Personaje de la semana: general Keith B. Alexander, director de la NSA

Este militar con gran experiencia en el espionaje abandonará próximamente su cargo, las revelaciones de Edward Snowden empiezan a cobrarse víctimas políticas.
El general Keith B. Alexander, director de la NSA, durante una comparecencia en el Senado el pasado 2 de octubre
El general Keith B. Alexander, director de la NSA, durante una comparecencia en el Senado el pasado 2 de octubre (AP)

Washington DC -Baltimore

La semana que acaba ha estado dominada por el escándalo del espionaje de Estados Unidos a sus países aliados. Las revelaciones de Edward Snowden, el ex analista de la NSA hoy refugiado en Moscú, llegaron al teléfono celular de la canciller alemana, Angela Merkel, que montó en cólera con su amigo, el presidente estadunidense Barack Obama.

El 16 de octubre pasado se anunció que el director de la NSA, el general Keith B. Alexander, y su segundo, Chris Inglis, abandonarán próximamente sus cargos, convirtiéndose así probablemente en las primeras víctimas de Edward Snowden.

Esta semana el escándalo alcanzó mayores proporciones al publicar el diario [i]The Washington Post[/i] que la NSA había interceptado datos de centenares de millones de usuarios de Google y Yahoo!.

Según el [i]Post[/i], que citó documentos obtenidos a través de Snowden, el programa, bautizado como "MUSCULAR" y llevado adelante con el homólogo británico de la NSA, la GCHQ, permite a las dos agencias recuperar datos desde las fibras ópticas utilizadas por los gigantes de internet.

De acuerdo a los documentos, solo en enero pasado se recolectaron unos 181 millones de elementos, incluyendo metadatos de los correos electrónicos, elementos de texto y documentos de audio o video.

Alexander, que compareció ante una comisión de la Cámara de Representantes, desmintió que su agencia de inteligencia haya captado decenas de millones de comunicaciones de ciudadanos europeos.

Según el que ha sido calificado por algunos “el hombre más poderoso del mundo”, lo que hubo fueron interceptaciones de datos realizadas por los servicios europeos que luego fueron entregados a la NSA, y referían a "operaciones militares" en los países donde los aliados de la OTAN trabajan con Estados Unidos.

Keith Brian Alexander, nacido el 2 de diciembre de 1951, en Syracuse, Nueva York, es un general de cuatro estrellas que además de dirigir la National Security Agency (NSA), es jefe de la Central Security Service (CHCSS) y comandante del United States Cyber Command, el cybercomando.

Antes se desempeñó como Jefe del staff G-2 en el ejército estadunidense de 2003 a 2005. Tras ser nombrado para el puesto por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa con George W. Bush, el 1 de agosto de 2005 asumió como director de la NSA del Central Security Service y el United States Cyber Command.

Alexander se educó en Onondaga Hill, Nueva York un suburbio de Syracuse. Trabajó como vendedor de periódicos para [i]The Post-Standard[/i] y asistió a la Westhill Senior High School para luego acudir a la Academia Militar de West Point, en cuya clase coincidió con otros tres futuros generales de cuatro estrellas: David Petraeus, Martin Dempsey y Walter L. Sharp.

Antes de graduarse en abril de 1974, Alexander se casó con Deborah Lynn Douglas, que era compañera de la escuela y creció junto a su familia en Onondaga Hill. Tuvieron un hijo antes de divorciarse el 25 de enero de 2007.

Alexander trabajó para la NSA en varias bases secretas en Estados Unidos y Alemania. Consiguió un MS en Administración de Empresas en 1978 en la Boston University, un MS en tecnología de sistemas (guerra electrónica) y un MS en Física en 1983 en la Naval Postgraduate School, y un MS en estrategia en seguridad nacional en la National Defense University.

Gracias a su experiencia en tecnología avanzada y su competencia en administración, subió rápidamente en el escalafón militar. Alexander dirigió el Comando de Inteligencia y Seguridad del Ejército, donde en 2001 estaba ya a cargo de 10,700 espías y escuchas en todo el mundo.

Según escribió James Bamford en su biografía para la revista [i]Wired[/i], "Alexander y el resto de los miembros de la comunidad de inteligencia estadunidenses sufrieron una derrota devastadora cuando fueron sorprendidos por los ataques del 11 de septiembre de 2001”.

La reacción de Alexander fue ordenar el monitoreo de correos electrónicos y llamadas telefónicas de ciudadanos que no estaban relacionados con amenazas terroristas, incluyendo llamadas personales de periodistas. En 2003 fue nombrado jefe del departamento de inteligencia del ejército estadunidense.

Bajo su mando estaba la unidad responsable de las torturas y el abuso de los prisioneros en Abu Ghraib, Bagdad. Al testificar ante el Senado criticó duramente la actuación de los soldados y, al estar fuera de la cadena de mando en el momento de los hechos, siguió con su reputación intacta.

Andy Greenberg, de la revista [i]Forbes[/i], afirmó que oficales de la NSA, incluyendo a Alexander negaron públicamente en 2012 y 2013 haber fisgoneado en llamadas de ciudadanos que posteriormente se demostró que si había ocurrido.

En septiembre de 2013, preguntado por e l senador Mark Udall sobre si el objetivo de la NSA era “almacenar las llamadas de todos los americanos” Alexander respondió: "Sí, creo que es del mayor interés de la nación poner todas las llamadas en una carpeta que podamos investigar”. Toda una declaración de intenciones.