanzó este martes su candidatura presidencial, aboga por reducir al máximo la intervención del Estado en la economía y la sociedad.
Rand Paul, durante el acto del martes pasado en Louisville, donde lanzó su candidatura a la nominación republicana a la Casa Blanca
Rand Paul, durante el acto del martes pasado en Louisville, donde lanzó su candidatura a la nominación republicana a la Casa Blanca (EFE)

Louisville

Rand Paul, candidato a la investidura republicana para las presidenciales estadunidenses de 2016, lleva una moneda de un centavo en el ojal en lugar de una bandera de su país. El objeto ilustra todo su programa: el fin del déficit y un sometimiento total a la Constitución.

"Quiere decir: nunca más un centavo en rojo", explicó Rand Paul tras ser electo senador en 2010 en Washington, en los albores del movimiento anti-impuestos y anti-Estado que se conocería como Tea Party y que se metería luego como una cuña en el partido Republicano durante la era de Barack Obama.

Rand Paul, que lanzó su candidatura a la nominación republicana a la Casa Blanca el pasado martes, es un "rara avis" conservador, un republicano opuesto a guerras en el extranjero, que moviliza a jóvenes, que pide más celo con el derecho a la privacidad y que quiere hacer historia al llevar a la Casa Blanca la ideología ácrata, de menor intervención del Estado, de los "libertarios".

Con 52 años, el senador de Kentucky (centro-este) es uno de los tres o cuatro posibles vencedores de las primarias republicanas de principios de 2016. No es el más carismático. A veces sus palabras son precipitadas y tiene dificultades para sonreír. Pero lo que le falta en calor y notoriedad lo compensa con el entusiasmo de sus tropas, más jóvenes que el elector republicano promedio, y heredadas del movimiento libertario.

Hace seis años, sólo un puñado de militantes del Tea Party había escuchado hablar de este oftalmólogo instalado en Bowling Green, en Kentucky. Lo conocían por su padre, Ron Paul, quien fue tres veces candidato presidencial "libertario", es decir conservador en asuntos económicos pero liberal en asuntos sociales.

A su padre le debe su educación intelectual: Friedrich Hayek, Ayn Rand, Frédéric Bastiat. Es su héroe político. "Su intransigencia y su filosofía política inquebrantable no sólo me han inspirado, también han permitido el nacimiento de lo que se convertiría en el movimiento Tea Party. Papa siempre fue un casi-Tea Party él solo", cuenta Rand Paul en "The Tea Party goes to Washington", publicado en 2011.

Tea Party pero no tanto

"Fui parte del Tea Party antes de que el Tea Party sea cool", escribió quien al llegar al Senado en 2011 acaparó las portadas de las revistas políticas. En marzo de 2013 adquirió mayor notoriedad con un discurso "filibustero" de trece horas para bloquear la confirmación del director de la CIA.

Su vehemencia contra los abusos de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) es aplaudida por los defensores de las libertades individuales, aliados inusuales para un republicano.

Rand Paul, quien deploró la invasión a Irak en 2013, se define como un "conservador constitucional" o "libertario" aunque ha debido alivianar algunas posturas. Si bien denunciaba el enorme gasto militar estadunidense, recientemente apoyó un aumento en el presupuesto del Pentágono.

Frente al matrimonio homosexual y el aborto, sigue la línea tradicional republicana. Su desdén incluye a toda la clase política: demócratas y republicanos son responsables de la ruina de las finanzas públicas estadunidenses. ¿Los años Bush? "Un fracaso espantoso", dijo.

Minorías

Los demócratas cuestionan su sinceridad en un tema al que dedica mucho tiempo: los derechos cívicos. Cincuenta años después de la abolición de la segregación racial, preconiza una reforma penal y la eliminación de penas mínimas para detener el círculo cárcel-desempleo-pobreza, que arrastra de manera desmesurada a los jóvenes negros.

El objetivo es recuperar a los electores negros que ha perdido el Partido Republicano. Y al mismo tiempo, le permite presentar una imagen nueva y fiel a los valores fundadores del partido: Abraham Lincoln, el padre de la abolición de la esclavitud, era republicano.

Durante tres años consecutivos, Paul se ha proclamado el favorito de los asistentes de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en la que se dan cita los principales candidatos conservadores y donde se mide la intención de voto de las bases republicanas.

Rand Paul es un oftalmólogo que en 1988, cuando su padre se presentó como candidato presidencial del recién fundado Partido Libertario, comenzó a verse inmerso en política y que dedica parte de su tiempo a aplicar sus conocimientos de medicina a los más desfavorecidos.

En 2014, el senador por Kentucky viajó a Guatemala para realizar cirugía y tratamiento oculares a los más necesitados, una misión que resaltó hoy al anunciar sus aspiraciones presidenciales explicando la experiencia de devolver la vista a aquellos que no podían ver.

La grandilocuencia es una de las características clave de los políticos estadunidenses cuando se van a enfrentar a año y medio de dura campaña, primero frente a rivales del propio partido en las primarias por todo el país y, posteriormente, ante la maquinaria del partido rival, en este caso el demócrata.

Además de contar con esa grandilocuencia, Paul ya tiene una mínima infraestructura de campaña en marcha y está entre los favoritos de las encuestas para hacerse con la candidatura presidencial republicana.

Según la media de sondeos que realiza RealClearPolitics, Paul cuenta con el 8.7 % de los apoyos, solo superado por el gobernador de Wisconsin Scott Walker (16.2 %) y por el ex gobernador de Florida Jeb Bush (16.8 %).

Paul se presenta a esta carrera por la Presidencia como "un republicano diferente", uno que aboga por dejar a los estados decidir en temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización de la mariguana o el aborto.

Desmarcándose de la línea dominante entre los republicanos, el senador no niega la existencia del calentamiento global y que los humanos sean los causantes del efecto invernadero, al tiempo que desecha la política exterior intervencionista y militarista de Estados Unidos.

En general, Paul se opone a que el Gobierno federal se arrogue la potestad de marcar las líneas básicas en temas como educación y siga engordando su presupuesto para regularizar o gobernar más aspectos de la vida de los estadounidenses.

El senador ha dicho que Estados Unidos debería estudiar si volver al patrón oro, aunque, al contrario que su padre, no ha llegado a oponerse abiertamente a la desaparición de la Reserva Federal, como poder monetario central.

No por casualidad, el eslogan con que se presentó a su anuncio de candidatura presidencial fue "Acabar con la maquinaria de Washington", defender las libertades del individuo por encima de un poder central. En el terreno personal, Paul está casado con Kelley Ashby, oriunda del estado de Kentucky, con quien tiene tres hijos.

Bautizado episcopaliano, el senador ha dicho que apoya la Primera Enmienda de la Constitución de EU, que estipula la separación de Iglesia y Estado, pero lo que él defiende es "un Gobierno fuera de la religión, no la religión fuera del Gobierno".