Personaje de la semana: Mauricio Macri, presidente electo de Argentina

Este empresario liberal con buena estrella, que tras triunfar en el club de futbol Boca Juniors se lanzó a la política con un partido derechista, ganando la alcaldía de Buenos Aires, logró este ...
Mauricio Macri habla en la sede de su partido, Cambiemos, en Buenos Aires, tras conocerse su victoria electoral este domingo
Mauricio Macri habla en la sede de su partido, Cambiemos, en Buenos Aires, tras conocerse su victoria electoral este domingo (AFP)

Buenos Aires

El empresario liberal Mauricio Macri, de 56 años, un hombre con buena estrella en la vida, alcanzó este domingo el sueño que acarició desde que dejó la dirección del club de fútbol Boca Juniors para poner un pie en la política: ser el presidente de Argentina.

Macri es el primer líder de la derecha liberal elegido presidente de Argentina por las urnas en elecciones libres, tras haber sido exitoso dirigente de fútbol y alcalde de Buenos Aires. Nunca había sucedido en este país austral que alguien rico de nacimiento y convencido del libre mercado, hijo del dueño de un imperio de negocios, pudiese llegar al poder por los votos y no por golpes de Estado o fraudes.

Macri nació el 8 de febrero de 1959 en la localidad bonaerense de Tandil, en la rica pampa húmeda productora de alimentos, en el seno de una familia de inmigrantes italianos que tejió una fortuna en el sector industrial y de la construcción.

El candidato presidencial de la coalición opositora Cambiemos derrotó al oficialista Daniel Scioli, del Frente para la Victoria (FpV) gobernante, en la histórica segunda vuelta electoral celebrada el domingo y es el hombre que impuso el cambio en la Argentina, al poner fin a un ciclo de doce años de gobiernos kirchneristas.

Futbol, catapulta para la política

El fútbol, el deporte más popular del país, catapultó a Macri a la política. Y la gestión del líder del partido de centroderecha PRO como jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires durante ocho años fue el trampolín en la carrera hacia la Casa Rosada. De allí salieron los futuros gobernantes de la nación, Macri; la capital argentina, su jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta; y la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

"Es un día histórico que va a cambiar nuestra vida", dijo el domingo este ingeniero de 56 años que hizo del lema Cambiemos una forma de política y un nombre para su frente triunfador.

Los únicos ganadores históricos en comicios legítimos habían sido del Partido Justicialista (PJ, peronista) o la Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata). Este domingo Macri derrotó en balotaje a Daniel Scioli, un peronista de centro y moderado, al que apoyaba la centroizquierdista mandataria saliente Cristina Kirchner. La UCR lo acompañó en su cruzada.

"Estamos ante la primera administración de tipo moderno. Lidera una coalición antiperonista que va a gobernar sin sectores internos que cuestionen la economía de mercado. Es inédito", dijo el politólogo Sergio Berensztein, de la consultora Poliarquía.

Boca, la primera presidencia

Se graduó de ingeniero en la Universidad Católica, la más grande entre las privadas. El nivel medio lo cursó en el exclusivo Colegio Cardenal Newman. Estudió en la estadunidense Universidad de Columbia. Nunca ejerció.

Macri tuvo una temprana pero intensa experiencia en la actividad privada como ejecutivo de varias empresas de uno de los principales grupos económicos del país, Socma. Fue ejecutivo del Citibank y gerente del holding familiar de construcciones y servicios.

Lo perseguía la sombra de su padre, el italiano nacionalizado argentino Franco Macri, uno de los empresarios más influyentes y astutos. "Mi hijo debía dedicarse a dirigente deportivo y a la política. Iba a ser exitoso", dijo una vez Franco Macri.

A los 85 años, Franco Macri es reconocido tanto como uno de los empresarios más ricos del país como por su buena relación con distintos gobiernos peronistas. Esas buenas relaciones son una de las grandes espinas del candidato del PRO. "En él conviven dos personas, una que me ama y la otra que me boicotea", confesó recientemente el político.

Su hijo dejó la empresa y ganó la presidencia de Boca Juniors, el club de fútbol de más hinchas. "Hubiese preferido ser el 9 de Boca", admitió. Este domingo jugó al fútbol entre amigos y encima hizo un gol de tiro libre.

"Lo que pude hacer en Boca me confirmó que tenía la capacidad. Que podía liderar sin depender de él (del padre)", confesó. Bajo su mandato, los 'xeneizes' cumplieron el ciclo más ganador de su historia, con 17 títulos, once de ellos internacionales. Un trampolín para la política.

Convirtió a Boca en el único club en entrar en la Bolsa de Comercio. Aplaudió a rabiar las ventas de empresas públicas que hizo el ex presidente peronista de derecha Carlos Menem (1989-99).

Y con la popularidad que le dio su exitosa gestión entre 1995 y 2008 como presidente de Boca Juniors, uno de los clubes de fútbol más populares del país, se lanzó a conquistar la capital argentina.

El camino no fue sin embargo tan sencillo porque perdió en las primeras elecciones a las que se presentó en 2003 como candidato a alcalde porteño por Compromiso por el Cambio.

El peor momento de su vida fue un secuestro extorsivo en 1991. Una banda de comisarios de la dictadura (1976-83) lo encerró en un sótano dos semanas. La familia pagó seis millones de dólares de rescate. Fue una experiencia traumática de la que no suele hablar, pero que lo marcó para el resto de su vida.

Macri se casó tres veces y tiene tres hijos de su primer matrimonio. Su actual pareja, con la que tiene una hija de tres años, es la bella empresaria textil Alejandra Awada, de 41 años. La llama su "hechicera" de amor.

Bastión antiperonista

Tras la peor crisis económica y política en 2001, al colapsar el modelo de tipo de cambio fijo y endeudamiento sin freno, creció la ola kirchnerista. Macri fundó un partido de derecha.

Pocos creían en él. Era el símbolo de la antipolítica. Lo eligieron diputado y se dormía en su banca. "Si no te dormís por aburrimiento, no sos normal", se defendía. Tenía hasta dificultades de dicción e inexperiencia política.

Pero impuso una voluntad férrea. Ganó las elecciones a alcalde y logró la reelección en Buenos Aires (la capital, bastión histórico antiperonista). Empezó a ser un rival de temer. Tanto que al final de la campaña del balotaje, Scioli se empeñaba en crear miedo por el origen e ideología derechista de su adversario.

Estuvo involucrado en dos causas judiciales, una por contrabando y otra por crear un grupo de choque contra vagabundos, pero en ambas fue eximido. Sobre él pesa aún otra acusación por espionaje desde la alcaldía.

Macri cuenta con un fuerte apoyo en la ciudad de Buenos Aires, que tiene la mayor renta per cápita del país y una de las más elevadas de la Latinoamérica. Se alió en la campaña presidencial con la Unión Cívica Radical (UCR), histórico y centenario partido debilitado desde la crisis que sacudió al país en 2001.

"Emergente de la crisis de 2001"

La UCR le dio sin embargo a Macri la cobertura federal que el PRO no llegó a construir a lo largo de todo el país, ya que el partido de centroderecha se erigió como un fenómeno capitalino. A la hora de definir su ideología, Macri prefiere proclamarse como "un emergente de la crisis de 2001", según declaró a la agencia dpa.

"Creemos en los valores que representa la justicia social (una de las banderas del peronismo) como creemos en los valores republicanos que ha impulsado siempre el radicalismo y todas las defensas de las libertades que sentimos representar desde el PRO", expresó. Su compañera de fórmula, la senadora Gabriela Michetti, es una antigua amiga del papa Francisco desde que Jorge Bergoglio ejercía como arzobispo porteño.

El político, que llegó a la carrera por la Casa Rosada procesado en la Justicia por supuestas escuchas ilegales, basó su campaña en el lema: "Pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y la unión de los argentinos".

Aspira a establecer reglas de juego claras para atraer nuevas inversiones y profundizar las relaciones con socios estratégicos como Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea, después de doce años en que el kirchnerismo priorizó los vínculos con países como Venezuela, Rusia y China.

Macri debió enfrentar estas últimas semanas una dura campaña en su contra de su rival Daniel Scioli y todo el kirchnerismo, que lo identificó como un político decidido a aplicar políticas neoliberales, impulsar una devaluación del peso argentino y eliminar subsidios, entre otras medidas poco populares en una sociedad que en 2001 y 2002 sufrió una profunda crisis económica.

Consciente de que no contará con mayorías propias en el Congreso, que seguirá en poder del oficialista Frente para la Victoria, Macri anticipó que entre sus primeras medidas cuando asuma el 10 de diciembre estará convocar a todos los sectores a un pacto de gobernabilidad.