Personaje de la semana: Cristina Kirchner, la presidenta hace campaña desde el hospital.

La mandataria fue intervenida el lunes de un coágulo en la cabeza, mientras sigue la campaña electoral para renovar las cámaras legislativas en las que el kirchnerismo pugna por conservar la mayoría.
Cristina Fernández, al ingresar en el hospital Favaloro, el pasado lunes
Cristina Fernández, al ingresar en el hospital Favaloro, el pasado lunes (EFE)

Buenos Aires

Una de las noticias más importantes de la semana internacional fue el ingreso de la presidenta argentina, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, en la Fundación Favaloro de Buenos Aires, para una operación en la cabeza que levantó todo tipo de rumores. Fernández de Kirchner, nacida en La Plata, provincia de Buenos Aires, el 19 de febrero de 1953, preside Argentina desde el 10 de diciembre de 2007.

Curiosamente, la mandataria está internada en el mismo hospital en el que convalece también Jorge Lanata, que desde el programa televisivo “Periodismo para todos” se ha convertido en una de las mayores pesadillas enfrentada a grupos mediáticos como Clarín.

La causa oficial de la intervención fue un hematoma consecuencia de un accidente casero, cuando se golpeó la cabeza accidentalmente mientras ordenaba los regalos de su nieto Néstor Iván, hijo de Máximo Kirchner, de 36 años.

El accidente habría tenido lugar un día después de las elecciones primarias obligatorias en las que el oficialismo sufrió derrotas en varios distritos claves del país, incluyendo Buenos Aires, en las que Sergio Massa irrumpió como la figura emergente del peronismo, que no del “kirchnerismo”, ese grupo articulado en torno a Cristina, su hijo Máximo, el vicepresidente Boudou, y Axel Kicillof, el gurú económico.

A cinco días de la operación y quince de las cruciales elecciones legislativas, Cristina Fernández de Kirchner, de 60 años, "evoluciona en un postoperatorio sin complicaciones, está de excelente humor, alimentándose en forma habitual, tras la operación del martes para extraerle el coágulo en la cabeza.

El parte médico diario agregó que la jefa de Estado tiene "todos sus controles clínicos y neurológicos dentro de lo normal". Pero sin duda Cristina, en su interior, debe estar preocupada.

Tras los duros momentos después del fallecimiento de su esposo, Néstor, con el que sabiamente articuló una “regencia peronista” que dominó la primera década del siglo en una Argentina que llegó a las puertas del infierno con el “corralito” del radical Fernando de la Rúa, Cristina Fernández vive en medio de una grave crisis política.

Necesitada de una amplia mayoría para acometer una reforma constitucional que le permitiera otra reelección (en unos comicios presidenciales en los que debería haber concurrido Néstor Kirchner, cerrando el ciclo) su reciente operación supone un contratiempo en esos planes de reelección nunca desmentidos del todo.

"No nos confundamos, hay un sólo liderazgo que se llama Cristina Fernández de Kirchner y ahí estamos todos empujando muy fuerte", dijo ayer en un acto el vicepresidente Amado Boudou, quien quedó a cargo del Ejecutivo.

Sobre Boudou pesan denuncias de presunto enriquecimiento ilícito y es además el político con peor imagen pública según las encuestas, lo que ha incomodado al kirchnerismo, que esperaba que una omnipresente Cristina, con sus modernos “leggins” (calzas), apuntalara la campaña de sus candidatos al Congreso.

Unos 30 millones de argentinos están habilitados a votar para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, en comicios que definirán la composición del Congreso para los últimos dos años del segundo mandato de Cristina Kirchner.

El gobernante Frente para la Victoria, el único con listas en todo el país, fue la fuerza más votada en las pasadas primarias con 26.3% de los votos, aunque lejos del 54% que obtuvo la presidenta para su reelección en 2011.

En las elecciones del 27 de octubre, el oficialismo busca conservar su mayoría en ambas cámaras. Según sus colaboradores, Cristina Fernández de Kirchner no solo camina en su habitación de la Fundación Favaloro sino que sigue manejando el gobierno. Pronto deberá empezar a pensar, quizás, en su sucesión.